Crimen

Aunque ya no están buscando activamente al bebé Andrew, la familia sigue esperanzada

Los sabuesos ya no buscan pistas. La Policía ya no recorre con los perros zonas boscosas ni draga canales. Los reflectores de los helicópteros ya se apagaron.

Dos semanas después que el bebé Andrew desapareció el mismo día que la mayoría de su familia inmediata fue asesinada, no ha habido señales del bebé de tres semanas y las autoridades prácticamente han interrumpido lo que fue una búsqueda masiva.

Pero eso no significa que la búsqueda ha terminado por completo. Solo significa que los investigadores están resignados a la realidad, y a menos que alguien ofrezca una pista, el bebé Andrew probablemente nunca sea encontrado.

“Tenemos que tener una pista. En estos momentos no estamos buscando en ninguna parte”, dijo el detective Álvaro Zabaleta, de la Policía de Miami-Dade. “Naturalmente, esperamos que alguien lo tenga y la razón por la que no ha dicho nada es que tiene miedo”.

La búsqueda del bebé Andrew comenzó casi inmediatamente después que la Policía descubrió una escena escalofriante en la casa de Ernesto Caballeiro en el sur de Miami-Dade el 28 de enero. Un familiar preocupado llamó a las autoridades porque no podía contactar a la familia. En la casa encontraron los cadáveres de la madre de Andrew, Arlety García Valdés, de 40 años; su abuela, Isabela Valdés, de 60, y su bisabuela, Lina González, de 84.

Las tres fueron ultimadas con un fusil de alto calibre. El bebé Andrew, que ese momento tenía apenas una semana de nacido, había desaparecido. Video de una cámara de vigilancia en la casa mostró a Caballeiro, el padre del menor, saliendo de la vivienda, en 21941 SW 187 Ave., con el bebé.

Entonces comenzó una atareada búsqueda.

Vallas electrónicas con la foto del niño y el padre —que siguen funcionando hasta hoy— presentaban imágenes e información del caso en autopistas como la I-595, el Turnpike de la Florida y la Carretera Estatal 112. Varias calles alrededor de la vivienda fueron bloqueadas al público y las autoridades usaron sabuesos para buscar en campos. También dragaron canales.

Un día más tarde, el padre del bebé Andrew fue hallado muerto en una zona boscosa en lo que la Policía cree que fue un suicidio con un arma de fuego. El hombre estaba a unos 50 metros de donde estaba estacionada la furgoneta blanca que la Policía estaba buscando, en una carretera en el Condado Pasco. El vehículo estaba a unas 3 millas de la I-75.

Pero no encontraron señal alguna del bebé Andrew.

Una búsqueda detallada de la zona y el registro de la furgoneta no ofreció ninguna pista de dónde estaría el menor. En el vehículo no había ningún asiento para bebés y un chupete que hallaron no tenía el ADN del menor.

A medida que la búsqueda se hacía más desesperada, varios familiares contaron que Caballeiro y la madre del menor tenían una relación problemática y estaban separados desde antes que el niño naciera.

Sin embargo, a pesar del final de la búsqueda por tierra, la familia del niño sigue aferrada a la esperanza de que lo encuentren.

“Sigo teniendo esperanza de que aparezca vivo”, dijo Reina Valdés, tía abuela del bebé Andrew. “Lo último que uno pierde es la esperanza. Pero [la Policía] nos ha dicho que existe la posibilidad de que el niño no aparezca. Tengo la esperanza que aparezca”.

Esta historia fue publicada originalmente el 11 de febrero de 2020, 5:29 p. m. with the headline "Aunque ya no están buscando activamente al bebé Andrew, la familia sigue esperanzada."

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