‘Sentí que estaba rodeada de monstruos’. Arranca juicio a sacerdote católico acusado de violación
El padre Jean Claude Philippe, según ella, era de la familia.
Ofició su boda en la Sacred Heart Catholic Church de Homestead, donde ella daba clases a los niños en la escuela dominical. El sacerdote fue su padrino y el de su hija. Philippe la acompañaba a ella y a los miembros de la iglesia en sus vacaciones, y a menudo le llevaba a su familia regalos de sus propios viajes al extranjero.
Pero el 30 de octubre de 2018, dijo a los jurados el martes, Philippe invitó a la mujer a su casa en la iglesia para darle regalos de un viaje reciente. En la cocina, le dio una misteriosa bebida de té en una botella y ella se desmayó. Se despertó dos horas después, completamente desnuda en la cama de ‘el. “Estaba desnudo, salvo por unos calzoncillos blancos”, recuerda. “Quería abrazarme y decirme que todo estaba bien, que no pasaba nada”.
Pero lo que sucedió, dijeron los fiscales de Miami-Dade a los jurados, fue que el sacerdote había violado a la mujer, un ataque que Philippe confesó parcialmente cuando fue confrontado por los detectives cinco meses después.
“Ella va a decirles, como católica devota que es, que esto destrozó su confianza”, dijo el fiscal estatal adjunto Khalil Quinan a los jurados en las declaraciones de apertura. “Ella va a decirles que dejó de ir a la iglesia. Dejó de ir a misa”.
Los miembros del jurado escucharon su emotivo testimonio el martes en el primer día del juicio de Philippe, ex vicario de Sacred Heart. El juicio del sacerdote comenzó más de dos años después de su arresto, y marcó uno de los primeros juicios importantes de Miami-Dade en un caso de alto perfil después de que la pandemia del coronavirus cerrara los juzgados en todo el sur de la Florida.
Phillippe, de 66 años, está acusado de agresión sexual a una víctima indefensa. Se espera que su juicio dure toda la semana ante la jueza de circuito de Miami-Dade Carmen Cabarga. El caso ha sido un escándalo para la Arquidiócesis de Miami, que suspendió a Philippe tras su detención.
Se espera que Philippe declare en su propia defensa.
Su abogado defensor, Thomas Risavy, trató de poner en duda la historia de la mujer, sugiriendo que quería “algún beneficio” de la Arquidiócesis porque contrató a un abogado civil. Y, según Risavy, las confesiones de Philippe a la Policía no eran lo que parecían.
“Lo llaman una confesión”, dijo Risavy durante su declaración de apertura. “Si es una confesión, es coaccionada”.
Testimonio entre lágrimas
La mujer, de unos 40 años, subió al estrado el martes para ofrecer un testimonio desgarrador.
Apenas se atrevía a mirar a Philippe, que no iba vestido con sotana y alzacuellos, sino con traje gris y corbata. Le temblaba el dedo al señalarlo ante el jurado. En un momento dado, el tribunal hizo una breve pausa después que la mujer empezó a sollozar mientras recordaba la noche de la violación.
“¿Lo consideraba un padre para usted?”, le preguntó Quinan.
Ella hizo una pausa, entrecortada. “Sí”, dijo.
La noche del incidente, tras despertarse, declaró que olía a fluidos corporales, pero el sacerdote afirmó que solo le había dado un masaje. En los días siguientes, intentó enfrentarse a Philippe, pero él la evitó. Cuando por fin pudo hablar con él, volvió a insistir en que no había pasado nada.
¿Por qué no acudió a la Policía?, preguntó el fiscal.
“No sabía lo que me había hecho”, dijo entre sollozos. “Tengo un hijo que acababa de graduarse de Policía. Pensé que podría deshonrar o arruinar la vida de mi hijo”.
Pero reveló el incidente a un clérigo superior de Sacred Heart, Silverio Rueda, declaró. El clérigo no llamó a la Policía, sino que se pasó los dedos por los labios, sugiriéndole que guardara silencio. Su consejo, dijo, la dejó devastada.
“Sentí que estaba rodeada de monstruos, de gente mala. Me sentí traicionada”, dijo.
(En 2019, Rueda dijo al Herald que la mujer estaba lanzando “mentiras absolutas”).
Guardando silencio
Guardó silencio hasta febrero de 2019, cuando reveló su historia a otro sacerdote durante la confesión en un retiro espiritual. Ese indignado sacerdote la animó a denunciar la presunta violación. A las pocas semanas, los detectives de la Policía de Miami-Dade comenzaron una investigación y grabaron en secreto una conversación telefónica entre la mujer y el sacerdote.
En esa conversación, Philippe seguía diciendo que no había pasado nada, pero luego reconocía que se había masturbado, añadiendo que “nunca la había penetrado”, dijo Quinan, que está llevando el caso con la fiscal adjunta principal del estado, Kathleen Hoague.
Más tarde, cuando los detectives detuvieron a Philippe, siguió negando que hubiera ocurrido algo, hasta que le pidieron una muestra de ADN. Entonces Quinan le intentó explicar al jurado por qué podrían encontrar ADN, alegando que ella tendría la culpa por agarrarlo durante el masaje, obligándolo a “insertarse” en ella.
Risavy, el abogado defensor, restó importancia a la supuesta confesión, diciendo que un detective “empezó a poner palabras en su boca”. Señaló que, debido al retraso en la denuncia del incidente, los investigadores nunca encontraron ninguna prueba de ADN.
“Está claro que lo que ella dijo que ocurrió no ocurrió”, dijo.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de octubre de 2021, 11:12 a. m..