Juez reprende a hombre de Florida que tomó el atril de Pelosi en los disturbios del Capitolio. ‘¿Por qué no debería encerrarlo?’
El hombre de Parrish que posó para fotos después de robar el atril de Nancy Pelosi durante los disturbios del 6 de enero en el Capitolio se declaró culpable de entrar ilegalmente en el Capitolio ese día.
Adam Johnson, de 36 años, se declaró culpable el lunes por la mañana de un cargo de entrar o permanecer en un edificio restringido. A cambio de su declaración y de la aceptación de su responsabilidad, los fiscales federales no solicitan ninguna pena de prisión.
Johnson fue identificado rápidamente después que se hicieran virales unas fotos en las que aparecía sonriendo y saludando mientras se llevaba el atril, y de que habitantes del Condado Manatee lo reconocieran y enviaran denuncias al FBI. El atril (valorado en más de $1,000 según el conservador de la Cámara de Representantes) fue encontrado más tarde por el personal del Senado en el pasillo rojo del ala del Senado junto a la Rotonda del Capitolio.
La fiscal principal Jessica Arca y los abogados defensores de Johnson, Dan Eckhart y David Bigney, determinaron, como parte del acuerdo de culpabilidad firmado el 26 de octubre, que no sería apropiado el tiempo de prisión. La Fiscalía también acordó reducir la puntuación de Johnson en las directrices de sentencia porque asumió la responsabilidad de sus acciones ese día.
El acuerdo también recomienda que Johnson pague una restitución de $500 por su parte de los daños causados al Capitolio, que ascendieron a casi $1.5 millones. Johnson no estuvo presente en la audiencia del lunes en Washington D.C., y la declaración de culpabilidad se realizó por videoconferencia.
Johnson podría enfrentarse a hasta un año de prisión, una multa de $100,000, un año de libertad supervisada y podría verse obligado a pagar la restitución que quede pendiente tras los pagos de otros condenados en el caso.
El juez superior de distrito Reggie B. Walton sentenciará a Johnson a las 9:30 a.m. del 25 de febrero.
Walton se negó a arrestar a Johnson hasta su sentencia con base a la petición de la fiscalía, pero no sin expresar sus preocupaciones y dejar claro que estaba considerando imponer tiempo de prisión.
“Parece que pensó que era un evento divertido en el cual participar. No entiendo esa mentalidad y venir a Washington D.C. y destruir un monumento de nuestra democracia, me parece muy, muy inquietante”, dijo Walton.
“Y lo que me preocupa es que haya sido lo suficientemente crédulo como para venir hasta aquí desde la Florida basándose en una mentira y luego asociarse a causa de esa mentira con la gente y tratar de socavar la voluntad del público estadounidense sobre quién debe ser el presidente de Estados Unidos”.
Mientras tanto, continuó Walton, la persona que inspiró la acción de Johnson, el ex presidente Donald Trump, sigue haciendo esas declaraciones falsas.
“Me preocupa que sea crédulo cuando vuelva a surgir algo así (...). Eso me preocupa porque estamos en una situación problemática como país”, dijo. “Al Gore tenía mejores argumentos que el señor Trump y actuó como un hombre respecto a lo que le pasó y lo aceptó por el bien del país y se alejó”.
Walton llamó a Johnson lo suficientemente débil de mente como para creer la mentira de Trump y hacer lo que hizo antes de preguntarle: “Entonces, ¿por qué no debería encerrarlo señor? ¿Por qué debería pensar que no volverá a hacer esto?”
“Señoría, entiendo que mis acciones fueron irreprensibles pero estoy aquí declarándome culpable porque soy culpable. Asumo la responsabilidad”, dijo Johnson. “Esta fue mi primera y última protesta”.
Los otros cargos a los que se enfrentaba Johnson —un cargo de robo de propiedad gubernamental y un cargo de entrada violenta y conducta desordenada en los terrenos del Capitolio— serán desestimados. Los fiscales también acordaron no procesar a Johnson por cualquier otro delito no violento que haya podido cometer durante los acontecimientos que rodearon la insurrección en el Capitolio.
Johnson había indicado en algún momento que quería hacer pública su participación en la revuelta del Capitolio en un libro, según reveló Walton antes de advertirle que, en caso de que publicara algo durante los próximos cinco años, el gobierno federal tendría que confiscar todo lo que pudiera obtener como resultado.
Fiscal detalla la participación de Johnson
Johnson había viajado a Washington D.C. con un amigo no identificado el 5 de enero para ir al mitin de Trump, detalló la fiscal como parte de la base de hechos que expuso en el acta el lunes por la mañana. Iba armado con un cuchillo pero se deshizo de él de camino al mitin, arrojándolo a unos arbustos.
Los dos se unieron a la multitud cuando empezaron a correr hacia el Capitolio, siendo testigos de varias escaramuzas entre los alborotadores y la policía a lo largo del camino, incluso grabando el video de una de esas escaramuzas en su teléfono.
Estaban lo suficientemente cerca como para que el gas lacrimógeno le picara en los ojos, pero los dos se separaron antes de que Johnson subiera al andamio fuera del Capitolio. Mientras otros directamente a su izquierda entraban por una ventana, Johnson entró en el edificio por la puerta del ala del Senado.
“Se paseó por el Capitolio durante varios minutos”, dijo Arca. “Se metió por un pasillo en el despacho de la presidenta Nancy Pelosi. De hecho, sacudió la manilla de una de las puertas, pero estaba cerrada y siguió su camino”.
Fue entonces cuando Johnson encontró y tomó el atril de Pelosi. Lo llevó a la Rotonda de la Cámara Baja, posando para varias fotos y dejándolo en el suelo. Johnson también pidió a alguien que le tomara una foto con su propio teléfono mientras hacía gestos y posaba detrás del atril.
A continuación, Johnson se dirigió hacia las salas de la Cámara, donde varios manifestantes se enfrentaban a una fila de policías y se unieron a la multitud, avanzando con ellos mientras superaban la fila y llegaban a un vestíbulo que da acceso a la sala de la Cámara Baja. Otros golpeaban la puerta y coreaban “paren el robo”. Johnson gritó que un busto de Washington en ese vestíbulo sería “un gran ariete”.
Eran las 2:55 p.m. cuando Johnson finalmente abandonó el Capitolio.
“Después su paso por DC, borró las fotos y videos de su teléfono”, dijo Arca. “También borró su cuenta de Facebook”.