Los acusan de vender fusiles automáticos en efectivo en su armería de Doral, y no solo eso
El dueño de una armería con licencia federal, junto a un empleado del negocio, fueron acusados el viernes de realizar transacciones ilegales de armas, como ametralladoras sin registrar, silenciadores y otros dispositivos, así como también de no haber verificado los antecedentes y la identificación del comprador.
Manuel Reguiera, de 50 años, y propietario de la armería Miami Gun Shops en el área de Doral, y un empleado, Andersen Rabel, de 38 años, comparecieron por primera vez en una corte federal de Miami después de haber sido arrestados el jueves.
En una audiencia que tuvo lugar el viernes, la jueza Lisette Reid determinó que Reguiera era un peligro para la comunidad, y ordenó que continuara detenido hasta el inicio del juicio. La audiencia de Rabel está fijada para el próximo martes.
Ambos están acusados de vender una docena de fusiles automáticos de cañón corto, pistolas estilo AR, y silenciadores sin números de serie a un comprador, un negocio ilícito en efectivo que suma miles de dólares, de acuerdo con la Fiscalía Federal de Estados Unidos.
El comprador era un agente federal encubierto que se presentó en la tienda de Doral e hizo negocios con Reguiera y Rabel, según un documento judicial. Reguiera, el dueño de la armería, usó la palabra código “Toyota” para hablar de las armas.
En el documento también se alega que Reguiera vendió unos “dispositivos” que pueden convertir una simple arma de fuego en un arma automática, toda vez que le permite disparar más de un proyectil solo con apretar el gatillo.
Agentes de la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego Explosivos (ATF) comenzaron la operación en septiembre tras haber arrestado a un sospechoso que les dijo que le compró “dispositivos” automáticos a un hombre llamado “Manny” en la tienda Miami Gun Shops, refiriéndose a Reguiera, el dueño del negocio, según el documento del arresto. El agente encubierto discutió con Reguiera la posibilidad de comprarle más “dispositivos” automáticos. Reguiera le dijo que “eran difíciles de conseguir”, pero luego agregó que “tenía 50 disponibles dentro de poco tiempo”. Reguiera le dijo al agente que lo llamara todas las semanas, pero que no “hablara mucho por teléfono”.
En el documento judicial también se argumenta que Reguiera y Rabel, no llevaron a cabo ningún trámite de los que se exigen federalmente con el agente encubierto, que dijo llamarse “Rod”, como son verificar los antecedentes y la identificación del comprador.
Ambos detenidos están acusados de posesión de un arma de fuego sin estar registrada, traspaso ilegal de un arma de fuego, y conspiración relacionada con violaciones de venta de varias armas. De ser hallados culpables, ambos enfrentan una condena de hasta 10 años de cárcel.
El caso lo investigaron la ATF, junto con el Departamento de Alguaciles de Estados Unidos, y departamentos de policía locales, un esfuerzo conjunto del programa Project Safe Neighborhoods que busca reducir los delitos violentos.
El caso en contra del propietario de la tienda de armas y su empleado no es muy usual. Por lo general, las autoridades presentan cargos relacionados con armas de fuego contra compradores que mienten y dicen que compran las armas para sí mismos en negocios legales, cuando en realidad lo que hacen es revenderlas más tarde a delincuentes locales o exportarlas a pandillas en el extranjero a precios inflados.
Traducción de Jorge Posada