Fiscales y defensores públicos estatales dejan empleos o aceptan trabajos secundarios para llegar a fin de mes
La historia de Alex López es conocida en la Fiscalía Estatal de Miami-Dade: Entró en 2017 ganando unos $40,000, abriéndose camino hasta procesar a ladrones y narcotraficantes.
Pero cuando su esposa, que es maestra, quedó embarazada, supo que tenía que irse: estaba ganando $60,000 en una ciudad en la que “no podía mantener a una familia y, eventualmente, comprar una casa en cualquier lugar donde quisiéramos vivir”, dijo López.
Así que en julio de 2021, López se marchó para crear su propio despacho de abogados. En pocos meses ya había ganado más que su salario anterior con solo un par de casos.
López es uno de los alrededor de 80 fiscales de Miami-Dade que han dejado la oficina en el último año, una tendencia que la fiscal estatal de Miami-Dade, Katherine Fernández Rundle, atribuye a los “salarios vergonzosamente bajos” que se ven agravados por el aumento del costo de la vida.
Este tipo de historias están comenzando a colorear el debate en el Capitolio estatal mientras los legisladores estatales empiezan a redactar un presupuesto estatal de más de $100,000 millones para el próximo año fiscal, que tiene el potencial de incluir un aumento salarial para los fiscales y defensores públicos de toda la Florida.
“En cierto punto, se convierte en una preocupación de seguridad porque se necesitan fiscales calificados para manejar los casos grandes y hemos tenido fiscales estatales que han compartido conmigo que hay ocasiones en que no se logran condenas porque no tienen personal con experiencia en su oficina”, dijo el miércoles la representante estatal demócrata Fentrice Driskell, abogada de Tampa, al plantear su preocupación por la “falta de recursos” para los fiscales estatales y los defensores públicos en la propuesta de presupuesto de la Cámara.
Se hacen peticiones, pero ¿es una prioridad?
Hasta ahora, el gobernador Ron DeSantis y los líderes republicanos en la Cámara y el Senado no han hecho un esfuerzo grande para aumentar el salario a los fiscales y los defensores públicos estatales, como lo han hecho con los policías. Mientras DeSantis se postula para la reelección, está impulsando un aumento del 25% para todos policías, una de las propuestas de las que dice estar “más orgulloso”.
La Asociación de Fiscales de la Florida, que representa a los 20 fiscales estatales de elección del estado y a más de 2,000 fiscales estatales adjuntos, está solicitando $10,000 por fiscal de tiempo completo. Rundle está pidiendo $15,000 adicionales por fiscal y $8,000 por miembro del personal de la fiscalía estatal n Miami-Dade, y también está abogando por aumentar el salario de los defensores públicos.
“Cada una de sus oficinas de defensores públicos y fiscalías estatales está en un punto crítico de crisis constitucional”, dijo Rundle ante un panel del Senado la semana pasada. “Si las fiscalías estatales no pueden reclutar y retener a abogados calificados y experimentados para que se encarguen de casos graves y ayuden a la Policía en este proceso, las víctimas sufrirán”.
Stacy Scott, la defensora pública del octavo circuito judicial de la Florida, también dijo ante el panel que la situación es grave.
“Estamos en una crisis. La situación es crítica. El sistema va a implosionar si no podemos contratar nuevos abogados o conservar los que ya tenemos”, dijo Scott.
Actualmente, el proyecto de presupuesto del Senado no incluye ningún aumento de sueldo para los fiscales y los defensores públicos del estado. La Cámara ha propuesto un aumento salarial del 5.38%, una cantidad que tiene por fin compensar el aumento de la inflación, y que se ofrecería a todos los empleados estatales como parte de un paquete salarial más amplio.
El presidente de la Comisión de Asignaciones de la Cámara, Jay Trumbull, republicano de Panama City, dijo que el aumento salarial del 5.38% debería ayudar a retener y reclutar fiscales y defensores públicos, aunque reconoció que el Estado “no va a competir con el mercado privado”.
“Se escuchan historias todo el tiempo sobre la gente que trabaja en la fiscalía estatal y se van y ganan $142,000 al año o algo así. No vamos a llegar a ese punto. Pero darles un aumento salarial del 5.38%, con base en lo que ya han recibido en años anteriores, creo que nos ayudará a conservar a la gente que se está yendo”.
Las grandes ciudades plantean mayores retos
Sin embargo, los legisladores republicanos y demócratas que representan a las grandes áreas metropolitanas llevan semanas presionando para que los aumentos salariales tengan en cuenta los ajustes por el costo de vida, y no solo por la inflación.
“Una preocupación particular que tengo viniendo del Condado Miami-Dade es que el costo de la vida ha aumentado astronómicamente, a diferencia de, por ejemplo, el Condado Gilchrist”, dijo el representante estatal Juan Alfonso Fernández-Barquín, republicano de Miami, en una reunión de la comisión de la Cámara en enero. “No es equitativo tener un fiscal estatal o un asistente del fiscal estatal recibiendo el mismo salario que alguien en un condado rural”.
El representante estatal republicano Tom Fabricio, un abogado de Miramar, se hizo eco de esos sentimientos en la misma reunión.
“Es una necesidad crítica. Ellos están muy sobrecargados y tenemos que abordar eso”, dijo.
Un mes después, cuando las negociaciones presupuestales empiezan a calentarse, siguen surgiendo esas mismas preocupaciones.
La presidenta de la Comisión de Asignaciones del Senado, Kelli Stargel, republicana de Lakeland, dijo a los periodistas el miércoles que el Senado se centra actualmente en los “más bajos ingresos en el estado de la Florida”.
Bajo la dirección del presidente del Senado, Wilton Simpson, el Senado está dando prioridad a una campaña a favor de un salario mínimo de $15 para los trabajadores estatales. Ese esfuerzo también incluirá $100 millones para nivelar la disparidad entre los empleados actuales y los nuevos contratados. Entre los trabajadores del gobierno, esa disparidad se conoce como “compresión”.
El senador Jeff Brandes, republicano de St. Petersburg, dijo que la propuesta del Senado “no es suficiente”.
“Esto no es suficiente para retenerlos”, dijo Brandes. “Tienen que hacer realmente una evaluación en cuanto a lo que necesitan, y tienen que hacer un diferencial basado en las comunidades en las que viven”.
Tal y como están las cosas, los salarios actuales están obligando a algunos fiscales a aceptar trabajitos para llegar a fin de mes.
Limpiar casas y repartir comida para complementar los ingresos
Una fiscal de Miami-Dade que se fue recientemente dijo al Miami Herald que tenía que limpiar casas y repartir comida en sus horas libres para completar sus gastos.
“Es realmente triste. Hay gente que ama este trabajo y se quedaría todo el tiempo que pudiera, si no fuera por el salario”, dijo la abogada, que pidió que no se utilizara su nombre. Ahora trabaja ejerciendo el derecho civil.
Su historia: cuando empezó hace varios años solo ganaba $34,000 al año, lo cual no era un problema, pensó, porque estaba acumulando una valiosa experiencia en juicios. “Lo veía como una residencia [médica]”, dijo.
Pero incluso cuando conseguía aumentos graduales, estos acababan siendo demasiado escasos para cubrir el aumento del alquiler de un apartamento que compartía con otra persona, los servicios públicos, los pagos del auto y el seguro; además de unos $500 mensuales en préstamos estudiantiles. Sus problemas económicos no eran inusuales. Muchos de los jóvenes fiscales eran expertos en estirar su salario mensual, pidiendo prestado el dinero del almuerzo aquí y allá, aprovechando las ofertas del supermercado.
Al final, no tuvo más opción que ayudar a algunos parientes con la limpieza de la casa y, eventualmente, repartir comida a través de DoorDash porque necesitaba dinero para cosas como la gasolina y la comida.
Avergonzada, se lo contó a poca gente; y esperaba no toparse con ningún colega abogado mientras hacía una entrega. Se llevó un susto una vez: se encontró con amigos de la familia en un restaurante cubano, pero logró escapar sin que le hicieran muchas preguntas.
“Fui a la Facultad de Derecho y esta gente me vio graduarme en la Facultad de Derecho, y aquí estaba recogiendo un pedido”, dijo.
Esta historia fue publicada originalmente el 11 de febrero de 2022 a las 4:07 p. m..