Atentado contra agente de la TSA en Miami fue probablemente financiado por un préstamo PPP, según registros
Al sicario contratado para asesinar a una agente aeroportuaria federal de Miami le pagaron con el dinero un préstamo del federal Programa de Protección de Nómina (PPP) destinado a ayudar a las pequeñas empresas durante la pandemia, según registros judiciales recientemente publicados.
La acusada de ser la autora intelectual del complot, Jasmine Martínez, recibió en abril pasado un préstamo PPP de $15,000, que según ella era para mantener a flote su salón de belleza de un solo empleado. Luego retiró más de $10,000 de esa cantidad en los días previos al asesinato, según las órdenes de arresto.
El 3 de mayo de 2021, el sicario acusado, un ex convicto llamado Javon Carter, se acercó a la agente de la Administración de Seguridad del Transporte de Estados Unidos (TSA) Le’Shonte Jones cuando entraba en su apartamento del sur de Miami-Dade y le disparó varias veces, según la Policía.
Los detectives creen que Martínez, que tuvo varios roces con Jones a lo largo de los años, pagó a Carter al menos $10,000 para que matara a la empleada aeroportuaria de Miami; un acuerdo que, según dicen, fue financiado con dinero del préstamo PPP. Las órdenes judiciales revelan que un par de horas después del asesinato, el sicario recibió el pago y usó su teléfono para grabarse contando una “gran suma” de dinero en efectivo. “Un día más en la oficina”, dijo en el video, según las órdenes judiciales.
Los detalles figuran en las órdenes de arresto divulgadas el martes, cuatro días después que la Policía de Miami-Dade anunció el arresto de Martínez, Carter y otro hombre, Romiel Robinson, en el asesinato. Martínez fue arrestada en Port Saint Lucie, mientras que los otros ya estaban bajo custodia en Miami.
Los abogados de Martínez y Robinson dijeron que sus clientes no habían planeado el asesinato.
“Jasmine siempre ha negado cualquier participación en esto desde la primera vez que las fuerzas del orden se acercaron a ella el verano pasado”, dijo Fallon Zirpoli, el abogado defensor de Martínez.
El abogado de Robinson, Jonathan Jordan, dijo: “Romiel ha estado bajo custodia desde mucho antes de este incidente. Esta pérdida de vida es trágica, pero el señor Robinson no tuvo nada que ver con ella. Esperamos revisar toda la evidencia y mantenemos que es inocente de estas acusaciones”.
No estaba claro si Carter había contratado un abogado defensor.
Los detectives de homicidios de Miami-Dade arrestaron discretamente a Carter a principios de este mes, pero la orden de arresto fue sellada por orden judicial mientras buscaban a Martínez. Robinson, el presunto intermediario, ya estaba en la cárcel por cargos no relacionados.
No estaba claro el martes si Martínez era realmente la propietaria de un salón de belleza o si las autoridades federales pudieran presentar cargos relacionados con el préstamo del PPP. El sur de la Florida se ha convertido en un semillero de fraude al PPP. Los préstamos para pequeñas empresas, un pilar fundamental en los esfuerzos de ayuda del gobierno federal para el COVID-19, eran condonables si se usaban para pagar la nómina y otros gastos aprobados.
La Fiscalía Estatal de Miami-Dade tiene previsto solicitar a un jurado de instrucción las acusaciones de homicidio en primer grado, lo que significa que el trío pudiera enfrentar la pena de muerte.
Jones fue asesinada a tiros en mayo de 2021 después de un turno en el Aeropuerto Internacional de Miami, afuera de los apartamentos Coral Bay Cove. Su hija de 3 años resultó herida en el tiroteo. El audaz atentado provocó una exhaustiva investigación que se centró en el papel de Jones como testigo de la fiscalía. Ella había sido la víctima en un caso de robo en curso que involucraba a Martínez.
Como se indica en los registros judiciales, Martínez había tenido varios enfrentamientos con Jones.
La primera vez que fue detenida por un cargo de agresión fue en abril de 2016, acusada de golpear a Jones, quien estaba saliendo con el ex novio de Martínez. El caso acabó desestimado.
Martínez fue detenida de nuevo en 2018, por volver a golpear a Jones. Después de una audiencia judicial por el caso en febrero de 2020, según los informes policiales, Jones fue atacada en el estacionamiento del juzgado penal de Miami por el novio de Martínez, Kelly Nelson.
Nelson fue encarcelado por robo a mano armada. Está a la espera de juicio, aunque la testigo principal ha sido asesinada. Martínez no fue acusada en ese caso.
Pero en los meses siguientes, según las órdenes de arresto, Martínez orquestó una campaña para amenazar e intimidar a Jones y, finalmente, asesinar a la joven madre cuando siguió cooperando con los fiscales. El plan se fraguó a través de llamadas telefónicas desde la cárcel, algunas de las cuales fueron grabadas y usadas como evidencia clave, según la orden judicial del detective de homicidios de Miami-Dade Jonathan Grossman, de la brigada de casos sin resolver.
Después del asesinato de Jones, los detectives empezaron a revisar las llamadas telefónicas entre Nelson, que estaba encarcelado, y Martínez, en los meses anteriores al asesinato.
En una de las llamadas, Martínez soltó que estaba “lista para matar a esta prostituta” y dijo que Jones tenía que “morir”, según la orden judicial. Nelson no ha sido acusado de participar en el asesinato de la agente de la TSA.
En otra evidencia, según la orden judicial:
▪ El teléfono de Carter fue rastreado hasta la zona donde ocurrió el asesinato, exactamente a la misma hora. El mismo teléfono también fue rastreado durante largos períodos en la misma zona en los dos días anteriores, lo que sugiere que Carter estaba vigilando el apartamento de Jones.
El teléfono de Carter también se comunicó con el de Martínez 127 veces en los meses previos al asesinato, lo que sugiere que ambos estaban planeando el ataque.
▪ El teléfono de Carter también se usó para comunicarse con Robinson, quien estaba encarcelado, pero se cree que fue el intermediario que contactó a Martínez con el agresor. Robinson y Carter ya habían cumplido juntos una condena en prisión.
▪ Los detectives identificaron el Nissan Sentra gris que se cree que Carter usó. Un socio alquiló el auto para él, dijo la Policía. Ese socio dijo más tarde a la Policía que Carter “le explicó que estaba involucrado en un tiroteo para ayudar a un amigo en la cárcel”.
▪ Las llamadas revelaron que Carter regateó el pago con Robinson y Martínez y que los tres usaron términos deportivos como palabras clave. El pago por el ataque fue un “jersey número 10”, sugiere la orden judicial.
▪ Los registros celulares sugirieron que inmediatamente después del asesinato, Carter se reunió con Martínez para recibir el pago.
Esta historia fue publicada originalmente el 16 de febrero de 2022 a las 9:26 a. m..