Crimen

A 10 años de la muerte de Trayvon Martin, la ley ‘Stand Your Ground’ de la Florida ha seguido ampliándose

Simpatizantes de Trayvon Martin marchan en la Florida en camino a una manifestación de la NAACP en marzo de 2012 tras su muerte.
Simpatizantes de Trayvon Martin marchan en la Florida en camino a una manifestación de la NAACP en marzo de 2012 tras su muerte. Getty Images

La muerte de Trayvon Martin en Miami a manos de un celoso vigilante vecinal, provocó una reflexión nacional sobre cuestiones de raza y justicia, inspirando un activismo social que abrió el camino para el movimiento Black Lives Matter.

Pero la muerte de Trayvon, hace 10 años, también dejó otro legado: puso bajo el escrutinio de todo el país la controvertida ley de defensa personal de la Florida.

Una década más tarde, esa ley se ha vuelto más vigorosa, ampliada por los legisladores republicanos con el apoyo de los activistas en favor de los derechos de las armas que argumentan que hace a las calles más seguras y en contra de las objeciones de los críticos que dicen que solo fomenta la postura de “disparar primero”. También se ha convertido en un arma poderosa para los abogados defensores, dificultando a la Policía y a los fiscales probar casos de todo tipo, desde los enfrentamientos con armas de fuego entre delincuentes hasta las peleas poco notorias e incluso disparos contra perros.

La ley de defensa personal de la Florida se ha convertido en una característica habitual del sistema judicial del sur de la Florida, para bien o para mal, dependiendo desde el punto de vista.

Para la familia de Frankie Cordero, por ejemplo, es un escándalo que su asesino no haya sido acusado.

Cordero fue asesinado a tiros en el sur de Miami-Dade en marzo de 2021 por su amigo Jonathan Clemente, quien afirmó que temió por su vida durante un altercado. Los dos habían pasado el día juntos. Clemente fue visto apuntando con un arma a su amigo esa misma noche en una gasolinera.

Pero se desconoce lo que ocurrió más tarde durante un forcejeo físico frente a una casa de South Miami-Dade. No hay ningún testigo ni video que desmienta la afirmación de Clemente de que fue en defensa propia, una característica clave de la ley. La investigación sigue abierta.

“Jonathan tenía un arma. Frankie no”, dijo la madre de Cordero, Carolyn Villalobos. “El que era hostil era Jonathan”.

Pero hay muchos más casos, dicen los abogados defensores, que demuestran que la ley funciona tal y como se ideó. Como el caso de Johan Smith, en Miami, que golpeó a su hermano con un bate, solo después que blandiera un machete durante una discusión. Nadie murió y un juez concordó en que Smith actuó en defensa propia, desechando un cargo de agresión con agravantes.

El abogado defensor de Smith dijo que aunque la ley puede ser presentada como una “licencia para matar” en casos como la muerte de Martin, da a los acusados injustamente una forma de prevalecer, incluso antes de ir a juicio.

“Antes de la ley solo podíamos hacer valer la defensa propia o la defensa de otros como defensa afirmativa en el juicio”, dijo el abogado Brian Kirlew. “La mayoría de los clientes tienen miedo al juicio y aceptan acuerdos por conveniencia. La ley de defensa propia nos da un arma formidable para buscar justicia para los acusados injustamente”.

Comienzo controversial

El jueves, los legisladores demócratas y los activistas del control de armas citaron el caso de Trayvon al anunciar un grupo de trabajo nacional para intentar derogar esas leyes en los estados de todo el país. También trataron de reformular la forma en que se describen estas leyes en los medios de comunicación y en los debates políticos.

George Zimmerman llega a la sala para su juicio en el Centro de Justicia Penal del Condado Seminole, en Sanford, Florida, el viernes 12 de julio de 2013. Zimmerman está acusado de la muerte a tiros del adolescente desarmado Trayvon Martin en 2012.
George Zimmerman llega a la sala para su juicio en el Centro de Justicia Penal del Condado Seminole, en Sanford, Florida, el viernes 12 de julio de 2013. Zimmerman está acusado de la muerte a tiros del adolescente desarmado Trayvon Martin en 2012. Joe Burbank AP File

“Las leyes de defensa propia no tratan de defender una postura cuando una persona se siente amenazada. Lo que pretenden es legalizar el asesinato, dando poder a las personas con ideas racistas para disparar primero y preguntar después”, dijo Shannon Watts, fundadora de Moms Demand Action, un grupo activista en pro del control de armas.

“Debemos replantear el debate para que los estadounidenses puedan evaluar honestamente si quieren vivir en un país donde se dispara primero”.

Hablaron la misma semana en que un nuevo estudio concluyó que las leyes de defensa propia en en 23 estados “estaban vinculadas” con un aumento de las tasas de homicidio y de homicidios con armas de fuego, de entre 8% y 11%. El estudio, revisado por pares, realizado por JAMA Network Open, concluyó que el aumento de los homicidios y de los homicidios con armas de fuego alcanzó el 10% o más en los estados del sur, como la Florida.

Los autores del estudio, que analizaron los datos entre 1999 y 2017, concluyeron que las leyes no reducen ni disuaden la delincuencia como sostienen sus partidarios. “No parece haber ninguna evidencia que lo demuestre y, ya sabe, solo parece que vemos el efecto contrario”, dijo David Humphreys, profesor adjunto de la Universidad de Oxford y coautor del estudio.

La ley de la Florida fue la primera de este tipo cuando se aprobó en 2005. Con el apoyo de la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA), la ley eliminó la obligación de los ciudadanos de retirarse antes que utilizar la fuerza letal para contrarrestar una amenaza de muerte o de grandes daños corporales. Pero quizá lo más molesto para los fiscales sea que la ley dio a los jueces —mucho antes de un juicio con jurado— una vía más fácil para conceder “inmunidad” a quien consideren que actúa en defensa propia.

La cabildera de la Asociación Nacional del Rifle, Marion Hammer, asiste a una reunión del Comité de Infraestructura y Seguridad del Senado de la Florida en Tallahassee, el lunes 13 de enero de 2020.
La cabildera de la Asociación Nacional del Rifle, Marion Hammer, asiste a una reunión del Comité de Infraestructura y Seguridad del Senado de la Florida en Tallahassee, el lunes 13 de enero de 2020. SCOTT KEELER Tampa Bay Times

Muchos jefes de Policía y fiscales de la Florida se opusieron a la ley, diciendo que significaría una licencia para matar. Pero contaba con el respaldo de la NRA y de Marion Hammer, la poderosa cabildera de la industria de las armas, que en una ocasión declaró al Orlando Sentinel: “Si usted avanza hacia mí y yo pienso que mi vida está en peligro o que voy a resultar herida, no dudaría en dispararle”.

La muerte después de la muerte

En los años posteriores a su aprobación, los medios de comunicación de la Florida relataron un ejemplo tras otro de personas armadas que mataron personas desarmadas y se libraron de los cargos que se les imputaban, entre ellos un hombre que mató a tiros a dos hombres desarmados a la salida de un restaurante Chili’s en el noroeste de Miami-Dade, y una mujer que mató a tiros a un hombre desarmado durante una reyerta a la salida de un club de striptease de Kendall.

Pero fue el caso de Trayvon Martin el que convirtió la ley en un punto de inflamación social y política a nivel nacional. En 2012, la Policía de Sanford citó la ley para no detener inicialmente a George Zimmerman por la muerte a tiros de Trayvon, un adolescente afroamericano de Miami Gardens que estaba visitando a su padre.

Zimmerman, que siguió a Trayvon tras creer equivocadamente que era un merodeado, fue acusado posteriormente de homicidio en segundo grado. Decidió no pedir al juez que le concediera la inmunidad y, en su lugar, llevó su caso ante el jurado, que escuchó las instrucciones legales que Zimmerman no tenía “el deber de retirarse”. Los jurados absolvieron a Zimmerman.

“La ley de la Florida, la primera ley moderna de defensa propia del país, ayudó a alguien a salirse con la suya en un asesinato”, dijo Monisha Henley, la directora de Asuntos Gubernamentales de Everytown for Gun Safety, durante la conferencia de prensa del jueves, refiriéndose a la muerte de Martin. “Y sin embargo, 29 estados tienen alguna versión de esta ley en este momento”.

La ley de la Florida fue ampliada también por los legisladores republicanos; más notablemente en 2017, cuando cambiaron el estándar legal para las “audiencias de inmunidad”, a pesar de las objeciones de los fiscales estatales.

Ahora, en esas audiencias previas al juicio, los fiscales asumen la carga de refutar la afirmación de autodefensa de un acusado. Según la ley, los fiscales deben demostrar mediante evidencia “clara y convincente” que el acusado no actuó en defensa propia.

Las reclamaciones han rozado lo absurdo, como la del instructor de tenis de Miami que alegó defensa propia al golpear a un niño de 5 años “armado” con una raqueta (acabó aceptando un acuerdo con la fiscalía), o la del hombre de Miami que presentó una reclamación tras matar a tiros a los dos perros de su vecino, Buffy y Thor (la reclamación lo ayudó a conseguir un generoso acuerdo con la fiscalía).

Un hombre del sur de Miami-Dade llamado Daishun Doctor es el más reciente en una larga serie de acusados que han pedido a un juez que desestime su caso antes que llegue a juicio o a un jurado.

En mayo de 2020, Doctor conducía por una calle de Perrine cuando vio a un rival del barrio, Devin Smith, que casualmente iba en moto en dirección contraria. Como una escena sacada de una película, según muestra el video de vigilancia, Doctor redujo la velocidad de su coche, abrió la puerta y disparó una ráfaga de balas, arrojando a Smith de la moto que iba a toda velocidad.

El abogado defensor de Doctor, Michael Grieco, insiste en que Doctor, desde lejos, vio a Smith llevarse la mano a la cintura. “A su vez, el acusado, que simplemente estaba conduciendo a casa con un pasajero, disparó varias veces su arma de fuego, como era su derecho legal a hacerlo”, escribió Grieco en su moción.

Tras una audiencia de inmunidad el mes pasado, la jueza de Circuito de Miami-Dade Laura Stuzin sigue meditando su decisión.

Casos de gran repercusión

En muchos casos de gran repercusión en las últimas décadas, los jueces de la Florida se han puesto del lado de los fiscales en las demandas de inmunidad.

Entre aquellos a quienes se les ha negado la inmunidad: Omar Rodríguez, de Kendall, que mató a tiros a un hombre desarmado en una disputa por heces de perro; cuatro jóvenes acusados de golpear a hombres homosexuales en un Desfile del Orgullo en South Beach; y Curtis Reeves, de Tampa, que disparó y mató a un cliente desarmado de un cine después de le lanzara palomitas de maíz (Reeves está sometido a juicio con jurado en este momento).

Pero el impacto de la ley es mucho mayor de lo que realmente aparece en los expedientes judiciales. A menudo, los casos ni siquiera llegan a presentarse. No se realizan detenciones o los fiscales se niegan a presentar cargos.

“Lo más difícil es que a menudo tenemos a dos personas armadas o enfrentadas, y es un reto averiguar quién es el agresor, dijo la fiscal adjunta estatal de Miami-Dade, Kathleen Hoague, que encabeza los análisis jurídicos de muchos casos de defensa personal.

Eso es lo que sucedió en el caso de Jonathan Spignolio y Carlos Mena, ex cuñados con una historia de enemistad entre ellos. El 10 de enero de 2021, Mena se apresuró a acudir a la casa de Spignolio en Hialeah. La razón: Spignolio había golpeado a la hermana de Mena durante una pelea doméstica.

De acuerdo con un memorando final en el caso, cuando Mena salió de su coche desarmado, Spignolio comenzó a dispararle. Mena volvió corriendo a su coche, tomó un arma y se produjo un tiroteo fuera de la casa.

Cada hombre fue alcanzado por una bala. Spignolio murió. Mena sobrevivió a un disparo en el pecho.

Aunque Spignolio estaba fuera de su propia casa, dijeron los fiscales, fue él quien empezó, apuntando con el arma y disparando a Mena, que sacó su arma y disparó en defensa propia.

“Por estas razones”, decía el memorando, “no se presentarán cargos”.

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