Crimen

Acusado de torturar y asesinar a colegas en Coral Gables cambia de opinión por ‘remordimiento’

A José Rojas, sentado a la izquierda de su ex abogado defensor Jimmy Dellafera, se le denegó esta semana un nuevo juicio cuando un juez se negó a revocar su declaración de culpabilidad en un doble homicidio cometido hace más de una década tras alegar que sus abogados defensores fueron ineficaces.
A José Rojas, sentado a la izquierda de su ex abogado defensor Jimmy Dellafera, se le denegó esta semana un nuevo juicio cuando un juez se negó a revocar su declaración de culpabilidad en un doble homicidio cometido hace más de una década tras alegar que sus abogados defensores fueron ineficaces. Provided to the Miami Herald

Un ex técnico computacional acusado de torturar y asesinar a dos compañeros de trabajo de Coral Gables hace más de una década, dejó atónitos a los espectadores apenas dos días después de iniciado el juicio, cuando se presentó ante el juez y admitió el crimen, lo que le situó un paso más cerca del corredor de la muerte.

Eso fue el mes pasado. Ahora, cambió de opinión.

El jueves, el juez del Tribunal de Circuito de Miami-Dade, Miguel M. de la O, rechazó la solicitud de José Rojas de un nuevo juicio por ineficacia del abogado. La decisión del juez se produjo después de un raro y extraño proceso judicial que duró todo el día, en el que los abogados del acusado se enfrentaron en audiencia pública y una fiscal estatal de alto rango elogió a un veterano abogado defensor con el que había discutido durante décadas.

La audiencia de Rojas se inició a raíz de un par de cartas que escribió en la cárcel, una dos noches antes de declararse culpable el 8 de diciembre. La otra, después. En la primera carta –después de que en el juicio se presentara evidencia devastadora que esbozaba una trama de malversación de fondos como móvil de los asesinatos– decía que ya estaba harto y que quería morir rápido, “para ponérselo fácil a todos”.

Luego, unas semanas después de que se aceptara la declaración de culpabilidad, Rojas recapacitó y remitió un nuevo borrador al tribunal en el que decía que Dellaferra le había coaccionado para que tomara una decisión precipitada y que su abogado “me puso en peligro con consejos perjudiciales y erróneos” y “puso su vida [la de Rojas] en peligro”. El juez De la O asignó al abogado independiente Auyban “Tony” Tomas para investigar y argumentar la demanda de Rojas.

El jueves, el juez se puso rápidamente del lado del argumento de la fiscal estatal adjunta Abbe Rifkin de que la evidencia era abrumadora y que era demasiado tarde para que Rojas cambiara de opinión.

“Moción denegada”, dijo De la O. “Creo que es remordimiento del comprador”.

Antes de que terminara el día en el tribunal, Rojas, de 55 años –que alegó demencia y dijo que no recordaba los asesinatos– también perdió a Dellafera, un respetado abogado defensor que en agosto consiguió que los miembros del jurado declararan nulo el juicio en el caso de un hombre acusado de apuñalar, quemar, estrangular y ahogar a una mujer. Dellafera dijo al tribunal que su relación con Rojas estaba irreparablemente rota.

Luego, a pesar de las objeciones del coabogado Richard Houlihan, el juez dijo que continuaría representando a Rojas durante la fase de sentencia del juicio en la que 12 jurados pudieran decidir si Rojas será la primera persona sentenciada a muerte en el Condado Miami-Dade bajo una nueva ley que ahora solo requiere una votación de 8-4 del jurado, en lugar de que sea unánime. La fase de sentencia de su juicio, que determinará si pasa el resto de su vida en prisión o muere, está prevista que comience el 11 de marzo.

Quejas anteriores sobre los abogados

Rojas, que mató a la empresaria Frances Venezia y a Robert James en una oficina de Coral Gables en 2012 como parte de una trama para encubrir un desfalco, comenzó a quejarse de los abogados semanas antes de las declaraciones iniciales, a principios de diciembre. Se supo durante la audiencia del jueves que Houlihan y la abogada de mitigación Samantha López lo visitaron en la cárcel tarde una noche sin Dellafera y le sugirieron que escribiera una carta al tribunal exponiendo sus quejas sobre el abogado defensor principal.

Cuando De la O sacó el tema antes de las declaraciones de apertura, Dellaferra dijo el jueves que no lo creía y dijo que reforzaba su argumento de que Rojas era “delirante”. Rojas finalmente dijo al juez que no quería presentar la demanda y se le ordenó que viera a un médico sobre su competencia. El médico dijo que estaba lo suficientemente bien como para ser juzgado.

Los jugosos detalles y las disputas legales que se hicieron públicos durante la audiencia del jueves tuvieron a Rifkin defendiendo a Dellaferra, un rival al que se ha opuesto en juicios durante décadas.

“Casi parecía que esto era una pandilla contra el señor Dellaferra”, dijo Rifkin al juez. “El Sr. Dellaferra no le dijo al acusado lo que quería oír”.

Houlihan dijo al tribunal que, aunque él y Dellafera tenían puntos de vista diferentes sobre varias cuestiones del caso, eran profesionales veteranos que podían resolver sus desacuerdos.

Asesinatos brutales

Rojas, que tiene dos hijos, fue acusado de dos cargos de homicidio en primer grado, dos cargos de secuestro y cargos únicos de intento de robo a mano armada y de fraude con tarjeta de crédito por los asesinatos en 2012 de James y Venezia, propietaria de la pequeña empresa de ajuste de seguros en la que Rojas trabajaba como técnico y hacía sobre todo trabajos esporádicos.

Rifkiin explicó a los miembros del jurado al principio del juicio que los tiempos eran difíciles y que Venezia estaba pasando apuros económicos, a menudo pagando tarde a Rojas, si es que lo hacía, antes de ser asesinada. Desesperado, explicó Rifkin, Rojas usó una tarjeta de crédito de la empresa para malversar unos $3,500 en tarjetas de regalo y mercancía. Cuando Venezia supo que había sido estafada y Rojas se enteró, él creó un plan para salvarse de la cárcel y matar a sus compañeros de trabajo, según el estado.

El día de los asesinatos, llenó una bolsa con un pasamontañas y ropa extra, y luego compró cinta adhesiva, paños de cocina y una fregona en un Winn-Dixie local. Llegó a la oficina antes que Venezia y James, los sometió con una pistola de aire comprimido, los ató a las sillas y los golpeó hasta matarlos con varios objetos duros.

Cubierto de la sangre de sus víctimas, Rojas salió corriendo del edificio y pasó por delante de la policía hasta llegar a un callejón. Allí fue abordado y detenido. Fue interrogado durante más de 17 horas antes de que admitiera el crimen. Su decisión de declararse culpable se produjo poco después de que se mostraran en el tribunal imágenes espeluznantes de Venezia y James, imágenes tan horripilantes que Rojas pidió a sus padres que se marcharan.

Confundido en el interrogatorio

Dellafera argumentó que su cliente sufría depresión de por vida y tenía una enfermedad cerebral llamada encefalopatía traumática crónica, o CTE, por años de golpes en la cabeza jugando al fútbol, deporte en que fue estrella en la Preparatoria Miami y más allá. También dijo que Rojas no recordaba los asesinatos.

Rojas, vestido con un overol rojo, esposado y sentado solo el jueves en una silla del jurado, tuvo dificultades para articular su argumento cuando fue interrogado por De la O. Incluso después de afirmar que Dellafera le empujó a tomar una decisión precipitada y equivocada, Rojas dijo al tribunal que no estaba seguro de cuál de sus abogados había sido más útil en su defensa.

Su principal queja sobre Dellafera fue que no atacó los primeros argumentos de Rifkin mientras el estado presentaba su caso. Dado que su cliente ya había admitido haber cometido el delito, el objetivo del abogado defensor era terminar la primera parte del juicio lo antes posible, para que los miembros del jurado pudieran oír a los médicos hablar de las lesiones cerebrales de su cliente, algo que Rojas no pareció comprender.

“Jimmy era el único que me hablaba. Tenía que escuchar a alguien. Me dijo varias veces que pensaba que [declararse culpable] era una buena idea”, dijo Rojas a De la O. “Pero yo sentía que todo nos iba mal, muy mal. Ella [Rifkin] es fuerte, tan poderosa. Y mi equipo es tan pasivo. Sentí que perdíamos tras los primeros cinco minutos”.

Charles Rabin
Miami Herald
Chuck Rabin, writing news stories for the Miami Herald for the past three decades, covers cops and crime. Before that he covered the halls of government for Miami-Dade and the city of Miami. He’s covered hurricanes, the 2000 presidential election and the Marjory Stoneman Douglas mass shooting. On a random note: Long before those assignments, Chuck was pepper-sprayed covering the disturbances in Miami the morning Elián Gonzalez was whisked away by federal authorities.
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