Presunta integrante del Cartel de Sinaloa acusada en un homicidio en Miami irá a prisión federal
Una mujer acusada de ser una integrante de alto rango del Cartel de Sinaloa —y de estar detrás de un asesinato cerca del Aeropuerto Internacional de Miami en 2022— fue sentenciada el jueves a 9 años en una prisión federal en relación con un caso de tráfico de metanfetamina.
Tras declararse culpable, Tsvia Kol, de 36 años, pasará casi una década encerrada. Una vez en libertad, deberá presentarse ante un agente de libertad condicional durante cinco años, entregarse a Inmigración para su deportación y someterse a tratamiento por abuso de drogas, falló el juez Raag Singhal en su sala de Fort Lauderdale.
Kol fue encausada en el caso de drogas 21 días antes de la muerte a tiros de Julio González, de 46 años, según los registros judiciales. Fue detenida dos días después del asesinato del 29 de noviembre de 2022.
Kol atrajo a González a la habitación 304 del Aladdin Hotel, en 901 S. Royal Poinciana Blvd, en Miami Springs, alega la Policía de Miami-Dade. Entonces, ella y Jimmy Sánchez, de 36 años, dispararon al hombre del sur de la Florida en la cabeza, según la orden de arresto.
Aunque Kol fue incluida en la orden, no ha sido acusada en relación con el homicidio, según los registros judiciales. No está claro porqué.
Las autoridades también afirman que Kol estaba casada con un miembro de alto rango del Cartel, anteriormente dirigido por el narcotraficante Joaquín “El Chapo” Guzmán. Es una organización delictiva internacional dedicada al tráfico de drogas y el lavado de dinero.
Antes de su arresto en el caso federal, Kol admitió su participación en el Cartel y aceptó dejar de traficar con drogas y cooperar con los agentes federales, según los expedientes judiciales. Fue detenida tras ser descartada como informadora, con el argumento de los fiscales de que la ciudadana israelí huiría del país. Israel no extradita a sus ciudadanos.
La sentencia de Kol, a quien el juez describió como una persona con una “larga y grave dependencia de la metanfetamina”, había sido aplazada anteriormente debido a que los abogados de la defensa pretendían “resolver un asunto no relacionado que pudiera tener un efecto significativo” en el caso, según indican los registros.
‘Un caso difícil’
Los fiscales acordaron el jueves reducir el umbral de su sentencia a entre 9 y 11 años. Kol enfrentaba la posibilidad de pasar la vida en prisión en el momento que se declaró culpable.
El caso de homicidio no se mencionó directamente durante la sentencia, aunque parece que se aludió a él, y posiblemente se debatió durante un aparte que ambas partes acordaron mantener en secreto.
Singhal, antes de imponer la sentencia, dijo que estaba “preocupado” por una serie de párrafos del informe de investigación previo a la sentencia de Kol. No los leyó en audiencia pública, y el público no tiene acceso al acta.
“Este es un caso difícil”, dijo la fiscal adjunta Alexandra Comolli. “La naturaleza y las circunstancias de este delito son muy graves...”.
Kol, añadió Comolli, pretendía “inundar” el sur de la Florida de metanfetamina. Añadió que 9 años es una cantidad de tiempo “sustancial” para alguien que nunca ha estado en prisión. También concede a Kol la oportunidad de someterse a tratamiento contra el abuso de las drogas.
El abogado defensor Jason Kreiss dijo que la sentencia era “razonable pero no mayor de lo necesario”. Anunció que no tenía más argumentos debido a la “naturaleza” de la situación.
Kreiss también señaló que ha estado en contacto regular con la familia de Kol, y que en un “escenario diferente” los habría llamado a declarar durante el proceso.
Cuando Singhal le preguntó si quería dirigirse al tribunal, Kol, vestida con un overol azul de la cárcel, respondió: “No, señoría”. En su lugar, Kreiss habló en nombre de Kol y dijo que ella quería expresar su remordimiento y asumir la responsabilidad de sus actos.
También solicitó que Singhal enviara a Kol a una prisión cercana al sur de la Florida —mencionando la Federal Correctional Institution en Tallahassee— para permitir las visitas de su familia.
“Ella solo está pidiendo clemencia al tribunal...”, dijo Kreiss.
Durante la sentencia, Kol se volvió con frecuencia hacia su familia, que estaba sentada detrás de ella en la tribuna. Sus cadenas sonaban mientras lanzaba besos.