Si la BSO hubiera decomisado las armas, el triple asesinato de Tamarac se pudiera haber evitado: experto
Apenas unas semanas después de que Mary Catherine Gingles lograra que una jueza emitiera una orden de restricción temporal para mantener alejado a su exmarido, que tiene antecedentes de violencia doméstica, ella, su padre y su vecino fueron asesinados el domingo 16 de febrero en un tranquilo vecindario de Tamarac, Florida.
La jueza del Tribunal de Circuito de Broward, Lauren Alperstein, también había ordenado a Nathan Alan Gingles, de 43 años, un veterano del Ejército, que entregara sus armas de fuego, municiones y cualquier permiso de armas ocultas a la Oficina de la Policía de Broward (BSO), cuando firmó la orden el 30 de diciembre.
Se envió una copia de la orden de la jueza al BSO, que debía notificar la orden judicial a Nathan Gingles “lo antes posible”, decía la orden. Pero la BSO no confiscó sus armas, uno de los puntos clave en los que la BSO “falló”, dijo el miércoles el jefe de la Policía de Broward, Gregory Tony, al anunciar la suspensión de siete agentes relacionados con el caso.
Nathan Gingles, quien fue acusado de los asesinatos, estaba fuertemente armado. Tenía 20 armas de fuego, “en su mayoría semiautomáticas con silenciador y armas de fuego más sofisticadas, todas las cuales la madre cree que... [son] para matar a la madre, ya que para qué más necesitaría silenciadores”, según una petición de divorcio que Mary Gingles presentó en el tribunal de circuito de Broward en febrero de 2024, en la que buscaba poner fin a su matrimonio de seis años.
Tanto Mary como Nathan eran capitanes del Ejército; Nathan estuvo asignado en Afganistán por un año.
La madrugada del domingo 16 de febrero, Mary, de 34 años, su padre, David Ponzer, de 64 años, y su vecino, Andrew Ferrin, de 36 años, fueron encontrados muertos a tiros en dos casas en la cuadra 5800 North Plum Bay Parkway en Tamarac, una comunidad suburbana de jardines bien cuidados y niños jugando en las calles. Nathan, según los agentes, mató a Ponzer mientras tomaba su café matutino en el patio trasero de una casa.
Mary, de 34 años, corrió para salvar su vida y golpeó las puertas de varios vecinos pidiendo ayuda antes de terminar dentro de la casa de Ferrin, donde ella y Ferrin fueron asesinados a tiros. Seraphine, la hija de 4 años de Mary y Nathan, dijo a los investigadores que presenció los asesinatos.
La niña dijo que su madre y su abuelo fueron “derrotados”, según la orden de arresto de Nathan. Dijo que quería que su madre “derrotara” a su padre, pero que al final su padre ganó.
Nathan está encarcelado sin derecho a fianza por acusaciones de asesinato, secuestro y abuso infantil.
‘Una cadena de fracasos’
“Lo que ocurrió aquí es simplemente una cadena de fracasos”, dijo Tanya Schardt, asesora principal y directora de políticas estatales y federales de Brady United, una organización sin fines de lucro con sede en Washington dedicada a reducir la violencia con armas de fuego.
Entre 2018 y 2022, una persona en Estados Unidos fue asesinada a tiros por su pareja cada 12 horas, según datos analizados por Brady. El acceso directo de un hombre abusador a un arma de fuego aumenta las probabilidades de violencia fatal en más del 1,000%.
Los registros muestran que las fuerzas del orden y el sistema judicial estaban al tanto de los problemas de Mary con Nathan. Tony, en la conferencia de prensa del miércoles, dijo que hubo “muchas” llamadas a la casa de Mary.
“No quiero que el público pierda la fe”, dijo Tony, añadiendo que espera solucionar estos problemas y obligar a que los agentes hagan un mejor trabajo.
Pero si las fuerzas del orden hubieran actuado antes, la ola de asesinatos podría no haber ocurrido, dijo la ejecutiva de la organización Brady.
Los asesinatos fueron “fácilmente prevenibles” y hubo “fallas en muchos niveles”, dijo Schardt. Alrededor del 20% de los asesinatos en Florida están relacionados con la violencia doméstica, según los datos citados en un informe del Departamento de Niños y Familias.
“A nivel local, Florida tiene mucho trabajo por hacer para asegurar que este tipo de cosas no vuelvan a suceder”, dijo.
La ley de Florida no prohíbe automáticamente que una persona que tenga una orden de restricción tenga armas de fuego, dijo Schardt. Y cuando un juez ordena a una persona que entregue sus armas, como la jueza le ordenó a Nathan Gingles en diciembre, puede haber lagunas legales que se pueden aprovechar, como comprar armas de fuego a través de Internet sin una verificación de antecedentes, dijo.
“…[Pero] incluso cuando hay una orden judicial para confiscar las armas, no se hace”, dijo Schardt.
La BSO no confiscó las armas de Gingles después de la orden de la jueza.
Schardt concluyó: “El sistema debe garantizar que cuando alguien [como Mary] hace todo lo posible para protegerse a sí misma, a su hija y su familia, esté protegida”.
Esta historia fue publicada originalmente el 24 de febrero de 2025, 10:58 a. m. with the headline "Si la BSO hubiera decomisado las armas, el triple asesinato de Tamarac se pudiera haber evitado: experto."