Condenan a dueños de farmacéutica por comprar medicinas contra el VIH en el mercado negro
Dos hermanos propietarios de una empresa mayorista de productos farmacéuticos fueron sentenciados a penas de cárcel por adquirir en el mercado negro medicamentos contra el VIH, muchos de los cuales estaban en frascos sucios, sin sellar y, en algunos casos, empaquetados en una caja de pañales encontrada en la calle. Patrick Boyd, de 47 años, y Charles Boyd, de 43, ambos de Easton, Maryland, fundadores y propietarios de Safe Chain Solutions, cumplirán 18 y 20 años de prisión, respectivamente, tras ser sentenciados el 13 de marzo, informó la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida. “Estos acusados trataron los medicamentos vitales para el VIH como si fueran contrabando callejero”, dijo el fiscal federal Jason A. Reding Quiñones, del Distrito Sur de Florida.
Detalló que compraban los medicamentos en la calle a proveedores del mercado negro, los enviaban en cajas sucias y envases desechados, falsificaban la documentación y los reintroducían en la cadena legítima de suministro farmacéutico. “Las consecuencias fueron reales. Los pacientes con VIH recibieron frascos que contenían medicamentos incorrectos, y al menos un paciente perdió el conocimiento tras ingerir un medicamento que nunca debió haber estado en ese frasco”, destacó. Los fármacos fueron revendidos en farmacias de Miami y a nivel nacional, lo que puso en riesgo a un gran número de personas.
Comprar medicinas en la calle
Las pruebas presentadas en el juicio demostraron que los acusados conspiraron con al menos cinco proveedores del mercado negro para adquirir los medicamentos mediante “esquemas de recompra” a pacientes, a precios con grandes descuentos.
La fiscalía informó que uno de los proveedores testificó en el juicio que compraba medicamentos a pacientes en la calle, retiraba las etiquetas originales de las recetas y empaquetaba los frascos en cajas de cartón —a veces recuperadas de la basura en los días de recolección— antes de enviárselos a los acusados.
“En una ocasión, este proveedor utilizó una caja de pañales que encontró en la calle para enviar los medicamentos. Muchos de estos frascos estaban sucios, sin sellar y presentaban signos evidentes de haber sido dispensados anteriormente”, señaló.
Farmacias comenzaron a quejarse ante Safe Chain Solutions desde agosto de 2020 por haber recibido frascos que contenían medicamentos completamente distintos.
En otra queja documentada, una de sus farmacias clientes envió a los acusados una fotografía del estado en que recibió los medicamentos para el VIH y señaló que los frascos no cumplían con los “estándares de seguridad… y podrían representar un riesgo para nuestros pacientes”, por lo que procedió a devolverlos.
A pesar de estas quejas iniciales, los acusados continuaron adquiriendo, durante muchos meses, medicamentos contra el VIH baratos y desviados de los mismos proveedores del mercado negro, según las autoridades.
También siguieron vendiendo dichos fármacos a farmacias, acompañándolos de documentación falsificada diseñada para engañar tanto a sus clientes como a las agencias reguladoras.
Pacientes en riesgos
Un paciente que recibió un frasco de su medicación prescrita contra el VIH —vendido a una farmacia por los acusados— testificó en el juicio que, en realidad, el envase contenía Seroquel, un fármaco antipsicótico.
El paciente declaró haber ingerido el Seroquel de manera involuntaria, perdiendo la conciencia durante 24 horas.
Las pruebas presentadas en el juicio establecieron que omitir incluso una sola dosis de la medicación contra el VIH puede aumentar la carga viral del paciente e incrementar el riesgo de transmisión comunitaria en zonas con altas tasas de infección.
Se registró al menos otra queja documentada en la que un paciente con VIH ingirió involuntariamente un fármaco distinto al que debía contener su frasco.
Entre abril de 2020 y septiembre de 2021, Patrick y Charles Boyd compraron y revendieron más de 28,000 frascos de estos medicamentos contra el VIH provenientes del mercado negro.
Pagaron más de $92.8 millones por estos medicamentos, que luego vendieron a farmacias con fines de lucro. Medicare, Medicaid y aseguradoras privadas fueron facturados por estos fármacos ilícitos y realizaron los pagos correspondientes, informó la fiscalía federal.
En octubre de 2025, Patrick y Charles Boyd fueron declarados culpables en juicio de conspiración para introducir medicamentos con etiquetado engañoso en el comercio interestatal; conspiración para traficar con productos médicos utilizando documentación falsa; conspiración para cometer fraude electrónico; dos cargos por introducir medicamentos con etiquetado engañoso en el comercio interestatal; y dos cargos de fraude electrónico.
Además de las penas de prisión, se ordenó a los acusados pagar $21,850,000 en concepto de decomiso de bienes.
Un tercer acusado, Adam Brosius, se había declarado culpable previamente de conspirar para cometer fraude electrónico junto con los hermanos Boyd, y fue sentenciado a 97 meses de prisión.