Escuela privada de Miami se retracta de cuarentena para alumnos vacunados después de amenaza de la Florida
Centner Academy, la escuela privada de Miami que ha acaparado la atención por su controversial postura sobre el COVID-19, se retractó de su decisión de exigir a los estudiantes que se hayan vacunado contra la enfermedad que hagan cuarentena durante 30 días.
La decisión de la escuela privada de dejar de aplicar la política de cuarentena por vacunas en sus tres campus del Miami Design District y Wynwood se produce pocos días después que el Departamento de Educación de la Florida amenazó con suspender su financiación si se consideraba que su política de asistencia era contraria a la ley. La retracción de la política fue reportada por primera vez por Local10.
“Nuestra decisión de no promulgar la cuarentena de 30 días en el hogar fue fácil, ya que ningún padre expresó su interés en recibir la vacuna contra el COVID”, dijo David Centner, quien fundó la escuela con su esposa Leila Centner, en una declaración enviada por correo electrónico al Miami Herald el lunes.
La directora de operaciones de la Centner Academy, Bianca Erickson, en una carta de respuesta fechada el 22 de octubre, dijo al canciller principal del Departamento de Educación de la Florida, Jacob Oliva, que la escuela no iba a “solicitar a ningún estudiante que hiciera cuarentena en casa debido a su estado de vacunación”. El Miami Herald ha obtenido una copia de la carta.
Aunque la escuela decidió eliminar sus planes de cuarentena, Erickson todavía defendió la política de “quedarse en casa” de la escuela, alegando que habría estado en cumplimiento debido a la enseñanza a distancia.
“Tenga en cuenta, sin embargo, que el plan anunciado no se aplicó antes de recibir su carta y no vamos a seguir ninguna de esas medidas”, dijo Erickson.
Oliva, del Departamento de Educación de la Florida, en su carta a los administradores de la Centner Academy la semana pasada anunciando la investigación del estado sobre la escuela, dijo que esta podría tener “políticas de asistencia que requieran que los padres de los estudiantes recientemente vacunados pongan a sus hijos en cuarentena durante una cantidad de tiempo irrazonable, innecesaria e indebidamente onerosa antes de regresar para la instrucción en persona”.
Esta no es la primera vez que la postura de la escuela sobre el COVID-19 ha causado controversia
En abril, la escuela de preescolar a octavo grado, que atiende a casi 300 estudiantes, ocupó a los titulares nacionales cuando anunció que los profesores y el personal que decidieran vacunarse contra el COVID-19 no podrían interactuar con los estudiantes y se arriesgarían a perder su empleo.
David Centner dijo la semana pasada al Miami Herald en un correo electrónico que la política de cuarentena por las vacunas era una “medida de precaución prudente” después que “varios integrantes” del Consejo Asesor de Padres de la escuela plantearon su preocupación sobre cómo los niños vacunados podrían afectar a otros estudiantes. Los padres fueron notificados sobre la política en una carta que contenía información falsa sobre las vacunas.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) tienen toda una página web dedicada a desmentir los mitos más comunes sobre la vacuna contra el COVID-19, incluyendo la diseminación de la vacuna, que es cuando un componente de la vacuna se libera o se descarga del cuerpo de la persona vacunada. Esto solo puede ocurrir —y rara vez— cuando una vacuna usa una versión debilitada del virus, lo que no ocurre con ninguna de las vacunas contra el COVID aprobadas.
Esto significa que las personas que reciben las vacunas de Pfizer-BioNTech, Moderna o Johnson & Johnson no pueden “eliminar” el virus. Centner dijo el lunes que tienen “todo el apoyo de las familias de nuestra escuela” y se han visto “abrumados con el alcance y las solicitudes de los padres de todo el país que quieren proteger a sus hijos”.
“Lamentablemente, los medios de comunicación no están compartiendo ninguno de los efectos secundarios conocidos que han sido claramente documentados en la base de datos VAERS del Gobierno de Estados Unidos”, dijo.
Al igual que con otras vacunas, las personas que reciben la vacuna contra el COVID-19 a veces experimentan efectos secundarios como fiebre, escalofríos y dolor en el brazo alrededor de la zona de la inyección.
Esto es normal y probablemente una señal de que su cuerpo está creando protección.
Los CDC afirman que los efectos secundarios que se pueden experimentar son generalmente leves y desaparecen en pocos días. Aunque algunas personas pueden experimentar un efecto secundario más grave, la agencia de salud dice que esto es raro.
“Los efectos secundarios graves que pudieran causar un problema de salud a largo plazo son extremadamente improbables después de cualquier vacuna, incluida la vacuna contra el COVID-19”, dicen los CDC.