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Mujeres se rebelan contra la cultura del acoso sexual e impactan en las elecciones

La escritora Kelly Oxford invitó a las mujeres a compartir en las redes sociales historias de acoso sexual.
La escritora Kelly Oxford invitó a las mujeres a compartir en las redes sociales historias de acoso sexual. Invision/AP

Fue la escritora Kelly Oxford, una fuerza motriz en los medios sociales, quien hizo que empezara todo una noche de viernes.

“Las mujeres: tuitéenme sus primeros asaltos”, escribió en Twitter a las 7:48 p.m. “No se trataba solo de estadísticas. Yo voy primero: ‘Un viejo en un autobús urbano agarra mis partes y me sonríe, tengo 12 años”.

Cuando publicó el mensaje, Oxford dijo en una entrevista posterior, no esperaba más que un puñado de respuestas. “Era una pregunta tan personal”, dijo. “Pensé: ‘Nadie va a compartir nada en Twitter’”.

No obstante, para el sábado por la mañana, estaba recibiendo algo así como 50 respuestas por minuto, con frecuencia explícitas; relatos, en primera persona, de acoso sexual. Se había materializado una etiqueta: “#notokay”. Las publicaciones en Twitter continuaron entrando durante todo el fin de semana. Y para el lunes por la tarde, casi 27 millones de personas habían respondido o visitado la pagina de Twitter de Oxford.

Tan rápidamente como se dio a conocer una grabación de Donald Trump en la que cotorrea sobre como acosó a mujeres, su campaña presidencial recibió un golpe potencialmente fatal, también se había convertido en el grito que unificara a las sobrevivientes de acoso sexual y otras formas de abusos.

“No voy a dar detalles, pero yo tenía 12 y él fue a la cárcel”, publicó la escritora Emily Willingham en Twitter.

Había nacido un movimiento en los medios sociales cuando multitudes de mujeres decidieron compartir sus historias. El resultado ha sido una especie de purga colectiva, por todo Estados Unidos, de recuerdos dolorosos, con frecuencia enterrados desde hace mucho.

Se trata de una CULTURA DE LA VIOLACIÓN; el condicionamiento cultural de hombres y muchachos para sentirse con el derecho a tratar a las mujeres como objetos

Jill Gallaenstein

ejecutiva en comercio minorista en Facebook

Las páginas de Facebook y Twitter están llenas de comentarios e hilos que se multiplican, de mujeres que recordaron que las manosearon médicos, profesores de piano, instructores de fotografía, perfectos extraños. Contaron historias sobre masturbadores que se exhibieron rápidamente en el autobús; colegas que en el trabajo las rozaron en el cuarto de la fotocopiadora; de parejas en citas y jefes que les exigían tener sexo.

Sasha Stone, una periodista de espectáculos, escribió que un hombre la obligó a tener sexo oral “después de que me ofreció llevarme a mi casa y luego me amenazó. Yo tenía 14 años”.

Wendy Luxenburg, de 45 años, administradora de un hospital en Chicago, recordó estar en una tienda departamental con su madre, en Florida: “Ella estaba a un pasillo de distancia. Un hombre camina junto a mí, frota la entrepierna. Yo tenía 11”.

Y la actriz Amber Tamblyn escribió en Instagram que un ex novio se le arrimó en un centro nocturno, la agarró del cabello con una mano y con la otra la levantó por la vagina lastimándola terriblemente, y “me sacó del club cargando, como si fuera su propiedad, como basura”.

Este es, escasamente, el primer movimiento de protesta que surge en respuesta a la violencia en contra de las mujeres: los años 1970 vieron el surgimiento de las marchas con velas para recuperar la noche.

Más recientemente, después de que un policía de Toronto le dijo a estudiantes universitarios que si las mujeres querían evitar una violación, no deberían vestirse como “zorras”, organizaciones en ciudades desde Nueva York hasta Nueva Delhi han organizado “SlutWalks” (caminatas de zorras).

Ni tampoco es Trump la primera figura pública cuyo comportamiento sexual se ha analizado al detalle. Pareciera justo preguntarse si Bill Clinton podría ser elegido hoy, dado lo que se conoce ahora sobre su historia extramarital. Y, claro, está Anthony Weiner, con su afición a mandar mensajes y fotografías lascivos en los medios sociales.

Sin embargo, para muchas de las víctimas de acoso sexual, las palabras de Trump tocaron una fibra sensible. No fue solo que se tratara del candidato presidencial republicano y que un micrófono lo captara hablando en forma imprudente. Fue el tono informal, la forma en la que tanto él como Billy Bush, la personalidad de la televisión, parecían estar hablando un lenguaje común, dijeron muchas mujeres, lo que hizo que el alarde de Trump tuviera una resonancia especial.

Lo que dijo y cómo lo dijo pareció hablar tanto del entorno más general hacia las mujeres –uno en el que se había mantenido el silencio entre estas mujeres durante mucho tiempo–, como del candidato. Y que Trump desestimara sus acciones diciendo que había sido una “plática de vestuario”, solo subrayaron el punto.

“Se trata de una CULTURA DE LA VIOLACIÓN; el condicionamiento cultural de hombres y muchachos para sentirse con el derecho a tratar a las mujeres como objetos”, escribió en Facebook Jill Gallaenstein, de 40 años, una ejecutiva en comercio minorista, en Los Angeles. “Son las mujeres y niñas que se cuestionan lo que han hecho para provocar tal comportamiento. Es desestimar este comportamiento porque así ha sido siempre. Es justificar la conducta porque otros hombres poderosos también la han tenido. ‘La plática de vestuario’ normaliza este comportamiento; lo que digamos importa”.

La plática de vestuario también pareció generar su propio ímpetu en internet.

“Realmente, nunca antes había pensado acumulativamente en estos momentos”, escribió en Facebook Julie Oppenheimer de Chicago después de haber enlistado algunos incidentes suyos, incluido que el conserje de su sinagoga la besó en la boca cuando ella tenía 13 años. “En parte, porque parecen tan ‘pequeños’ en comparación con lo que muchas han experimentado, que no vale la pena considerarlos. Ello se debe a que todas nosotras ya vivimos en el mundo de Trump, donde estos comportamientos son comunes y corrientes”.

Esta historia fue publicada originalmente el 16 de octubre de 2016, 3:07 p. m. with the headline "Mujeres se rebelan contra la cultura del acoso sexual e impactan en las elecciones."

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