Elecciones

Trump y Clinton ofrecen dos futuros radicalmente distintos

Pocos estados son tan impredecibles como Florida, el tercer más poblado del país con 20.2 millones de habitantes, que oscilan entre una y otra tendencia.
Pocos estados son tan impredecibles como Florida, el tercer más poblado del país con 20.2 millones de habitantes, que oscilan entre una y otra tendencia. AP

Si alguien dudaba que Florida sería estado clave en la batalla por la Casa Blanca entre Hillary Clinton y Donald Trump, esas dudas se esfumaron cuando ambos candidatos viajaron a Miami y otras ciudades floridanas en vísperas de la elección del martes.

Muchos expertos pronostican que, ganando la Florida, obtienen las llaves de la Casa Blanca en la reñida elección en la cual ambos candidatos han estado en la delantera solo para perder ventaja por cualquier nuevo escándalo.


Trump inicialmente iba a la cabeza en las encuestas, pero perdió terreno cuando se filtró la grabación de una conversación en la que empleó lenguaje soez sobre mujeres a quienes quería manosear. La percepción empeoró para el candidato republicano cuando 11 mujeres le acusaron de haberlas tocado indebidamente o de haberlas acosado.

Fue entonces que Clinton pasó a la delantera, tanto, que los expertos y encuestadores daban por descontado que la ex secretaria de Estado sería electa la primera Presidenta del país. Pero, de pronto, todo cambió.

Este es un movimiento como nunca hemos visto previamente en este país,

Donald Trump en Bayfront Park en Miami

El director del FBI, James Comey, reveló hace días que inició una investigación luego de que agentes se enteraran de que posiblemente hay más de 600,000 correos electrónicos sospechosos en la computadora de Huma Abedín, la ayudante cercana de la candidata demócrata, que compartía con su esposo –del cual está separada– el ex congresista Anthony Weiner, quien estaba ya bajo investigación por haber enviado mensajes de texto sexuales a una menor de edad.


Aunque no se sabe a dónde va a parar la nueva investigación, el anuncio enfureció a Clinton, porque de nuevo encara incertidumbre, a pesar de que en julio pasado el director del FBI declaró que la candidata no iba a ser acusada penalmente en la investigación previa sobre mensajes de contenido clasificado.

Además del escándalo sobre correos electrónicos, otros temas han surgido en la campaña, subrayando los contrastes entre Clinton y Trump.

Estos son: la inmigración (ella apoya darles a los indocumentados un estatus legal, mientras que él construiría un muro fronterizo); el Obamacare (ella apoya una continuación del seguro de salud, mientras que él lo revocaría); el Tratado de Libre Comercio con Canadá y México (ella apoya el TLC, mientras que él quiere renegociarlo).

Tienen ustedes una oportunidad de moldear la historia y elegir a la primera presidenta del país,

presidente Barack Obama en FIU

Por ahora, el veredicto queda en manos de los votantes. Y los mismos expertos que pensaban hasta la semana pasada que Clinton iba a ser la ganadora, hoy dicen estar inseguros.


“Cuando parecía que Hillary Clinton lo tenía ya todo asegurado, ahora el impulso parece estar del lado de Trump, al menos temporalmente”, dijo Darío Moreno, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y consultor político.

Según un reciente estudio del prestigioso Centro de Investigaciones Pew, el total de votantes blancos no hispanos es del 69 por ciento, mientras que los hispanos constituyen un 12 por ciento del electorado, igual que el porcentaje de negros.

Como los expertos esperan que el voto blanco no hispano se fragmente, entonces Trump necesitaría obligatoriamente un gran número de hispanos y negros para ganar.

225 millones de votantes

Aunque las encuestas nacionales muestran que los votantes está divididos, Clinton parece tener una pequeña ventaja.

Por ende, la conclusión de muchos expertos es que Clinton sería la triunfadora.

Solo que en este cálculo hay que considerar que Trump no es un candidato ortodoxo.

Su movimiento parece aglutinar a todos aquellos que están descontentos con el sistema político, y son nacionalistas opuestos a la globalización y a los inmigrantes.

Los sentimientos de este movimiento se hicieron evidentes durante un multitudinario acto de campaña que presidió Trump el miércoles en Bayfront Park del downtown de Miami. En su discurso, Trump trató de dirigirse a las fuerzas que componen su movimiento, apoyando sus múltiples causas.

“Este es un movimiento como nunca antes hemos visto en este país”, dijo Trump en Bayfront Park. “El verdadero cambio comienza con la inmediata revocación y reemplazo del Obamacare”.

Aplausos y aclamaciones de la multitud.

“Vamos a traer de regreso los empleos”, dijo en otra parte de su alocución, acusando a China y México de “robarse” empleos de estadounidenses. “América ha perdido 70,000 fábricas desde que China entró a la Organización Mundial de Comercio… la administración Trump va a detener esta hemorragia de empleos, y vamos a renegociar el Tratado de Libre Comercio”.

Más aplausos y aclamaciones.

Clinton también viajó a la Florida en los días previos a la elección del martes para resaltar su mensaje de que Trump es un peligro para la nación y el mundo.

Aunque para muchos de sus seguidores lo que pasó con los correos electrónicos no es relevante, para partidarios de Trump el asunto es quizás lo más importante de la campaña, y en todas comparecencias del magnate inmobiliario la multitud corea lock her up, lock her up [encarcélenla, encarcélenla] cada vez que el candidato republicano habla del escándalo.


El viernes en Miami, durante un acto de campaña en el recinto principal de la Universidad Internacional de la Florida (FIU), Obama repitió sus ataques contra Trump, y pidió a los más de 4,500 partidarios ahí congregados que votaran por Clinton para cambiar la historia.

“Tienen ustedes una oportunidad de moldear la historia y elegir a la primera presidenta del país”, dijo.

Trump, por su parte, dice que solo votando por él se puede cambiar la historia.

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