¿Será el idioma el factor que decida la pelea por el puesto de Ros-Lehtinen?
Es una elección que despierta gran interés en la puja por el control de la Cámara de Representantes, y las dos principales candidatas que se medirán en las urnas en noviembre por el Distrito 27 de Miami-Dade lucen formidables, una de ellas representando la preparación y años de experiencia en la administración pública y la otra personificando la herencia cubana en Miami.
La contienda entre la demócrata Donna Shalala, de 77 años, y la republicana María Elvira Salazar, de 56, es mucho más reñida de lo que se anticipaba para el escaño que deja la republicana Ileana Ros-Lehtinen, quien también es cubanoamericana y apoya a Salazar.
Algunos pronosticaban que Shalala tenía la victoria garantizada, ya que en las elecciones presidenciales del 2016 Hillary Clinton superó por 19 puntos porcentuales a Donald Trump en el distrito.
Pero tal ventaja ahora no se está viendo reflejada en la contienda para la Cámara de Representantes del 6 de noviembre, con una de las encuestas mostrando que Shalala ganaría por un estrecho margen de 46 a 42 por ciento y otra diciendo que Salazar lo haría por una relación de 51 a 42 por ciento.
Una tercera candidata, la independiente Mayra Joli, figura en una de las encuestas con un margen de preferencia del 8 por ciento.
Pero Shalala, quien fuera integrante del gabinete de Bill Clinton, no siente gran alarma por los resultados en los sondeos de opinión.
“Yo advertí desde el inicio que esta iba a ser una contienda reñida. Esto nunca iba a ser un escaño garantizado para los demócratas, está solo inclinándose hacia los demócratas”, dijo Shalala en una reunión con la Junta Editorial del Miami Herald y el Nuevo Herald.
“Yo sigo la regla de Bill Clinton: o se sale a competir como si estuviese perdiendo por 20 puntos, o se sale sin competidor”, agregó.
Eso significa que la candidata demócrata está pasando gran parte de su campaña tocando puertas, contactando al elector directamente y explicándole el por qué debería votar por ella dentro de cinco semanas.
Ese tipo de energía puede ser necesaria para competir contra Salazar, una afamada periodista que por años apareció en las pantallas de Telemundo, Univisión y CNN Latino y que, a diferencia de Shalala, se puede comunicar directamente con votantes hispanos que prefieren hablar en español.
Esa diferencia puede ser importante en un distrito donde el 71.49 por ciento de la población es hispana.
“Yo soy un producto de Miami, y sé cuáles son los temas y los problemas que enfrentamos y los problemas que han enfrentado en los países [latinoamericanos] de origen, porque yo he vivido en esos países también”, dijo Salazar durante su visita a la Junta Editorial del Miami Herald y el Nuevo Herald.
Al preguntársele qué tipo de congresista sería ella si ganara las elecciones, Salazar mira el legado de Ros-Lehtinen, una querida representante en la comunidad que ocupó el escaño por tres décadas.
“Ella ha dejado un legado estelar, y ella va a ser mi mentora”, resaltó Salazar. “Yo seguiré sus pasos, que conducen hacia el centro”.
El centro parece ser el lugar preferido por ambas candidatas, o al menos así parece ser por sus planteamientos ante la Junta Editorial de ambos periódicos.
Salazar, por ejemplo, se pronunció en contra de la propuesta republicana de eliminar el Obamacare, si no hay una alternativa mejorada para corregir sus problemas y garantizar los servicios que ya brinda a la población.
La propuesta de Salazar, sin embargo, consiste en crear una especie de grupo de expertos bipartidistas que buscarían un plan viable que opere haciendo uso de las fuerzas del libre mercado.
Shalala parece contar con suficiente experiencia para encabezar ese tema, tras desempeñarse por ocho años como Secretaria de Salud y Servicios Humanos durante la presidencia de Bill Clinton.
“Puedo hablar por horas” sobre los problemas y las soluciones al sistema de salud. “Yo doy clases sobre ese tema”, dijo la también ex presidenta de la Universidad de Miami.
De hecho, gran parte de su exposición durante su visita a la redacción de ambos periódicos fue sobre los peligros que corre la población estadounidense de perder el acceso al sistema de salud, no solo a través del Obamacare, sino también a través del Seguro Social y Medicare.
“Tenemos que proteger el Medicare. Los republicanos anunciaron que llegó la hora de mirar [revisar el sistema de] el Seguro Social y Medicare”, dijo Shalala, manifestando el temor que esa revisión conduzca al recorte de beneficios.
Y del lado de Obamacare “hay que conseguir el grado correcto de subsidios, para que los que obtienen su seguro médico a través del Obamacare no tengan que escoger entre pagar el seguro médico o pagar el alquiler de la casa”, dijo.
“Si no se pueden cubrir condiciones preexistentes, entonces no tienes seguro. (...) Condiciones como el cáncer, embarazos, diabetes. Eso es un desastre. Lo que está pasando, a mi juicio, es inmoral”, agregó.
Al hablar sobre inmigración, Shalala cuestionó la idea que viene planteando desde el inicio la administración de Donald Trump de construir un muro en la frontera con México, y dijo que ese dinero puede ser utilizado para mejorar la infraestructura y salvar a la nación de las emergentes amenazas que representa el calentamiento global.
“Yo preferiría construir una muralla marina [para proteger a Miami del mar y el calentamiento global] que un muro en la frontera”, dijo.
Salazar, por su parte, se mostró algo más cauta sobre el tema de la inmigración, reiterando la línea republicana sobre la necesidad de resguardar la frontera. Pero se mostró opuesta al planteamiento de expulsar del país a todos los inmigrantes indocumentados.
De los 12 millones de indocumentados que se encuentran en el país, alrededor de 7.7 millones han estado aquí por más de 14 años, y no tienen prontuarios criminales. A ellos hay que encontrarle un camino a la legalidad, dijo.
“Hay un sector dentro del partido republicano que necesita ser educado sobre el complicado tema de inmigración. Hay que mostrarles que la manera como nosotros estamos enfrentando este tema no es el correcto, y yo diría que eso es así no por mala intención [de los republicanos] sino por ignorancia”, manifestó.
Salazar dijo que de ser electa, estaría dispuesta a jugar ese papel dentro del partido republicano, pero aún así no cree que a todos los indocumentados se les debe buscar una manera de quedarse.
Aquellos que tienen menos de 14 años en Estados Unidos deberían ser enviados a sus países de origen, incluyendo aquellos que huyeron de la violencia de América Central y las familias con niños que fueron separados de sus hijos, opinó.
La candidata dijo que la solución aquí sería convocar una especie de Cumbre de emergencia para tratar los problemas económicos y sociales en países como Honduras y Guatemala que han llevado a miles a abandonar sus hogares.
Pero la línea más dura sobre inmigración vino de la tercera y menos conocida candidata, Mayra Joli.
La inmigrante de la República Dominicana y candidata independiente, trabaja como abogada de inmigración, pero ella ve en el flujo de personas provenientes de otros países como un problema que debe combatirse, muy en línea con la férrea política antiinmigrante de la administración Trump.
Joli dijo que es necesario deportar a los indocumentados porque, siendo un país de leyes, Estados Unidos debe hacer respetar la ley. También dijo hay que hay que reformar las actuales leyes para limitar aún más el ingreso de inmigrantes.
Señaló que Estados Unidos debe primero resolver sus propios problemas antes de salir a brindar ayuda a otras comunidades.
“Es como cuando uno se encuentra dentro de un avión y caen las máscaras de oxígeno por falta de presión en el avión,” explicó. “Uno debe ponerse esa máscara primero, porque después no vas a poder ponérsela a nadie más”.
Esta historia fue publicada originalmente el 4 de octubre de 2018, 8:30 a. m..