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Miami decide que no quiere un alcalde fuerte

El alcalde de Miami Francis Suárez habla con votantes sobre las propuestas en la boleta, el 6 de noviembre, día de elecciones.
El alcalde de Miami Francis Suárez habla con votantes sobre las propuestas en la boleta, el 6 de noviembre, día de elecciones. Miami Herald

La propuesta de un alcalde fuerte no logró convencer a los residentes de Miami, que prefirieron no concentrar más poder en manos del actual alcalde de la Ciudad de Miami, Francis Suárez.

El cambio en la carta constitucional no fue apoyado por la mayoría de los votantes. Con el voto anticipado, la votación por correo y un 96 por ciento de los precintos escrutados, la pregunta de alcalde fuerte solo contaba con 36 por ciento de votos a favor.

Suárez hizo campaña para convertirse en director ejecutivo, supervisar el presupuesto de $1,000 millones y a los 4,000 empleados de la Ciudad.

El referendo de “alcalde fuerte” determinó fundamentalmente si el poder del administrador de la Ciudad, un funcionario nombrado por el alcalde y jefe de la rama administrativa, se transfería a un funcionario electo, en este caso el alcalde.

Bajo la nueva forma de gobierno, Suárez decidiría sobre la manera en que el gobierno gasta el dinero público, las transacciones de bienes raíces y los cambios de zonificación y haría recomendaciones importantes sobre contratos.

El martes, en la fiesta por la aprobación de la enmienda sobre el estadio de fútbol, una iniciativa que apoyó, Suárez dijo al Miami Herald que volvería a presentar una nueva versión del proyecto de “alcalde fuerte”.

“No se puede ganar todo, pero creo que he tenido un buen año como alcalde. Planeo relanzar la iniciativa de alcalde fuerte en el futuro,” dijo.

Salario y poder

Desde que la propuesta inicial comenzó a gestarse, Suárez argumentó que este cambio de sus funciones hacia un alcalde fuerte le permitiría hacer su labor de manera más eficiente.

El texto explicativo de la propuesta en internet, que abordaba las preguntas más frecuentes de los votantes, así lo indicaba: “Un alcalde fuerte (...) puede resolver problemas que afectan a los residentes de manera más eficiente y proporcionar un mayor grado de responsabilidad y transparencia para los residentes de la Ciudad”.

Alex Penelas, elegido en 1996 como el primer alcalde ejecutivo de Miami-Dade, fue uno de los que apoyó la propuesta.

Penelas argumentó que el alcalde de Miami enfrentaba limitaciones para servir a los residentes, y puso como ejemplo que si este recibía una queja, solo podía exponer el problema al administrador de la Ciudad, quien decidía cuándo y cómo resolverlo.

De haber sido aprobado el referendo, la compensación salarial del alcalde también cambiaba. Su salario sería el 75 por ciento del que recibe el alcalde de Miami-Dade. Carlos Giménez gana $250,000, así que el salario de alcalde fuerte de Suárez sería de $187,500, o sea, $56,900 más de lo que recibe en la actualidad.

Suárez dijo al Nuevo Herald que no aceptaría la diferencia.

“Voy a presentar un memorando explicando que el sueldo no se va a aumentar ni un centavo. Voy a contribuir los $57,000 al fondo general [de la Ciudad]”, dijo el alcalde, que considera una “falta de respeto” tener un salario de $200,000.

El plan era mantener su trabajo fuera del Ayuntamiento, como abogado de bienes raíces, en calidad de consejero, para la firma Greenspoon Marder.

El ex alcalde de Miami Maurice Ferré es uno de los que cuestionó cómo Suárez iba a dirigir a tiempo parcial una ciudad como Miami. Se preguntó qué pasaría cuando los futuros alcaldes decidieran tomar el 75 por ciento del salario que recibe el alcalde del Condado, que llegaría a ser de $350,000.

“¿Si el alcalde es part-time, qué tiempo le va a dedicar a los ciudadanos que le van a pagar $200,000.Cómo una posición de esta índole va a ser part-time?”, dijo Ferré en entrevista con el Nuevo Herald.

Suárez argumentó que trabaja todo el tiempo desde que se levanta, y que, por lo tanto lo define como un trabajo a tiempo completo, y que además seguiría haciendo lo mismo que hasta ahora para proveer a su familia.

Ferré, que siempre estuvo a favor de un alcalde fuerte para Miami, señaló que se opuso a la propuesta tal y como estaba redactada porque representa una “sobreextensión de poderes”.

“La democracia norteamericana está basada en la división de poderes y es inconsistente con esa tesis de gobernación de que el alcalde sea el presidente del Concejo Municipal”, dijo Ferré, quien veía como una contradicción que el administrador de la ciudad presidiera el Concejo.

“Es como si el presidente Trump fuera el presidente de la Cámara”, comparó.

Por su parte, Suárez señaló como respuesta a quienes criticaban este aspecto que en realidad se mantendría el status quo porque él ya era el presidente de la Comisión, pero si se convertía en alcalde fuerte planeaba ceder esta presidencia.

El comisionado de la Ciudad de Miami Joe Carollo y el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, quien es un alcalde fuerte, también se opusieron a la propuesta de alcalde fuerte de Suárez.

Por su parte, Suárez respondió a las críticas de quienes consideraban que como alcalde fuerte adquiriría mucho poder indicando que era una versión de gobierno más balanceada, ejercida por una persona elegida democráticamente de manera directa.

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