Elecciones

Policía estatal no investiga elecciones en Broward porque el gobernador Scott no lo ordenó

La campaña de Rick Scott al Senado federal ha demandado a los supervisores de elecciones en los condados Broward y Palm Beach.
La campaña de Rick Scott al Senado federal ha demandado a los supervisores de elecciones en los condados Broward y Palm Beach. Getty Images

De pie en el portal de la mansión del gobernador, el candidato Rick Scott acusó a “liberales sin ética” de planear robarle un escaño en el Senado federal para salvarle el pellejo al demócrata Bill Nelson.

Una alerta a los reporteros para un anuncio el jueves por la noche provino de la campaña de Scott al Senado, no de su despacho estatal. El lugar: la residencia oficial del gobernador, un lugar financiado por los contribuyentes y que tradicionalmente está vedado a toda actividad política partidista.

Pero fue claramente el gobernador Rick Scott quien momentos después pidió a la Policía Estatal de la Florida (FDLE), bajo su control, que investigara el despacho de la Supervisora de Elecciones de Broward, Brenda Snipes, aunque no ofreció detalles específicos.

Ningún candidato puede darse el lujo de tal solicitud. Pero cuando el Herald/Times pidió más detalles al despacho de Scott, su portavoz dirigió las preguntas a la campaña de Scott al Senado, que el viernes no respondió.

Pero resulta que no hay investigación alguna. Gretl Plessinger, portavoz de la FDLE, dijo que Scott no presentó su solicitud por escrito y que no ha llegado ninguna alegación de fraude electoral en Broward al Departamento de Estado de la Florida, que supervisa las elecciones.

“No tenemos ninguna investigación activa”, dijo Plessinger.

Snipes ha sido criticada repetidamente por errores como abrir sobres con boletas antes que las urnas cerraran y destruir boletas que debieron preservarse. Scott fue más allá el jueves con alegaciones de “fraude desenfrenado”.

Pero a Scott también le llovieron críticas por tratar de involucrar al FDLE, una agencia policial estatal, a la controversia política y un recuento electoral.

Algunos dijeron que era un abuso de autoridad del gobernador. Y no es la primera vez que Scott ha sido acusado de politizar el aparato policial estatal.

“No es apropiado que el gobernador de ningún estado sugiera que va usar los poderes de su cargo para usar su autoridad sobre las fuerzas policiales para evitar el conteo de boletas que se emitieron legalmente, especialmente en una elección en la que él participa”, dijo Marc Elias, abogado del senador demócrata Bill Nelson en las próximas batallas políticas y jurídicas por los recuentos estatales obligatorios. “Sería altamente inapropiado y puedo asegurarle que haremos todo lo que haga falta hacer en los tribunales [para proteger a Nelson]”.

“Es algo absurdo, honestamente”, dijo Cynthia Busch, presidenta del Partido Demócrata de Broward. “Él [Scott] en esencia está amenazando a la supervisora de elecciones del Condado Broward e intentando socavar su trabajo de contar las boletas que quedan por contar”.

Hal Valeche, comisionado de Palm Beach County y republicano dijo que Scott hizo lo que debía para defender la integridad de los comicios. Pero agregó que sería mejor que Scott ofreciera pruebas que apoyen sus alegaciones de “fraude desenfrenado” en las oficinas de elecciones de los condados Broward y Palm Beach.

Scott “está en una posición muy difícil”, dijo Valeche. “Tiene la responsabilidad de asegurar que se cumplan las leyes de la Florida, pero el resultado lo afecta. Pienso que él siempre ha tratado de hacer lo que más conviene a la Florida. Yo no pensaría que su interés personan en esto afectaría la manera en que se comporta como gobernador”.

Hace tres años, Scott, sin explicación alguna, exigió la renuncia al entonces comisionado de la FDLE, Gerald Bailey, sin debatir el asunto en público, aunque Bailey reportaba al gobernador a los tres miembros electos del gabinete.

Antes que el gabinete pudiera pronunciarse sobre el asunto, Scott escogió a un alto oficial de la FDLE, Rick Swearingen, como comisionado, decisión que se confirmó posteriormente.

Swearingen, quien sigue a cargo de la Policía Estatal de la Florida, no respondió el viernes a una solicitud de declaración.

Scott se disculpó en el 2016 por despedir a Bailey y, después de una demanda de varias organizaciones noticiosas de la Florida, él y el gabinete implementaron cambios para dar más transparencia a la contratación, despido y evaluación de jefes de agencias estatales.

El ex senador estatal demócrata Chris Smith, de Fort Lauderdale, acusó a Scott de fanfarroneo político “estilo Trump” y dijo que sus acciones eran parecidas a las de Brian Kemp, el nominado republicano a la gobernación de Georgia que usó su poder como secretario de Estado estatal para influir sobre el proceso electoral en una carrera en que era candidato (Kemp renunció el jueves como secretario de Estado).

Samantha Gross, redactora del Herald/Times, contribuyó a este artículo.

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