Elecciones

¿Vale la pena un recuento electoral? Estos son los antecedentes históricos

Las carreras a la gobernación de la Florida, el Senado federal y el comisionado de Agricultura y Servicios al Consumidor están muy parejas, incluso para la Florida.

¿Pero están tan cerradas que es probable que un recuento cambie el resultado?

Según los precedentes históricos, casi ciertamente no.

Hasta la fecha tope del sábado, unos 12,500 votos separaban al republicano Rick Scott y al demócrata Bill Nelson en el más contencioso de los tres recuentos. El ex legislador republicano Ron DeSantis lideraba al demócrata Andrew Gillum en la carrera por la gobernación estatal por unos 34,000 votos. Por su parte, la demócrata Nikki Fried tenía una ventaja de 5,300 votos sobre el republicano Matt Caldwell en la carrera para comisionado de Agricultura.

Las leyes de la Florida obligan a que en cualquier elección decidida por 0.5 por ciento o menos de los votos, debe haber un recuento. Las tres carreras en cuestión están en esta situación.

Sin embargo, los tres candidatos que parecían liderar sus carreras —Scott, DeSantis y Fried— han declarado victoria.

Y quizás no fue una decisión prematura.

La aritmética indica que Caldwell probablemente tiene las mejores probabilidades de beneficiarse de un recuento. Además, quizás reciba un impulso adicional de miles de electores de inclinación republicana que viven en el extranjero cuyos votos no se han contado todavía.

En la carrera por el Senado, el abogado de Nelson, Marc Elias, dijo que espera que el margen perdedor de su cliente se elimine en el recuento.

“Si yo tuviera que apostar, es más probable que el senador Nelson se imponga en un recuento”, dijo Elias el viernes en una conferencia telefónica con reporteros.

Pero un recuento que echa atrás un margen inicial de más unos pocos cientos de votos sería algo sin precedente en la historia electoral reciente de Estados Unidos. Según un análisis del grupo apartidista FairVote, que pide reformas electorales que faciliten el votar, de 4,687 elecciones a nivel estatal entre el 2000 y el 2016, solamente 26 fueron a recuento. Y de esas 26, solamente tres llevaron a un cambio en el resultado inicial: la carrera por la gobernación del estado de Washington en el 2004, la carrera por el cargo de auditor de Vermont en el 2006 y la carrera en Minnesota en el 2008 por el Senado federal. La diferencia promedio en esas tres elecciones después del recuento fue de unos 311 votos.

En ninguna de esas carreras se identificaron errores grandes en el conteo de votos.

“Pienso que la historia de los recuentos indica que, en general, los errores que se identificaron en los recuentos fueron errores inocentes”, dijo Charles Stewart III, profesor de Ciencias Políticas en MIT.

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El demócrata Al Franken se benefició de un recuento que lo llevó al Senado federal en el 2009. Dawn Villella AP

Por ejemplo, la carrera en Minnesota por el Senado federal se decidió en parte por unos pocos cientos de boletas de ausente que según los tribunales se excluyeron indebidamente del resultado inicial. Los votos por el tanto el candidato demócrata, Al Franken, como el republicano, Norm Coleman, se descubrieron durante un recuento manual.

Pero la Florida tiene muchos más electores que Minnesota, Vermont o Washington. Varios cientos de votos pudiera cambiar el resultado en un recuento en la Florida, aunque varios pequeños errores expliquen el cambio. Pero incluso si eso sucede, muy probablemente no serían votos suficientes para cambiar el resultado en ninguna de las tres carreras en cuestión, indicó el análisis de FairVote.

“Con más electores, hay una probabilidad menor de que un cambio en los votos sea lo suficientemente grande como para afectar el resultado final de los comicios”, indica el reporte de FairVote, de agosto del 2018.

En lo esencial, en el caso de Nelson —y más en el caso de Gillum— tendría que identificarse un error sistemático en los recuentos para cambiar los resultados.

Los abogados de Nelson dice que eso es exactamente en lo que se basan: que el camino del senador a la reelección depende de una cantidad votos potencialmente no contados a favor de Nelson en el Condado Broward.

En Broward, unos 25,000 electores votaron en la carrera por la gobernación pero no en la carrera por el Senado federal, una cifra desproporcionadamente elevada en comparación con otros condados. El abogado Elias ha dicho que la campaña de Nelson opina que la discrepancia puede atribuirse a un error de tabulación. Una vez que ese error se corrija en el recuento, dijo Elias, Nelson probablemente gane la mayoría de los votos que necesita para derrotar a Scott.

Pero hay varios factores que ponen en duda la teoría de Elias. Por una parte, incluso si se identifican cada uno de esos 25,000 votos en un recuento y se le otorgan a Nelson al índice de 69 por ciento de votos que ganó en Broward, el senador demócrata todavía quedaría 4,800 votos por debajo de Scott. Por otra parte, las máquinas de votación sencillamente no cometen errores de esta escala con mucha frecuencia, afirman expertos.

“No veo ninguna razón por la que las máquinas no identificaran esa carrera pero sí todas las demás”, dijo Barry Burden, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Wisconsin en Madison.

Mucho más probable, dijo Burden, el diseño deficiente de la boleta es la causa de los problemas de Nelson en Broward. Las boletas de muestra en Broward muestran que la carrera por el Senado federal estaba en el extremo inferior izquierdo de la boleta, inmediatamente debajo de las instrucciones para votar. Es posible que los electores sencillamente no se dieron cuenta que la carrera por el Senado estaba ahí y la dejaron en blanco.

“Las máquinas cuentan bien las boletas”, dijo Stewart.

Y si Nelson enfrenta una batalla cuesta arriba en el recuento, las probabilidades de Gillum de imponerse son peores. A Gillum lo separa de DeSantis un margen de aproximadamente 0.41 por ciento, de manera que es poco probable que un recuento lo lleve a un margen de 0.25 por ciento, que llevaría a un segundo recuento, esta vez manual. Aunque Gillum se retractó de su concesión inicial de la derrota en una conferencia de prensa el sábado, DeSantis ha comenzado sus planes de transición.

El propio Gillum pareció reconocer sus probabilidades.

“Sustituyo mi declaración de reconocer la derrota con un llamado a que contemos todos y cada uno de los votos”, dijo Gillum. “Y digo esto reconociendo que el resultado puede cambiar o no”.

Steve Bousquet y Elizabeth Koh, redactores del Herald/Times, contribuyeron a este reportaje.

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