Elecciones

Trump lidera a Biden en la Florida con fuerte apoyo hispano en Miami-Dade

Si Donald Trump pierde la presidencia, no podrá culpar a la Florida.

El presidente Trump mantenía el martes ya tarde una fuerte ventaja el estado políticamente indeciso más grande del país, que lo coloca en posición de derrotar al candidato demócrata Joe Biden en la Florida, una victoria crucial que mantiene vivas sus esperanzas de reelección. Con alrededor 11 millones votos escrutados, el presidente mantenía una sana ventaja sobre Biden.

Pero la Associated Press que el margen era demasiado estrecho como para declarar un ganador.

La ventaja de Trump en la Florida, que tiene 29 votos en el colegio electoral, le abre un camino viable para llevarse los 270 que necesita para ganar la elección, aunque los resultados nacionales se mantenían inciertos a primeras horas de miércoles porque otros estados clave, como Pennsylvania, Wisconsin y Arizona, seguían contando boletas.

“Florida es muy importante, obviamente”, dijo Trump durante una presentación en la sede del Comité Nacional Republicano en Arlington, Virginia. “[Los demócratas] gastaron cientos de millones de dólares en la Florida. Pero la gente de Florida saben que los quiero, y ellos me quieren a mi”.

Ningún estado en el país era más importante para Trump que la Florida. En las últimas seis elecciones presidenciales, el ganador en el estado ha ganado la presidencia, y ningún republicano ha asegurado la Casa Blanca sin ganar la Florida desde 1924.

La Florida fue tan crucial para Trump que comenzó a hacer campaña por su reelección aquí menos de un mes después de jurar el cargo de presidente. También trasladó su domicilio oficial de Manhattan a Palm Beach el año pasado. Y el Condado Miami-Dade, el más poblado del estado,fue clave para Trump. Su campaña dijo que había aumentado su preferencia entre los electores cubanoamericanos y y los resultados del martes parecían dar cuenta de ello, ya que parecía probable que redujera a la mitad su derrota de 2016, cuando perdió Miami-Dade por 290,000 votos.

“Me cae bien Trump”, dijo Kevyn Martínez, un trabajador de transporte de 25 años que llegó a Estados Unidos desde Cuba en 2012, mientras esperaba votar por Trump en Miami Lakes el domingo. “Yo votaría por él todas las veces. Desearía que pudiera ir ocho años más”.

Hace cuatro años, los cubanoamericanos le dieron un tratamiento tibio a Trump, cuando llevó a cabo una campaña de políticas de inmigración de línea dura y derrotó al senador cubanoamericano Marco Rubio durante las primarias presidenciales republicanas. Pero este año, Trump también ganó popularidad entre electores hispanos de otros países latinoamericanos, como Venezuela y Colombia, haciendo campaña constantemente contra el espectro del socialismo.

“Trump es como un buen vino”, dijo Maribel Villalobos, una venezolana que votó el el martes en la Escuela Primaria Calusa en West Kendall por “el rubio americano”.

“Se pondrá mejor con el tiempo.”

Trump aventajaba en la Florida a pesar de ser muy superado en gastos de campaña por Biden y sus aliados. Con la ayuda del multimillonario Michael Bloomberg, los demócratas gastaron unos $100 millones más que Trump en publicidad en televisión y redes sociales, según Advertising Analytics. En total, se gastaron casi $300 millones en publicidad política en la campaña presidencial, según la firma.

Los demócratas no escatimaron gastos en el estado mientras intentaban desbancar a Trump, creyendo que una pérdida en Florida haría que una victoria de Trump fuera casi imposible. Después que llegaron los resultados, tuvieron que conformarse con un segundo objetivo alternativo: la esperanza de que Trump gastara tanto esfuerzo y dinero en la Florida que perdería otros estados.

“Ese era nuestro objetivo: Hacer que Trump luchara por un estado que estaba dando por sentado y sacar recursos de estados, lo que permitiría a Joe [Biden] fuera más competitivo en esos estados”, dijo Kevin Sheekey, asesor de Bloomberg.

La victoria de Trump en Florida fue, al igual que su presidencia, poco convencional y demoledora. Hizo campaña las últimas tres semanas como si la pandemia de coronavirus fuera solo una molestia, reuniendo a miles de personas en mítines en Sanford, Ocala, Pensacola y Miami-Dade. Y dio el inusual paso de retirarse de un debate presidencial virtual que debía realizarse cerca del downtown de Miami.

Y estaba en camino de ganar el estado por más de 3 puntos porcentuales, un estallido por los estándares de un estado que hace dos años decidió carreras para gobernador y Senado de los Estados Unidos por menos de medio punto.

Su victoria validó una estrategia de cuatro años para ganar el estado que comenzó con un mitin de campaña de reelección en Melbourne, una comunidad playera al sureste de Orlando, a menos de un mes de asumir el cargo. Florida, un estado conocido por decidir las carreras por los márgenes más estrechos, fue el primer lugar en que hizo campaña después de recuperarse de; COVID-19 a mediados de octubre. El domingo pasado regresó para celebrar un mitin de 15,000 personas en un aeropuerto en el norte de Miami-Dade.

“Lo que estamos viendo en la comunidad cubanoamericana, colombianoamericana, venezolanoamericana, en todo el sur de Florida, es espectacular. Hay mucha energía”, dijo el asesor político Jason Miller a los periodistas en una llamada de campaña el martes.

El esfuerzo de reelección de Trump en la Florida y la coalición que lo ayudó fueron diferentes que su campaña de 2016. En 2020, con el número de votantes hispanos que representa una mayor proporción del electorado que hace cuatro años, Trump gastó millones en anuncios en español en Miami y el centro del estado, con la esperanza de ganarse no solo a los cubanoamericanos de tendencia conservadora, sino también a los colombianos, puertorriqueños y cientos de miles de electores de origen latinoamericanos.

En Miami-Dade, la participación republicana aumentó, y 72% de los republicanos votaron por correo o de manera adelantada, en comparación con 64% de los demócratas. La disparidad fue aún más clara entre los electores hispanos en Miami-Dade, con 74% de los republicanos votaron antes del día de las elecciones, en comparación con 63% de los hispanos demócratas, según la firma de datos demócrata Hawkfish.

Biden también desarrolló una fuerte campaña en la Florida, prestando especial atención al sur de Florida, el centro neurálgico del apoyo demócrata en el estado. Visitó los condados Miami-Dade y Broward tres veces durante el último mes y presentó al ex presidente Barack Obama dos veces en Miami-Dade en los últimos 10 días. La compañera de fórmula de Biden, la senadora federal Kamala Harris, hizo campaña en el sur de Florida el sábado. Y su esposa, Jill Biden, pasó parte del martes en el área de Tampa Bay.

A diferencia de Trump, los eventos de campaña de Biden fueron socialmente distanciados, en que prefirió pequeñas reuniones en interiores y mítines al aire libre, en comparación con las actividades multitudinarias de Trump. La campaña de Biden también se centró en un mensaje de unificación del país, que ha estado al límite durante años, polarizado durante la presidencia de Trump.

“Honestamente, estoy loco porque se acabe. Nunca había visto tal división en el país”, dijo Ivania Martin, una enfermera independiente de de 46 años de Hialeah Gardens, mientras esperaba el domingo por la tarde para votar por Biden en Miami Lakes. “Me pone triste”.

Monique Madan, redactora del Miami Herald, y Michael Wilner, corresponsal de McClatchy DC en la Casa Blanca, contribuyeron a este reportaje.

Esta historia fue publicada originalmente el 3 de noviembre de 2020, 11:47 p. m..

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