Elecciones

¿Es todavía Florida un estado indeciso? Las próximas 11 semanas determinarán la respuesta

El gobernador Ron DeSantis habla en el Milander Center for the Arts & Entertainment, en Hialeah, el 23 de agosto de 2022.
El gobernador Ron DeSantis habla en el Milander Center for the Arts & Entertainment, en Hialeah, el 23 de agosto de 2022. adiaz@miamiherald.com

El cierre de las urnas el martes por la noche marcó el final de las elecciones primarias de la Florida y el comienzo de una lucha de 11 semanas en la que el destino de un escaño en el Senado federal, la mansión del gobernador y el estatus de la Florida como campo de batalla político están en juego.

Quizá no sea el tipo de elecciones que los electores de la Florida están acostumbrados a ver.

En un estado en el que las campañas son famosas por ser muy competitivas, los candidatos del Partido Republicano entran en la elección general —liderados por los titulares gobernador Ron DeSantis y senador Marco Rubio— con una clara ventaja, fortalecida por un aumento en el registro de electores republicanos y las recientes tendencias electorales que han empujado al estado hacia la derecha.

Es un cambio que ha dejado a los demócratas, encabezados por el candidato a gobernador Charlie Crist y la candidata al Senado Val Demings, tratando de demostrar que su partido puede superar la historia reciente del estado y seguir ganando en la Florida.

“Una diferencia de cinco puntos para los republicanos es enorme en la Florida, pero sé que están apuntando a eso”, dijo David Jolly, ex legislador republicano que se ha convertido en un crítico frecuente de su antiguo partido. “DeSantis está apuntando a un margen de seis puntos si puede conseguirlo. Y creo que las métricas se alinean favorablemente en la Florida para una victoria por seis puntos”.

Jolly y otros políticos veteranos advierten que DeSantis y Rubio están lejos de ser tener una victoria segura, particularmente después que la Corte Suprema a principios de este año revocó el derecho constitucional al aborto, indignando a la base de los demócratas y preocupando a muchos electores moderados. Y añaden que la Florida, aunque se esté volviendo más republicana, sigue siendo más púrpura que roja, gracias a un electorado heterodoxo que mantiene una gama diversa de opiniones políticas.

Sin embargo, los demócratas enfrentan algunos fuertes vientos en contra, tanto a nivel nacional como en la Florida. El índice de aprobación del presidente Joe Biden se sitúa en torno al 41%, según una media de encuestas recopiladas por FiveThirtyEight, arrastrado por el aumento de la inflación y las malas opiniones sobre la economía.

E incluso en climas políticos mejores, los demócratas han tenido problemas en las últimas elecciones en la Florida: El ex presidente Donald Trump ganó la Florida en 2020 por más de tres puntos porcentuales, incluso cuando perdió el voto popular nacional por más de cuatro puntos porcentuales. La victoria duplicó con creces su margen de victoria en el estado con respecto a 2016.

Y en 2018, incluso en medio de una elección de ola demócrata que vio al partido recuperar el control de la Cámara de Representantes, los candidatos Bill Nelson y Andrew Gillum perdieron cada uno, ante el senador republicano Rick Scott y DeSantis, respectivamente.

Los republicanos de la Florida, como DeSantis, se jactan abiertamente del cambio.

“Quizá sea el caso que Pennsylvania es ahora el estado indeciso más importante del país porque nos hemos vuelto más rojos en la Florida”, dijo el gobernador de ese estado la semana pasada en un mitin de apoyo al candidato a gobernador del estado por el Partido Republicano, Doug Mastriano.

La visita de DeSantis a Pennsylvania fue uno de los cuatro estados —incluyendo Arizona, Nuevo México y Ohio— en los que celebró mítines este mes, una gira nacional organizada por el grupo conservador Turning Point Action en apoyo de algunos de los nominados del partido para cargos estatales. Los eventos fueron inusuales para un gobernador que busca la reelección en menos de tres meses, centrándose en ayudar a otros candidatos a ganar electores en lugar de para él mismo.

Pero DeSantis tiene una ventaja significativa en efectivo sobre Crist para comenzar su contienda, y el servicio no partidista de handicap político Cook Political Report califica su contienda de “probablemente republicana”.

Las cifras de registro de electores del estado, mientras tanto, han cambiado a favor del Partido Republicano: Un análisis del Miami Herald de los datos muestra que desde 2018, todos los condados, excepto dos, Seminole y Alachua, han visto disminuir su proporción de electores demócratas registrados. El Partido Republicano ahora tiene una ventaja de registro general en el estado de menos de un punto porcentual.

“Obviamente, uno siempre quiere que tengamos los números de registro más altos”, dijo Debbie Mucarsel-Powell, una ex congresista demócrata de Miami, que perdió su reelección en 2020. “Pero no me sorprende”.

Mucarsel-Powell enfatizó que creía que Demings y Crist podían ganar, argumentando que solo necesitan recaudar suficiente dinero para poder difundir su mensaje.

“Se trata de comunicarse directamente con los floridanos”, dijo Mucarsel-Powell. “Así que esa va a ser la gran incógnita: ¿Quién va a tener recursos para llegar a los electores que no tienen tiempo para prestar atención? Esa es la clave”.

En la contienda para el Senado, en particular, los demócratas deberían tener dinero más que suficiente para llegar a los electores. Demings, legisladora por Orlando, ha recaudado más dinero que Rubio en lo que va de año, lo que le ha permitido difundir más anuncios de radio y televisión al principio de su contienda contra el actual senador.

Los demócratas también se han alegrado del reciente éxito legislativo de Biden en el Capitolio, incluida la aprobación de la Ley de Reducción de la Inflación. Junto con la decisión de la Corte Suprema de anular el caso Roe vs. Wade, las victorias políticas ayudarán a entusiasmar a una base demócrata que no estaba interesada en la política hace tan solo unos meses, afirman operadores del partido.

Añaden que el registro e incautación de documentos por parte del FBI en la casa de Trump en Mar-a-Lago ha distraído al Partido Republicano de su mensaje central sobre la economía.

“Los republicanos querían llegar a noviembre hablando de Joe Biden, no de Donald Trump”, dijo Jolly. “Y, francamente, no sobre Dobbs y Roe vs. Wade, y esos dos temas catalizadores nos han hecho reconsiderar si los demócratas podrían realmente desafiar a la historia”.

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