Ivonne Cuesta: el orgullo de ser una 'marielita'
Ivonne Cuesta tenía 7 años cuando subió a una embarcación de 35 pies sujetando su muñeca de largo pelo rubio y vestido blanco.
Pero en su viaje de La Habana a Cayo Hueso, el Mahogany Manor empezó a hundirse con más de 70 pasajeros.
``Mi tío me dice que el agua nos daba por las rodillas'', dijo Cuesta, de 37 años, una veterana abogada de oficio en Miami-Dade.
El capitán pidió ayuda y un helicóptero del Servicio Guardacostas se apresuró a rescatar a los refugiados con una escalera. Al tener que usar las dos manos para subir, Ivonne tuvo que dejar atrás a su querida muñeca.
``Mi abuela dice que estuve llorando durante horas'', dijo.
Después del rescate, la familia fue trasladada a un portaaviones en el Estrecho de la Florida.
``Teníamos hambre, estábamos quemados por el sol y deshidratados, pero nos llevaron a un gran auditorio para darnos la bienvenida a Estados Unidos'', dijo. ``Nos dieron una Coca Cola y una manzana. Yo nunca había visto una manzana. Le pregunté a mi madre qué era esa fruta. Ella me miró y me dijo: `Somos libres' ''.
Durante años, Cuesta, una graduada de la secundaria Miami High, era renuente a decirle a la gente que era una marielita. Ahora es un orgullo para ella.
Al hablar como una niña del Mariel, tiene un deseo personal.
``Creo que es hora de que el término `Mariel' gane una connotación positiva'', dijo Cuesta que está en lista para llenar una vacante entre los jueces de Miami-Dade.
De ser nombrada por el gobernador Charlie Crist, haría historia.
``Sería el primer juez de Miami-Dade que hubiera venido a Estados Unidos durante el puente, nada malo para una marielita'', dijo.
-- LUISA YANEZ
Esta historia fue publicada originalmente el 18 de abril de 2010, 9:37 a. m. with the headline "Ivonne Cuesta: el orgullo de ser una 'marielita'."