Estados Unidos

Jeb Bush provoca aplausos y abucheo en conferencia republicana


El ex gobernador Jeb Bush.
El ex gobernador Jeb Bush. AP

Jeb Bush no se echó atrás el viernes al enfrentar a conservadores escépticos, defendiendo firmemente sus posiciones sobre política de inmigración y de educación al mismo tiempo que llamaba la atención sobre su historial como gobernador que redujo impuestos a modo de prueba de su acendrado conservadurismo.

La comparecencia del ex gobernador de Florida ante la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC) sirvió como recordatorio de sus dificultades y su estrategia en general: esforzarse por impedir que los conservadores se vayan tras una alternativa fuerte a la nominación presidencial republicana, pero no renunciar a las posiciones que podrían ayudarlo en la batalla de las elecciones generales contra la probable candidata demócrata Hillary Clinton.

Bush empezó esa labor con su comparecencia de 26 minutos en la asamblea conservadora, asistido por un ruidoso grupo de partidarios suyos que ahogaron los abucheos ocasionales. Bush, quien decidió contestar preguntas del comentarista Sean Hannity de Fox News en vez de dar un discurso preparado, no se echó atrás con respecto a ninguna de las posiciones que han hecho que muchos conservadores desconfíen de su posible candidatura.

En lugar de eso, urgió a sus críticos a que lo consideren una “segunda opción”, e hizo un llamado a los republicanos a abrir espacio en sus filas.

Hay muchos conservadores que “no saben que son conservadores”, dijo. “Si compartimos con otros nuestro entusiasmo, nuestro amor por nuestro país, y creemos en nuestra filosofía, podremos ganarnos a los latinos y a los jóvenes y a otros que tenemos que ganarnos”.

La comparecencia de Bush en la asamblea fue más caótica que las otras. Un hombre de Georgia vestido como uno de los autores de la Declaración de Independencia se levantó e hizo como que se iba para protestar en contra de la comparecencia de Bush, enfrentando a docenas de partidarios suyos que entraron a la sala con pegatinas que decían “Jeb! ‘16”.

“Fue ruidoso y divertido, y me encantó”, dijo luego Bush a un grupo de partidarios. Prometió una campaña optimista si se postula, y dijo que el partido necesitaba “no sólo unir a un partido conservador, sino además llegar a personas a las que no se ha llegado en algún tiempo. Los jóvenes, los hispanos, los afroamericanos. Deberíamos llevar nuestras ideas a todas las partes que podamos llegar”.

Aunque Bush ha probado ser un formidable recaudador de fondos, ha acumulado un grupo de asesores de peso y ha contratado aliados impresionantes en estados clave para las primarias, los conservadores –quienes juegan un papel desmesurado en muchos estados– siguen desconfiando de su apoyo por los estándares educacionales Common Core y por una vía al estatus legal para los inmigrantes que viven ilegalmente en Estados Unidos.

Los críticos consideran que Common Core es una intrusión federal en lo que ellos consideran una función local. Pero Bush defendió los estándares al mismo tiempo que criticaba a la administración de Obama por inmiscuirse en exceso.

Alardeó de su historial educativo en Tallahassee, afirmando que el estado cuenta con más opciones escolares –públicas y privadas– que ningún otro.

“Es un historial de logros, de conseguir que se hagan las cosas”, dijo Bush de su mandato como gobernador de la Florida de 1999 al 2007. Se jactó de los cortes hechos y de haber dejado $9,500 millones en reservas a su sucesor.

“Me decían Veto Corleone”, dijo, refiriéndose al sobrenombre que adquirió tras eliminar del presupuesto los proyectos favoritos de los legisladores.

Bush tampoco se echó atrás con respecto a la inmigración. Apoyó una vía al estatus legal para los inmigrantes ilegales en Estados Unidos, una posición impopular entre los asistentes a CPAC, quienes la consideran una amnistía.

“El hecho es que no existe un plan para deportar a 11 millones de personas”, dijo Bush. “Debemos darles una vía al estatus legal donde trabajen, donde no reciban beneficios del gobierno, aprendan inglés y contribuyan a nuestra sociedad”.

El reto que enfrentaba Bush estaba claro mucho antes de que subiera al estrado. Él y el gobernador de Nueva Jersey Chris Christie fueron abucheados ruidosamente cuando Hannity pidió al público que diera vivas a los candidatos que más les gustaran.

Pero Bush dijo a los escépticos que él estaba “marcándolos como neutrales, y yo quiero ser su segunda opción”.

El viernes, en entrevista con McClatchy, su rival en potencia Donald Trump no quiso decir si él apoyaría o no a Bush de ser Bush el nominado por su partido.

“Yo tendría que pensarlo. Pero lo cierto es que ahora mismo no lo sé”, dijo el urbanizador de Nueva York.

Trump dijo que Bush seguiría siendo afectado por sus posiciones con respecto a la educación y la inmigración.

“Creo que le va a ser muy difícil, conseguir la nominación sobre todo, y creo que le va a ser muy difícil ganar las elecciones”, dijo Trump.

Más tarde, la comentarista radial conservadora Laura Ingraham pasó también gran parte del tiempo que estuvo en escena criticando a Bush, y su pregunta de “¿cuántos de ustedes se sienten escépticos con relación a otro presidente Bush?” fue recibida con una ronda de aplausos.

Ingraham fustigó lo que dijo había sido una “coronación” de la élite del partido al escoger a Bush, e hizo un llamado a los activistas conservadores a “no apoyar a un conservador que viene a CPAC a cumplir con una formalidad, sino a un conservador que viene a CPAC porque es conservador”.

Bush dijo que él hará campaña “por sí solo”, pero algunos miembros del público dijeron que, más allá de sus temas, están simplemente hartos de la familia Bush.

“Yo no puedo con otro Bush en la Casa Blanca”, dijo Jenn Feagley, estudiante de psicología en Elizabethtown College en Pennsylvania quien nació media década después de que el padre de Bush terminara su presidencia. “¿Cómo podemos argumentar que no necesitamos una dinastía Clinton si apoyamos una dinastía Bush? Se supone que este país es una democracia. Necesitamos a personas con ideas diferentes”.

lclark@mcclatchydc.com; Twitter: @lesleyclark. David Lightman contribuyó a este reportaje.

Esta historia fue publicada originalmente el 27 de febrero de 2015, 10:35 p. m. with the headline "Jeb Bush provoca aplausos y abucheo en conferencia republicana."

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