Estados Unidos

Scott Walker, la amenaza conservadora de Jeb Bush de cara a las elecciones


El gobernador de Wisconsin, Scott Walker, uno de los mejor situados en las encuestas para liderar la candidatura republicana en 2016
El gobernador de Wisconsin, Scott Walker, uno de los mejor situados en las encuestas para liderar la candidatura republicana en 2016 AP

Calificado en determinado momento como el político más divisor de Estados Unidos, Scott Walker, gobernador de Wisconsin, podría convertirse en la mayor amenaza a las ambiciones presidenciales tanto de Jeb Bush como de Hillary Clinton.

El comedido político puede llenar el auditorio de una secundaria y hacer que estalle a carcajadas y sonrisas de apreciación simplemente explicando cómo compra sus camisas.

“Voy al estante de Kohl’s donde dice que la camisa costaba $29.99 y que después se rebajó a $19.99 y llevo a la caja registradora el anuncio del periódico con la oferta del domingo con mi tarjeta de crédito de Kohl’s. Por último llevo el cupón que recibí por el correo porque compro con mucha frecuencia en la tienda, y a veces termino pagando entre 15 y 20 por ciento menos y, si tengo suerte, hasta un 30 por ciento. ¿No así, querida?”, dijo recientemente, haciendo que la muchedumbre de activistas republicanos de New Hampshire buscara con la vista su esposa con quien lleva casado 22 años.

Walker, de 47 años, también puede entusiasmar a un auditorio de apasionados partidarios en Des Moines, Iowa, y dejarlos perplejos contándole la situación que vivió cuando miles de personas que protestaban aglomeradas alrededor de su casa en el 2011 después que buscó cambiar viejas leyes de negociaciones colectivas para empleados públicos para así ayudar a pagar recortes de impuestos.

“La mayor parte de las amenazas de muerte eran contra mí, pero algunas de las peores eran dirigidas contra mi familia”, dijo. “Una de las que más me perturbaron decía que iban a abrir en dos a mi esposa como si fuera un venado En otra ocasión un manifestante amenazó directamente a mi esposa diciéndole que si no hacía nada por detenerme, yo sería el primer gobernador de Wisconsin en ser asesinado. Quien la escribió sabía en detalle a qué escuela iban mis hijos, dónde trabajaba mi esposa, y dónde trabajaba en aquel momento mi suegro”.

Si se combina un político del medioeste cuyo comportamiento es en cierto sentido tímido con sus logros de llevar a cabo una polarizada agenda conservadora, entonces se tendrá a un gobernador capaz de ganar un estado indeciso. Walker lo hizo al unir de forma abrumadora a los republicanos a la vez que también se metía en el bolsillo a los votantes independientes.

Pongamos a ese político en un ciclo de elecciones presidenciales donde el sistema republicano parece estar en el momento más débil del partido en décadas, con la base hambrienta de un luchador dinámico, y los votantes de todas las tendencias están hartos de Washington y se tendrá a Walker —alguien virtualmente desconocido para la mayoría de los norteamericanos, sin experiencia a nivel nacional y sin un título universitario— con una ventaja de ocho puntos porcentuales en Iowa y empatado en primer lugar en New Hampshire con Bush, según el promedio de recientes sondeos de opinión compilados por el portal de internet RealClearPolitics.

Hasta ahora las encuestas no significan mucho, toda vez que las primarias aún están lejos, y Walker se unió a las risas cuando el gobernador de Virginia Terry McAuliffe señaló el ascenso de Walker en la Cena Anual Gridiron a principios de este mes: “Como los presidentes Bachmann, Gingrich, Cain, Santorum y Trump pueden decirles: no se puede pronosticar demasiado en las primarias republicanas”.

Con una tez que a veces parece rubicunda y otras veces pálida bajo un cabello negro, Walker tiene más bien el aspecto de un almacenero o un agente de seguros que el próximo presidente del país. Su modo de hablar es calmado, directo, de una manera que resulta más cálida que inflamada. El discreto comportamiento contradice sus arraigados instintos ideológicos de una forma que según los partidarios lo convierten en alguien más atractivo y accesible que algunos carismáticos conservadores en la batalla por la presidencia.

Walker recuerda que como corredor de atletismo en la secundaria acostumbraba a ir pegado al delantero y a última hora adelantarse al llegar a la meta.

“Mi entrenador siempre me decía: 'Scott, eso está muy bien, pero es más fácil ganar si vas de puntero’. En nuestro caso, no estamos delante. Jeb está evidentemente delante en términos financieros, tiene un nombre famoso, pero al final le ganaremos”, le dijo al Tampa Bay Times en Manchester, N.H.

“Creo que la gente le está prestando atención a lo que ha pasado en el país. La gente sabe lo que hemos logrado en Wisconsin, no sólo por ganar tres elecciones en cuatro años, sino por las grandes reformas que hemos hecho. Vieron las protestas, conocen las amenazas en mi contra, y piensan: 'Este hombre de Wisconsin no se deja derrotar. Ganó sin ceder’”.

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Hasta en la Florida, un territorio familiar para candidatos como Bush y el senador Marco Rubio, Walker está ganando terreno. Un estudio del portal Public Policy Polling concluyó que Bush aventaja a Walker entre los posibles votantes republicanos con un 25 contra un 17 por ciento, seguido por Rubio, con un 15%. Entre los republicanos de la Florida que se describen como “muy conservadores”, Bush tiene un 19%, mientras el gobernador de Wisconsin va al frente con un 23%.

Walker ha hecho por lo menos siete viajes, la mayoría sin mucha publicidad, al sureste y suroeste de la Florida, un destino para personas que vienen del medioeste. En un estado donde Bush controla abrumadoramente el dinero republicano, Walker tiene a varios importantes recaudadores republicanos, así como donantes millonarios y multimillonarios ayudándolo activamente.

Entre ellos: el ex ejecutivo de una compañía de productos lácteos y líder de la Coalición Judía Republicana (RJC) Marc Goldman, de Boca Raton; el Dr. Jeffrey Feingold, de Boca Raton, otro líder de la RJC; la veterana recaudadora de fondos republicano Gay Gaines, de Palm Beach; la pareja de multimillonarios Frayda y George Lindemann, de Palm Beach; el ejecutivo petrolero Lee Hanley y su esposa, Allie, de Palm Beach; el administrador de fondos de protección Ron Santella, de Naples; y el ejecutivo de compañías aseguradoras Glen Blauch, también de Naples.

“Con sus hechos, Scott Walker ha demostrado ser el tipo de líder que la gente de todo el país busca”, dijo Goldman. “Los problemas que tenemos se han vuelto tan profundos y tensos que sólo alguien que haya probado estar dispuesto a lidiar con ellos es quien necesitamos si queremos cambiar por completo al país”.

En Tampa Bay, Walker podría contar con el prominente Ron Wanek, oriundo de Wisconsin y fundador de Ashley Furniture, quien junto a su esposa, hijo y nuera, en el 2014 dieron $20,000 para la campaña de reelección de Walker.

Gaines, que ayudó a celebrar un evento de recaudación en Palm Beach para Walker en marzo, dijo estar muy interesada en Walker, así como en el senador de Texas Ted Cruz, y el gobernador de Ohio John Kasich.

“Quiero ver quién es el candidato que entusiasma más y demuestra tener más valentía”, dijo Gaines. “Scott Walker es increíblemente corajudo. Me recuerda un poco a Truman y a nuestro primer presidente, George Washington, porque nunca se rinde”.

Gaines recaudó cientos de miles de dólares para el hermano y el padre de Bush, y dijo: “Amo a Jeb como persona” pero tiene dudas de que sea el candidato ideal para entusiasmar a nuevos votantes y derrotar a Hillary Clinton.

“Me parece que los votantes analizarán esto y pensarán que si se van a enfrentar a Clinton, para ganar les hará falta un nombre del futuro, no un nombre del pasado”, le dijo Walker al Times.

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En muchos aspectos, es asombroso cómo el gobernador Walker suena como el gobernador Bush. Walker habla sobre cómo los republicanos tienen que “ser más audaces”, y mostrar logros, del mismo modo que Bush solía hablar de sus triunfos. Ambos han enfrentado estresantes agendas de reforma, pero Walker tiene resultados recientes de los que jactarse en tanto Bush tiene que luchar con la percepción generalizada de que no es más que otro candidato moderado del sistema.

“Si los republicanos queremos ganar las elecciones en el otoño del 2016 nos hará falta una nueva cara, ideas formidables y audaces de otras partes que no sea Washington, además de alguien que pueda mostrar los logros obtenidos. Esto es importante, lo mismo en New Hampshire, Carolina del Sur, la Florida, Wisconsin o cualquier otro lugar del país”, dijo Walker, usado una frase que podría haber dicho Jeb Bush, salvo la referencia a una cara fresca.

Walker es una versión más fresca de Bush, algo útil en un clima donde los votantes parecen estar ansiando un cambio. Sin embargo, también es una versión con menos experiencia, lo que hace que con frecuencia diga cosas que preocupan, como cuando comparó la lucha con ISIS con su batalla con los sindicatos en Wisconsin.

“No he heredado ni fama ni fortuna de mi familia”, dijo Walker en Nashville recientemente, destacando otra differencia con Bush.

Hijo de un ministro bautista, Walker era un Eagle Scout que pasó cuatro años en la Universidad de Marquette pero aceptó un empleo con la Cruz Roja Americana antes de graduarse. Fue elegido a la Asamblea Estatal de Wisconsin en 1993. En el 2002, tras un escándalo por fondos de pensión, se convirtió en el primer republicano en ser electo como ejecutivo del Condado Milwaukee. Está a favor de hacer recortes en el presupuesto, y con frecuencia chocó con los demócratas en el gobierno condal.

Aspiró a gobernador en 2005 y el 2006, pero se retiró después de 14 meses. En el in 2010 aspiró nuevamente, prometiendo recortar los impuestos, promover la creación de empleos, rechazar dinero federal para un tren de alta velocidad, y mantener su determinación de “100% a favor de la vida”. Ganó con el 52% de los votos y poco después se vio envuelto en una controversia y publicidad nacional.

Para poder ahorrar dinero estatal y permitir que las escuelas y gobiernos locales recortaran beneficios y salarios de los empleados, Walker y la Legislatura en el 2011 cambiaron notablemente las leyes de negociaciones colectivas para la mayoría de los empleados públicos en Wisconsin. Fue una idea por la que nunca hizo campaña, y rápidamente se convirtió en un héroe para los conservadores a nivel nacional y un enemigo de líderes sindicalistas y demócratas.

En el 2012, Walker sobrevivió sin muchos apuros una elecciones que buscaban destituirlo, que también ayudó a crear una red de partidarios conservadores, entre ellos casi 300,000 contribuyentes de campaña de fuera de Wisconsin. En el 2014, ganó la reelección con una ventaja de casi seis puntos porcentuales.

Una crítica que se le hace a Walker —al igual que ocurría con Bush cuando era gobernador— es que hace campaña como un moderado pero gobierna como un conservador de derecha. Nunca ha hecho campaña sobre eliminar la mayor parte de los derechos de negociaciones colectivas para empleados públicos, pero ello se convirtió en su logro mayor. Descartó la idea de inmiscuirse en los sindicatos del sector privado, pero luego respaldó el proyecto de ley “derecho a trabajar”.

Walker ha debido sobrellevar un sinfín de contratiempos por tratar de recortar $300 millones del sistema de la Universidad de Wisconsin, una drástica propuesta que nunca mencionó durante su campaña. Y asimismo, le restó importancia al aborto como tema de campaña pero luego respaldó una ley que exige que se le haga ultrasonidos a las mujeres que buscan hacerse abortos y limitar el trabajo de médicos que practican abortos en un hospital que quede dentro de 30 millas de donde realizan un aborto.

La política exterior es un tema de vital impoprtancia en las elecciones del 2016 pero Walker, todavía indeciso de manera oficial sobre su candidatura, no le presta demasiada importancia a su falta de experiencia en el asunto. “Lo más importante en la política exterior es el liderazgo”, dijo. “Sin duda hay que conocer bien esta materia. Como gobernador uno tiene un gabinete con personas inteligentes a las que escucha, pero cuando llega el momento uno es quien toma la decisión final. Eso es algo que los gobernadores hacen todos los días”.

Walker se opone a aliviar el embargo con Cuba, no apoya una propuesta para que los inmigrantes indocumentados se hagan ciudadanos y dijo que tiene que conocer más a fondo las implicaciones de aliviar las restricciones de perforar cerca de la costa de la Florida.

“Vengo de un estado donde el turismo desempeña un gran papel durante el verano y como gran parte de la economía de la Florida depende del turismo quiero asegurarme que todo lo que haga refleje una fidelidad para promover el turismo”, dijo.

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Tal vez la mayor interrogante política en las primarias republicanas del 2016 es si los votantes conservadores se unirán en torno a Bush, o dividirán el voto conservador y le despejarán a Bush el camino hacia la nominación.

La estabilidad y el poder de Walker aún no están sólidamente establecidos.

Una tarde nevada en New Hampshire, John Bassett asistió a un evento donde escuchó a Ted Cruz hablarle a activistas republicanos y le gustó mucho el apasionado discurso de Cruz sobre sobre las “ilegalidades” del presidente Barack Obama. Sin embargo, dijo Bassett, ganar es la verdadera meta, de modo que Walker probablemente contará con su voto.

“No hay duda que necesitamos sangre fresca, no otro Bush”, dijo. “Y aunque respaldo mucho a Ted Cruz, Scott Walker parecer ser menos polarizado. Sabe cómo captar al ciudadano de a pie, y eso es algo importante”

Esta historia fue publicada originalmente el 31 de marzo de 2015, 6:42 p. m. with the headline "Scott Walker, la amenaza conservadora de Jeb Bush de cara a las elecciones."

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