Estados Unidos

EEUU militariza campaña de asistencia en Puerto Rico tras tropiezos de alcaldes

El coronel del Ejército norteamericano Ricardo Garraton (centro) y un grupo de miembros de la fuerza aérea llevan suministros a comunidades aisladas en Carso, Arecibo, Puerto Rico, después de aterrizar en el Radiotelescopio de Arecibo, el 6 de octubre.
El coronel del Ejército norteamericano Ricardo Garraton (centro) y un grupo de miembros de la fuerza aérea llevan suministros a comunidades aisladas en Carso, Arecibo, Puerto Rico, después de aterrizar en el Radiotelescopio de Arecibo, el 6 de octubre. pportal@miamiherald.com

Mientras soldados norteamericanos entregaban el domingo cajas de alimentos y agua en esta localidad costera, un funcionario federal dijo que está satisfecho con lo lo que se ha logrado hasta ahora.

“Parecen estar contentos en este momento. Creo que va muy bien”, dijo Patrick Hernández, administrador adjunto de operaciones de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA).

A poca distancia, mirando hacia la operación de distribución a través de una cerca, Serafín Román ofreció una versión radicalmente diferente de la situación: “Es algo terrible. La gente está desesperada. No tienen agua. Algunos están pasando hambre”.

Las dos opiniones radicalmente opuestas no hacen sino señalar el abismo que hay entre el punto de vista oficial sobre los esfuerzos de recuperación tras el devastador paso del huracán María y lo que piensa el hombre de a pie. En algunas partes de Puerto Rico, al entrar en la tercera semana de los esfuerzos de recuperación, algunos puertorriqueños dicen sentirse olvidados y vulnerables. A menudo, los vecinos y los funcionarios locales cuentan versiones drásticamente diferentes sobre la frecuencia de distribución de los alimentos.

Como respuesta ante la grave crisis, los militares estadounidenses explicaron el domingo la forma en la que cambiará la distribución de alimentos, agua y gasolina en muchas de las 78 municipalidades de la isla: van a militarizar las labores de asistencia de una manera significativa después que algunos alcaldes no pudieron con el esfuerzo.

Antes de este fin de semana, se entregaban suministros en 10 áreas regionales de la isla, y entonces los alcaldes eran responsables de organizar la recogida y la distribución.

Pero el general José J. Reyes, jefe adjunto de la Guardia Nacional de Puerto Rico, dijo en una entrevista que se puso en marcha una nueva estrategia para situar entre 10 y 20 soldados en cada municipalidad, dándoles vehículos y apoyo logístico, con la tarea de entregar los suministros en cada barrio.

“Necesitamos entrar directamente a cada barrio para asegurar que todos reciben suministros”, dijo Reyes. “Tendrán vehículos, comunicaciones por radio y apoyo logístico... Van a vivir ahí. Van a operar 24/7”.

En las 10 ciudades más grandes de Puerto Rico, cada una con una población mayor de 150,000 habitantes, los ayuntamientos seguirán administrando la distribución, dijo Reyes, pero no en localidades más pequeñas.

El jefe de los servicios de asistencia, el teniente general del Ejército Jeffrey S. Buchanan, reconoció que la distribución de ayuda a nivel municipal no siempre se ha hecho de manera efectiva.

“Hemos trabajado duro para identificar cuellos de botella”, dijo Buchanan en un aeropuerto de San Juan antes de subir a un helicóptero con rumbo a Aguadilla, unas 80 millas al oeste de la capital.

“No debemos pretender que va a ser un proceso perfecto”, dijo, señalando que los alcaldes tienen retos a la hora de distribuir la ayuda, como carreteras dañadas, falta de vehículos, malas comunicaciones y áreas grandes con poca población.

El descontento era evidente el domingo en un centro de distribución de agua y alimentos en Aguadilla. Sin embargo, esa frustración no se ve en todas partes. Algunas municipalidades están organizando las labores de asistencia y recuperación mejor que otras. Entre las zonas más azotadas por la catastrófica tormenta del 20 de septiembre, algunas están tan alejadas que es necesario entregar la ayuda en helicóptero porque las carreteras están intransitables.

Ricardo Garraton, coronel del Ejército, habla con la activista comunitaria Mimi Ortiz, tras aterrizar junto al Observatorio de Arecino en un helicóptero con un grupo de la Fuerza Aérea para entregar suministros en la aislada localidad de Carso, tras el paso de María.
Ricardo Garraton, coronel del Ejército, habla con la activista comunitaria Mimi Ortiz, tras aterrizar junto al Observatorio de Arecino en un helicóptero con un grupo de la Fuerza Aérea para entregar suministros en la aislada localidad de Carso, tras el paso de María. PEDRO PORTAL pportal@miamiherald.com

“Hay personas que viven en áreas montañosas en la región central y allí es más difícil llegar, pero estamos tratando de llegar a todos”, dijo Hernández. Los equipos de militares “están haciendo una labor fenomenal limpiando y despejando las vías de acceso”.

Hernández le restó importancia a la ira expresada por algunos vecinos, afirmando que los sobrevivientes de un desastre de esta magnitud quieren que la vida regrese a la normalidad.

“Todos los sobrevivientes de una catástrofe semejante se sienten así”, dijo.

Sheila Lenox, de 29 años, dijo que la caja de comida que recibió el domingo es la primera comida importante que ha visto desde el huracán.

“Esta es la primera vez que nos dan una caja llena de comida”, dijo Lenox, quien está desempleada. “Hemos estado comiendo lo que nos daban los vecinos”.

Cuando se le preguntó cómo habían sobrevivido, Jetson Samot, pareja de Lenox, respondió: “Con salchichas y galletas”. “No podemos comprar nada. Los supermercados han subido los precios de todo. Es muy difícil encontrar algo de comer. Tenemos un lugar donde vivir, pero nada para alimentarnos”, dijo Lenox.

Otra vecina, Carmen Santiago, retirada de 67 años, dijo que deseaba que hubiera más disciplina y lógica en la distribución para evitar que algunos vecinos reciban mucho y otros nada.

Cuando se le dijo que algunos vecinos se quejaron de que eran los primeros alimentos y agua que recibían, el alcalde Carlos Méndez puso en duda esa afirmación.

“Ya habían recibido alimentos antes. He venido aquí tres o cuatro veces y puedo atestiguarlo”, dijo Méndez.

Méndez dijo que las labores de asistencia “empezaron con lentitud pero ahora van bien”.

“Todo el mundo tiene sed, todo el mundo tiene hambre porque no reciben comida todos los días. Pero por lo menos reciben cada cuatro o cinco días”.

Tim Johnson: 202-288-9536, @timjohnson4

Esta historia fue publicada originalmente el 9 de octubre de 2017, 0:32 p. m. with the headline "EEUU militariza campaña de asistencia en Puerto Rico tras tropiezos de alcaldes."

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