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En Cumbre de las Américas, Obama será el foco de las miradas

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Un trabajador ajusta un gran letrero que anuncia la Cumbre de las Américas a iniciarse este viernes en Panamá.
Un trabajador ajusta un gran letrero que anuncia la Cumbre de las Américas a iniciarse este viernes en Panamá. EFE

El presidente Barack Obama se verá en la que tal vez sea la posición diplomática más fuerte en años de un líder estadounidense cuando viaje esta semana a Jamaica y Panamá, como resultado de una participación estadounidense más amplia e intensa en una región que por mucho tiempo se ha considerado a sí misma como abandonada.

Las cámaras fotográficas y fílmicas estarán a todo dar cuando Obama salude el viernes al gobernante cubano Raúl Castro en Panamá, en la Cumbre de las Américas, un encuentro que servirá de marco a su esfuerzo por normalizar las relaciones de EEUU con Cuba luego de medio siglo de tensiones que han irritado persistentemente a otras regiones del hemisferio.

Pero ese es sólo uno de los temas de gran importancia para los otros 34 jefes de estado o enviados oficiales, y en los que Obama ha estado trabajando en años recientes.

Obama ha impulsado revisiones de inmigración, ofrecido ayuda por concepto de hasta $1,000 millones a Centroamérica, reemplazó la “guerra a las drogas” con políticas menos militaristas, propulsó decenas de miles de intercambios educacionales entre EEUU y América Latina, y tomó medidas para disminuir la dependencia de pequeñas naciones caribeñas del petróleo venezolano.

Nombró además a un enviado poderoso para participar en conversaciones de paz para la guerra civil de más de medio siglo en Colombia, una señal de que Washington se da cuenta de que un tratado podría resultar inevitable.

Las fricciones entre EEUU y Venezuela todavía molestan a algunos en la región, y podrían convertirse en un punto álgido en la cumbre. El presidente venezolano Nicolás Maduro se propone poner en manos de Obama una petición en apoyo suyo con millones de firmas. Los gobernantes de Nicaragua, Argentina y Bolivia, entre otros, podrían respaldar a Maduro.

La popularidad en declive de Maduro en su propio país recibió un impulso positivo el 9 de marzo cuando la Casa Blanca emitió una orden ejecutiva declarando que Venezuela constituía una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos, preludio necesario a una orden que bloqueó todos los activos en EEUU de siete funcionarios venezolanos presentes o pasados.

Ben Rhodes, asesor de seguridad nacional de Obama, dijo el martes que el lenguaje de la orden era “pro forma”, pero líderes latinoamericanos aprovecharon la forma en que está expresada la amenaza de seguridad para hacer un recordatorio de otras intervenciones militares estadounidenses en su región.

A pesar de las tensiones con Venezuela, Obama es esperado con fuertes expectativas en la asamblea, la primera en más de medio siglo en que representantes de todos los países del hemisferio estarán sentados juntos a una misma mesa.

“Esta cumbre, en mi opinión, tiene el potencial de ser la más importante que se haya hecho nunca” para la región, dijo Santiago A. Cantón, abogado argentino que sirve de jefe de programa del Centro Robert F. Kennedy por la Justicia y los Derechos Humanos, centro de activismo con oficinas en Nueva York y Washington.

REUNIÓN CON EL CARICOM

Incluso antes de la cumbre de dos días a celebrarse en Panamá, Obama estará ocupándose de asuntos vitales, pues se detendrá en Jamaica el miércoles para una reunión de los 15 líderes de naciones y dependencias caribeñas conocida como Caricom. El tema candente a discutir es la seguridad energética. Seis de las 11 naciones de la Alianza Bolivariana, encabezada por Venezuela, un bloque de tendencia antiestadounidense, son países caribeños que reciben crudo de Venezuela a precios subsidiados.

“Nosotros, al observar la región, vimos que varios países de Caricom tienen necesidades energéticas significativas, y al mismo tiempo Estados Unidos cuenta con recursos significativos”, dijo Rhodes, y señaló que la reunión tendría “resultados concretos”. El no quiso dar detalles sobre en qué consistirían.

Obama volará a Panamá el jueves. El participará en una reunión con líderes centroamericanos, un foro sobre la sociedad civil y una mesa redonda con los presidentes de Costa Rica y Uruguay. La cumbre tendrá lugar viernes y sábado.

La atmósfera deberá ser más positiva que durante la participación de Obama en la Cumbre de las Américas pasada, la cual se celebró en el 2012 en Cartagena, Colombia, donde varios líderes latinoamericanos criticaron duramente las políticas antidroga de EEUU y juraron que no asistirían de nuevo a la cumbre a menos de que se incluyera a Cuba. Para colmo de males, miembros del Servicio Secreto que formaban parte de la escolta de Obama armaron alboroto con prostitutas locales, provocando un escándalo en la agencia.

Algunos de los líderes de la Alianza Bolivariana podrían tratar de sacar chispas en la cumbre. El presidente de Bolivia Evo Morales dijo el pasado viernes que exigirá a Obama una disculpa con respecto a la política de EEUU hacia Venezuela, pues según él fuerzas militares estadounidenses planean invadir ese país.

Su homóloga argentina, Cristina Fernández de Kirchner, quien era antes una efusiva fan de Obama, podría unirse al reducido coro de aquellos que sugieren que Estados Unidos sigue abrigando intenciones agresivas.

“Nadie en el continente ha olvidado a Juan Bosch, Jacobo Arbenz, Salvador Allende, el acoso de los sandinistas o la invasión de Granada”, dijo la semana pasada en un comunicado el ministro de Relaciones Exteriores y Culto de Argentina, refiriéndose a líderes de la República Dominicana, Guatemala y Chile que fueron depuestos con apoyo de Estados Unidos en las décadas de 1950 a 1970. Los rebeldes de la Contra nicaragüense, respaldada por EEUU, combatieron al gobierno sandinista en la década de 1980. Y soldados estadounidenses derrocaron al gobierno marxista de Granada en 1983.

“Todos ellos, lo mismo que Venezuela, fueron declarados ‘amenazas a EEUU’ antes de sufrir las trágicas consecuencias que siguieron a las denuncias presentadas en contra de líderes populares”, rezaba el comunicado.

CRÍTICAS A VENEZUELA

No obstante, aunque un puñado de líderes expresan su apoyo del venezolano Maduro, muchos de ellos tienen reparos sobre lo que consideran tendencias no democráticas en su país rico en petróleo.

El ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay Rodolfo Nin Novoa declaró el lunes en una estación local de radio que se sentía preocupado acerca de la situación de los derechos humanos en Venezuela, e hizo una comparación directa con la dictadura militar anterior de su propio país.

“El encarcelamiento de políticos de oposición es un tema que nos preocupa, por supuesto”, dijo. Uruguay, afirmó, “vivió las mismas condiciones que algunos venezolanos están viviendo ahora hace más de 30 años, y tuvo que pedir ayuda a otros países”.

Una presencia más discreta en la cumbre podría ser la de la presidenta de Brasil Dilma Rousseff, quien enfrenta muchos problemas en su país, entre ellos protestas que piden su destitución, aunque sin justificación legal. Rousseff está tratando de mejorar las relaciones con Estados Unidos, las cuales se deterioraron luego de revelaciones en el 2013 de que la Agencia Nacional de Seguridad había estado espiándola, lo cual la llevó a cancelar una visita oficial a Washington.

“Brasil está pasando por lo que muchos describen como la crisis económica más grave en dos décadas. Esto hará que la voz de Brasil tienda a ser más discreta”, dijo Paulo Sotero, director del Instituto de Brasil del Centro Woodrow Wilson.

Curiosamente, si Obama necesitara defenderse de las críticas en la cumbre, dijo Jorge Domínguez, especialista en Latinoamérica de la Universidad de Harvard, un antiguo enemigo suyo se apresuraría a salir en su defensa.

“Por lo menos un presidente en la cumbre de Panamá elogiará públicamente al presidente Obama por lo sabio y valiente de su decisión, y ese será Raúl Castro”, afirmó Domínguez.

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