Tiene 92 y estaba atrapada en un asilo en Puerto Rico. Su salvación: un Uber enviado desde Miami
Las buenas noticias para Natascha Otero-Santiago desde San Juan llegaron en un momento, pero no iba a ser tan fácil: una amiga de su madre de 92 años estaba atrapada en el quinto piso de un hogar de ancianos sin electricidad y por fin le habían conseguido un asiento en un avión privado. El vuelo salía en 90 minutos.
Otero-Santiago, quien estaba en su oficina en Fort Lauderdale, tenía que conseguir cómo llevarla hasta el aeropuerto. De manera que sacó su celular y pidió un Uber.
“Me sorprendió mucho que estuviera trabajando”, dijo la ejecutiva de relaciones públicas al recordar la odisea. “Conseguí un chófer enseguida”.
Casi un mes después de que el huracán María devastara la isla de Puerto Rico dejando a casi toda la población sin electricidad o servicio de celular, la aplicación de Uber sirve como barómetro de recuperación. El servicio está operando solo a un 20 por ciento de su capacidad y reducido prácticamente al área metropolitana de San Juan, ya que en esa área se consigue comunicación aunque el servicio sea irregular.
“He estado ocupado”, dijo Giovanni González, conductor de Uber en San Juan y que comenzó de nuevo a operar hace unas dos semanas. Con las largas colas para conseguir gasolina, muchos residentes han optado por contratar a un conductor en vez de utilizar su carro. Y conducir después de María es arriesgado: hay semáforos que no funcionan y la policía tiene que intervenir para dirigirlo, y además, la lluvia, que también puede dejar una carretera sin paso.
“Llueve durante 10 minutos, pero todo está sobresaturado”, dijo González.
Otro problema que reporta el conductor es el servicio de celular irregular. Aunque los teléfonos funcionan el tiempo suficiente para que puedan llamarlo, no es posible contar con que la conexión va a durar, de manera que no va a poder registrar la tarifa completa de cada viaje.
“Cuando no hay servicio de celular, le toma más tiempo a Uber determinar el tiempo y por lo tanto la tarifa del viaje”, dijo González en una entrevista telefónica. “Hay veces que he tenido que decirles: yo hice ese viaje pero no lo registró”.
Julie Robinson, portavoz de Uber, dijo que la compañía ha asegurado cerca de 10,000 galones de gasolina para los conductores de Uber, pero la falta del servicio celular ha paralizado casi la flota completa. Robinson comentó que solo cerca de un 15 por ciento de los conductores de la compañía estaban conectados al sistema el pasado fin de semana.
Un 80 por ciento de la isla sigue sin electricidad. Un informe del 18 de octubre de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés) decía que un 71 por ciento de las torres de celulares en la isla estaba fuera de servicio.
El por ciento en San Juan era un poco mejor en el informe de la FCC. Solo un 45 por ciento de las torres estaban fuera de servicio. González dijo que había llevado a clientes a Walmart para comprar alimentos, también a restaurantes y a tiendas. Su viaje más reciente fue al mall de San Juan.
Aún así González dice que lo que ha ganado no ha sido suficiente. Este viaje al mall de San Juan puede que sea su último como chófer de Uber en Puerto Rico. El muchacho de 29 años realizó una entrevista de trabajo telefónica desde el aeropuerto mientras esperaba un vuelo para Seattle.
“Esto está muy difícil”, dijo.
Aún con tan pocos servicios, Uber fue clave para poder llevar a Margarita Berga de Lema hasta el aeropuerto para llegar a Miami. La ejecutiva retirada de una compañía de aerolíneas de 92 años se quedó varada en un asilo de ancianos donde no había electricidad y dependían de que los empleados les trajeran comida.
Su mejor amiga, Chia Otero, de 89 años, ya estaba en Miami cuando pasó María por Puerto Rico, pues había planificado unas vacaciones con su hija Otero-Santiago. Después del huracán ambas estaban desesperadas por sacar a Berga de Lema de San Juan, especialmente porque en los primeros días tampoco tenían agua.
Otero-Santiago, directora de estrategia digital en Latin 2 Latin, basada en Fort Lauderdale, creció en Puerto Rico y ha participado en los esfuerzos de recuperación en la isla enviando suministros y coordinando viajes para residentes que quieren salir de la isla. El servicio voluntario conectó a Otero-Santiago con el operador de una ambulancia aérea que salía de San Juan el 4 de octubre y que tenía un espacio que se liberó en el último minuto.
“Llamamos a Margarita porque sabíamos que teníamos que sacarla de allí lo antes posible”, dijo Otero, quien estaba en la oficina de su hija cuando supieron la noticia de que había un sitio vacío.
Berga de Lema recibió la llamada a las 4 p.m. para alcanzar un vuelo que salía en 90 minutos. Pensó que iba a poder llegar al aeropuerto por su cuenta. “Ella dijo, voy a llamar a mi sobrino”, recordó Otero. “Mi hija dijo, ‘No, no vas a llamar a nadie. Te vamos a enviar un Uber. Ya está en camino’”.
Después de echar alguna ropa en una maleta, Berga de Lema bajó los cinco pisos por las escaleras para encontrarse con el conductor de Uber, un hombre del que solo sabían, por los datos en el teléfono de Otero-Santiago, que se llamaba Moisés.
“Él me dijo, ‘No se preocupe señora’”, contó Berga de Lema en una entrevista el miércoles desde Miami. El tráfico estaba malo, y la aplicación de Uber de Otero-Santiago mostraba que el carro se había detenido en su ruta hacia San Juan, ya que ellas estaban siguiendo al carro desde la aplicación.
Hubo un momento en que madre e hija en Florida estaba en conversaciones paralelas: una con Berga de Lema y la otra con Moisés. El chófer llevó a su pasajera hasta la terminal del avión privado, no sin antes pasar por varias pistas hasta que encontró el avión que estaban buscando al que identificó por el número en la cola del avión. El total de la tarifa fueron $40.
“Moisés”, dijo Otero-Santiago, “se ganó las cinco estrellas”.
Esta historia fue publicada originalmente el 19 de octubre de 2017, 1:04 p. m. with the headline "Tiene 92 y estaba atrapada en un asilo en Puerto Rico. Su salvación: un Uber enviado desde Miami."