Estados Unidos

El Observatorio de Arecibo sigue protegiendo la Tierra tras el paso de María

En momentos en que la gran mayoría de los puertorriqueños vive sin electricidad y apenas logra comunicarse por teléfono, hay un oasis de alta tecnología en la isla que no fue afectado por la furia del huracán María.

Se trata del Observatorio de Arecibo, un enorme radiotelescopio ubicado en la zona montañosa central de Puerto Rico, que se construyó en 1963 y que ha aparecido en varias películas. El ojo de la tormenta azotó a la instalación, pero esta sobrevivió casi intacta.

Siete días después de la tormenta, el observatorio estaba funcionando de nuevo con generadores y hasta sus empleados —algunos de quienes se quedaron sin casa— todavía no pueden llamar por teléfono a San Juan.

Que el complejo científico haya sobrevivido la tormenta y esté usando sus recursos para ayudar en las labores de recuperación es una de las pocas historias positivas en un país que hoy las necesita desesperadamente.

El corazón del observatorio es una antena parabólica de 1,000 pies de diámetro construida dentro un valle que permite a Arecibo decir que tiene el radiotelescopio más grande del mundo. Sin embargo, ese título es disputado desde que China comenzó a hacer pruebas con un radiotelescopio de 1,650 pies de diámetro que se construyó el año pasado, pero que aún no se considera listo para comenzar a operar.

Mientras descansaba tras ayudar a distribuir alimentos, Francisco Córdova, director del observatorio, habló con admiración de la escala de la máquina, compuesta por más de 38,778 paneles reflectantes individuales que envían las ondas radiales del cosmos a una serie de antenas que se levantan a 435 pies del suelo.

“La estructura engaña”, dijo Córdova, que trabaja para SRI International, que administra la base bajo un contrato con la Fundación Nacional de las Ciencias. “A primera vista parece frágil, pero realmente es muy resistente”.

El Observatorio de Arecibo, visto desde el aire durante una misión de asistencia humanitaria del Ejército de Estados Unidos.
El Observatorio de Arecibo, visto desde el aire durante una misión de asistencia humanitaria del Ejército de Estados Unidos. Pedro Portal pportal@elnuevoherald.com

Cuando el huracán María azotó la instalación el 20 de septiembre, con vientos de 110 millas por hora, rompió varios paneles y destrozó uno de los dos radares de 430 megahercios del complejo. Pero el telescopio siguió funcionando.

La mayoría de la gente conoce el observatorio por las veces que ha salido en películas de Hollywood. El observatorio fue un lugar clave en Contact, la cinta de 1997 basada en la novela de Carl Sagan y protagonizada por Jodi Foster.

En la película, el observatorio recibe comunicaciones de extraterrestres a 26 años luz de distancia. En realidad, en 1974 el telescopio transmitió el llamado Mensaje Arecibo a la constelación de estrellas M13, a 21,000 años luz de distancia, con la esperanza de conectarse con vida inteligente. El mensaje todavía tiene que viajar 20,957 años antes de alcanzar su objetivo.

El disco tuvo otro papel en la película James Bond Goldeneye (1995), donde parece salir de un lago en Cuba.

Sin embargo, en el mundo real el observatorio tiene un papel mucho mayor: salvar potencialmente al planeta de una destrucción exterior.

El poderoso radar del observatorio rastrea asteroides y otros objetos que se acercan a la Tierra y puede trazar su trayectoria para el próximo siglo, dijo Nicholas White, vicepresidente de Ciencias de la University Space Research Association, en Columbia, Maryland, una de las entidades que administran el observatorio.

Bajo un programa de la NASA, el observatorio de Arecibo y otros están encargados de avisar si la Tierra corre peligro de impacto de un asteroide, con la esperanza de que se pueda hacer algo al respecto.

“Arecibo tiene un papel crucial, porque tiene uno de los radares más poderosos del planeta con este propósito”, dijo White. “Los dinosaurios fueron borrados de la Tierra por un asteroide y eso puede volver a pasar”.

Sin embargo, son otras propiedades del observatorio las que lo han hecho relevante para los puertorriqueños después de María.

Todavía alrededor del 80 por ciento de los 3.4 millones de habitantes de la isla seguían sin electricidad, una tercera parte no tiene agua y el 40 por ciento carece de comunicaciones confiables.

Eso ha convertido al complejo de Arecibo, que tiene su propia fuente de energía eléctrica y su suministro de agua, en una especie de refugio.

La instalación está distribuyendo diariamente 14,000 galones de agua potable a las zonas cercanas, y la FEMA usa el helipuerto del observatorio para llevar comida y otros abastecimientos necesarios a las remotas regiones centrales de la isla.

Cinco empleados que perdieron sus casas tras el ciclón ahora viven en la instalación con sus familias.

Las investigaciones científicas que se llevan a cabo en la instalación no han escapado por completo a los daños que causó la tormenta. Aunque el telescopio está funcionando, la escasez de combustible en la isla obligó a que el observatorio interrumpiera algunas de sus frecuentes tareas de observación ya que consumen mucha electricidad.

“No queremos usar el diésel ahora cuando los hospitales lo necesitan más”, explicó Córdova.

Aunque el observatorio sobrevivió el huracán, una amenaza mayor podría estar acechando en Washington. La Fundación Nacional de las Ciencias, que aporta la mayor parte de los fondos para el observatorio, propuso reducir su presupuesto de $8 a $2 millones en los próximos cinco años.

Los defensores del observatorio dicen que la construcción de la Guerra Fría todavía realiza el tipo de investigaciones de punta que le valió a Russell Hulse y a Joseph Taylor el premio Nobel de Física en 1993.

Gracias al telescopio, en 1974, los dos científicos descubrieron un púlsar binario o, como expresó el comité del Nobel, “un faro cósmico giratorio de alta velocidad con una masa más grande que la del Sol y un radio de unos 10 kilómetros”, donde un humano podría pesar “cien mil millones de veces más de lo que pesa en la Tierra”.

Este tipo de hallazgo todavía es posible en Arecibo, dijo White

“El observatorio se construyó a principios de los años 60, pero se ha renovado varias veces y sigue teniendo una tecnología de punta”, dijo White. “Todavía hace descubrimientos dignos de ganar el premio Nobel”.

Esta historia fue publicada originalmente el 31 de octubre de 2017, 3:39 p. m. with the headline "El Observatorio de Arecibo sigue protegiendo la Tierra tras el paso de María."

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