Estados Unidos

Sospechoso de atentado en NY lo planeó durante varias semanas

Una mujer deja flores en el lugar donde el martes ocho personas murieron arrolladas en lo que las autoridades han calificado de atentado terrorista.
Una mujer deja flores en el lugar donde el martes ocho personas murieron arrolladas en lo que las autoridades han calificado de atentado terrorista. Getty Images

El hombre que condujo una camioneta por una ciclovía en la zona sur de Manhattan el martes, donde mató a a ocho personas, estuvo planeando el atentado varias semanas y parece tener relaciones con personas que fueron objeto de investigaciones de terrorismo, dijeron el miércoles autoridades policiales.

Mientras los investigadores estudiaban si el atacante, identificado por las autoridades como Sayfullo Saipov, tenía vínculos significativos con organizaciones terroristas, también quedó en claro que algunas personas cercanas al agresor temieron durante años que iba por el camino del extremismo.

Saipov, de 29 años, alquiló una camioneta en un Home Depot en Nueva Jersey el martes a las 2:06 de la tarde, antes de cruzar a Manhattan por el puente George Washington, informó la policía en la primera cronología que ofrecen las autoridades. A las 3:04 de la tarde, una cámara lo graba conduciendo por una ciclovía a lo largo del río Hudson.

Después de chocar con un autobús escolar en la zona sur de Manhattan, el hombre se bajó del vehículo con una pistola de pellets y otra de paintball, gritando en árabe “Alá es grande”, dijeron las autoridades. Los investigadores encontraron varios cuchillos dentro y alrededor de la camioneta, así como una nota manuscrita con unas pocas líneas en árabe en que indicaba su lealtad al Estado Islámico, dijeron funcionarios policiales.

La nota refleja instrucciones publicadas por el Estado Islámico en la edición de noviembre pasado de la revista Rumiyah, en que llama a sus seguidores a realizar atentados con camiones y a dejar una nota jurando lealtad al grupo terrorista.

“Parece haber seguido al pie de la letra las instrucciones del Estado Islámico”, dijo John Miller, subcomisionado de Inteligencia de la Policía de Nueva York.

El funcionario agregó que Saipov nunca fue investigado por la Policía de Nueva York ni el FBI, pero dijo que parecía que Saipov estaba vinculado con personas que sí fueron objeto de investigaciones.

Otros funcionarios policiales dijeron que Saipov estuvo en el radar de las autoridades federales. Autoridades policiales dijeron que Saipov, originario de Uzbekistán, llamó la atención de las autoridades federales después de tener contacto con un uzbeko que era investigado por preocupaciones de terrorismo en Nueva York.

Un tramo prolongado de la arteria principal West Side Highway que corre paralelo a la ciclovía seguía cerrado el miércoles debido a las investigaciones. El atentado es el peor ataque terrorista en Nueva York desde el 11 de septiembre del 2001, y en la conferencia de prensa del miércoles, el alcalde Bill de Blasio juró que los neoyorquinos no están dispuestos a vivir con temor.

“Lo que los neoyorquinos ya han demostrado es que no vamos a cambiar nuestra manera de vivir”, dijo De Blasio.

El miércoles, tres de los lesionados fueron dados de alta en hospitales y 9 seguían ingresados, cuatro de ellos con lesiones críticas pero estables, dijo Daniel A. Nigro, comisionado del Departamento de Bomberos. Dijo que las lesiones van desde la amputación de dos miembros hasta trauma grave de la cabeza, el cuello y la espalda.

Los fallecidos llegaron al lugar de los hechos desde distancias tan cortas como seis cuadras de distancia del lugar, hasta miles de millas: Nicholas Cleves, de 23 años y del centro de Manhattan; Darren Drake, de 32 años y de New Milford, Nueva Jersey; Anne Laure Decadt, de 31 años y de Bélgica; y cinco turistas argentinos que viajaron a Nueva York para celebrar una reunión de antiguos alumnos de secundaria. Fueron identificados por el gobierno argentino como Hernán Mendoza, de 47 años; Diego Angelini, de 47; Alejandro Pagnucco, de 47; Ariel Erlij, de 48, y Hernán Ferruchi, de 47.

Saipov fue entrevistado por investigadores en un hospital de Manhattan donde fue tratado después de ser baleado por un policía cuando corría entre el tráfico tras el atentado. Saipov vino a Estados Unidos en marzo del 2010 y tiene la residencia legal.

Pero Saipov provocó preocupaciones en un templo musulmán de Tampa al que asistió antes de mudarse a Nueva Jersey.

Abdula, un predicador de esa mezquita, quien habló a condición de ser identificado solamente si no se usaba su apellido porque temía represalias de otros radicales, dijo que trató de alejar a Saipov del camino del extremismo.

“Le decía que era demasiado emotivo”, dijo Abdula. “Le aconsejaba que leyera más, que primero aprendiera sobre su religión. No había aprendido su religión debidamente. Ese es el mayor mal en la comunidad musulmana”.

Y agregó: “Nunca pensé que iba a llegar a ese extremo”.

Abdula dijo que conoció a Saipov en una visita a Ohio, donde Saipov vivió poco después de llegar a Estados Unidos. El predicador asistió a la boda de Saipov y dijo que incluso trabajó un tiempo como despachador en una compañía de camiones de la que Saipov era el dueño.

Saipov se mudó a la Florida en el verano del 2015, dijo Abdula, donde batalló por encontrar un trabajo estable, y a veces se pasaba dos meses sin trabajar. Cuando la situación mejoraba se mostraba como una persona amable. Pero era propenso a la ira.

“Tiene un problema de carácter”, dijo.

Abdula recordó que Saipov se alteraba por asuntos relacionados con la comunidad musulmana. Agregó que Saipov se inclinaba por una observación externa del islam, como la barba, pero no necesariamente por las sustancia.

Abdula dijo que Saipov nunca habló de cometer actos de violencia. “Nunca lo escuché hablar de matar gente”, dijo Abdula.

Saipov se mudó en marzo a Nueva Jersey para estar cerca de la familia de su esposa, quien estaba a punto de tener el tercer hijo de la pareja, el primer varón, quien nació en el verano, dijo Abdula.

“Durante mucho tiempo tuvo la esperanza de tener un hijo varón”, dijo Abdula. “Yo nunca hubiera pensado que iba a hacer algo así”.

Saipov había vivido anteriormente en Stow, Ohio, a partir de finales del 2011, dijo Mirrakhmat Muminov, camionero y activista comunitario del lugar, donde viven muchos uzbekos. Cuando Saipov llegó allí, no parecía tener nada de especial, dijo Muminov.

Le gustaba vestirse bien, pero no tenía dinero para comprar cosas como un reloj, contó Muminov. Estaba casado, pero aparentemente no tenía más familiares. Un abuelo que vivía en Uzbekistán lo visitó varias veces, pero sus padres no.

En los tres años siguientes, Saipov comenzó a cambiar, dijo Muminov. Le daba por discutir, incluso se ponía agresivo, y comenzó de dejarse la barba. Muminov dijo que era una persona “con demonios adentro”.

Pero incluso así, agregó Muminov, no había muchas señales de que se estaba volviendo más religioso. Los musulmanes tradicionales no maldicen, dijo Muminov. Y Saipov maldecía.

Acostumbraba a llegar tarde a las oraciones de los viernes en la Sociedad Islámica de Akron y Kent, que sirve a la comunidad uzbeka de la zona, y tenía conocimientos rudimentarios del Corán.

Criticaba con fuerza las políticas estadounidenses sobre Israel, pero Muminov dijo que era una postura común en la comunidad. Los debates sobre ese tipo de temas por lo general son civiles en la comunidad, dijo Muminov. Pero no era así en el caso de Saipov.

“Siempre pensé que en algún momento lo encarcelarían por golpear o insultar a alguien”, dijo Muminov. “Era vulgar”.

Los problemas de Saipov se agravaron en la Florida, dijo Muminov. No encontraba empleo y se quedó sin dinero. En los últimos meses le dijo a amigos y conocidos que estaba planeando regresar a Uzbekistán.

“Esto es muy aburrido”, decía, recordó Muminov. “Aquí no hay nada para mí”.

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