Se disparan las solicitudes de desempleo en Puerto Rico
Mientras esperaba en la cola de la oficina de desempleo, Pedro Ferrao enumeró todo lo que había perdido en el huracán.
"Mi cocina, mi alfombra, mi cama, mi sofá, mi ropa, mis cosas personales, mis zapatos. Todo", dijo.
Pero la pérdida más devastadora ha sido su trabajo en una tienda de abarrotes de San Juan, que cerró después de que el huracán María destruyó la red eléctrica de Puerto Rico. Sin sus ingresos regulares, Ferrao no ha podido comprar suficientes alimentos y agua para su familia, ni encontrar leche maternizada para su hija pequeña, que nació diez días después de la tormenta.
"No tengo comida en mi casa, nada", dijo. "Por favor, necesito ayuda".
Al igual que miles de puertorriqueños que de repente se han visto sin trabajo, las únicas opciones de Ferrao son abandonar la isla o solicitar un exiguo cheque de desempleo, de $133 a la semana como máximo.
Desde que el Departamento del Trabajo reabrió sus oficinas el 6 de octubre, al menos 10,000 personas han solicitado beneficios por desempleo. Se espera que ese número siga creciendo. En solo una semana, desde el 19 al 26 de octubre, el número total de nuevas solicitudes de desempleo se duplicó de 5,000 a 10,000.
Incluso más puertorriqueños han abandonado la isla. Solo en Florida, más de 73,000 personas han llegado desde Puerto Rico por los aeropuertos de Miami y Orlando y el puerto Everglades.
Con cientos de negocios de la isla que se espera que cierren de manera permanente –y otro sinnúmero que permanecerán cerrados hasta que se restaure la electricidad– no está claro si los puertorriqueños podrán volver a trabajar, o cuándo lo harán.
"Sabíamos que uno de los efectos que tienen los huracanes en cualquier jurisdicción es un posible efecto en los empleos", dijo Carlos Saavedra Gutiérrez, secretario de Trabajo de Puerto Rico. "Pero María es algo completamente diferente. Esto no se compara con nada".
Grandes colas, cheques pequeños
En los primeros días posteriores a la reapertura del Departamento de Trabajo, la cola para solicitar los beneficios de desempleo en San Juan era tan larga que la oficina tuvo que reubicarse y poner tiendas de campaña para hacer frente a la excesiva demanda. Los funcionarios asistieron a entre 800 y 1,000 personas por día, dijo Carmen Morales Rivera, directora del Departamento de Seguro de Desempleo. Eso no incluye a las personas que pidieron ayuda en una docena de oficinas regionales repartidas por toda la isla.
A fines de octubre, cinco semanas después de la tormenta, las colas en San Juan se habían acortado. En la mañana del jueves había unas 30 personas esperando para solicitar los beneficios de desempleo o buscar sus cheques.
Julio Vallejo González había pasado las semanas que siguieron a la tormenta tratando de reparar su casa mientras esperaba a que reabriera el restaurante donde trabajaba como cocinero. El 26 de octubre, cuando el restaurante todavía no había logrado obtener un generador capaz de alimentar sus equipos de cocina, Vallejo González llenó una solicitud de beneficios de desempleo. Su familia –una abuela anciana, un tío autista, su actual pareja desempleada y dos hijos– estaba sobreviviendo con el cheque mensual de $490 de la Seguridad Social de su abuela.
Otros ya habían presentado reclamaciones de desempleo, pero estaban recogiendo los cheques en persona debido a las interrupciones en el servicio postal.
Analia Ríos había sido una de las pocas afortunadas que pudo regresar al trabajo después del huracán. La clínica de dermatología donde trabajaba como enfermera tenía un generador. Pero una semana después de la tormenta, el diesel se agotó y la clínica no pudo encontrar más combustible. Decidieron cerrar.
Ahora, Ríos recibe $229 en cheques de desempleo cada dos semanas. Pero no es suficiente, dijo, y está consumiendo sus ahorros.
"No puedo obtener ayuda del gobierno, no puedo obtener cupones de alimentos, no puedo obtener nada", dijo.
Saavedra Gutiérrez reconoció que los beneficios de desempleo no remplazan el salario regular. "Aunque es una ayuda que está disponible, sigue siendo una crisis económica para las personas que perdieron sus medios de subsistencia", dijo. Los beneficios de desempleo están "diseñados como una especie de medida provisional" hasta que "con suerte" el destinatario encuentre otro trabajo, agregó.
Sin embargo, con el 70 por ciento de la isla todavía a oscuras, encontrar otro trabajo es casi imposible.
‘Colgando de un hilo’
Antes de que los puertorriqueños puedan regresar al trabajo, las empresas deben reabrir. Y para que eso suceda, necesitan electricidad.
"Sin lugar a dudas, la mayoría de las pequeñas empresas tuvieron que cerrar", dijo el gobernador Ricardo Rosselló la semana pasada en una escuela primaria recién reabierta. "Estamos buscando mecanismos para ayudar a las pequeñas y medianas empresas a sobrevivir durante esta crisis. Pero lo cierto es que no habrá una ayuda mayor que recuperar la electricidad en Puerto Rico”.
Eso es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Casi seis semanas después del huracán María, la compañía eléctrica de Puerto Rico anunció que cancelará un contrato de $300 millones con Whitefish Energy Holdings, una pequeña empresa de Montana contratada para restaurar la electricidad en la isla. El contrato ha sido objeto de escrutinio en parte porque fue otorgado a una compañía de la ciudad natal del Secretario del Interior, Ryan Zinke, que tenía solo dos empleados trabajando a tiempo completo.
Aunque los funcionarios puertorriqueños anunciaron el lunes que los gobernadores de Florida y Nueva York han prometido equipos para ayudar a restaurar la electricidad, el objetivo de Rosselló de restituir el 95 por ciento de la electricidad en la isla para mediados de diciembre parece cada vez más desafiante.
Y con solo restaurar la electricidad no se garantiza que todos regresen al trabajo, dijo Alicia Lamboy, presidenta de la Cámara de Comercio de Puerto Rico.
"Que todo se normalice cuando llegue la electricidad, no creo que sea exactamente lo que suceda", dijo. "Espero estar equivocada, pero si somos realistas creo que va a llevar mucho tiempo".
Además de la falta de energía eléctrica, desde el huracán algunas compañías han tenido problemas para encontrar suministros. Otras han limitado sus horas de operación debido a los altos costos de funcionamiento de los generadores.
"Hay algunas empresas que están colgando de un hilo", dijo Lamboy. La Cámara de Comercio está tratando de ayudar a sobrevivir a sus miembros, pero incluso contactar a las empresas para averiguar qué necesitan ha sido una batalla. A mediados de octubre, la Cámara solo había logrado llegar a 220 de sus aproximadamente 1,000 miembros.
Las agencias locales y federales también están tratando de mantener a flote los negocios de la isla. Hay disponibles préstamos por desastres a bajo interés para ayudar a cubrir los costos de reparación de daños causados por la tormenta, y los propietarios de pequeñas empresas que no califican para beneficios de desempleo regulares pueden solicitar la Asistencia de Desempleo por Desastre de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias.
Pero mientras las empresas deciden cuáles serán sus próximos pasos, miles de trabajadores puertorriqueños permanecen en el limbo.
Cerrado hasta nuevo aviso
Sería suficiente para devastar incluso las economías más saludables. En Puerto Rico, donde el desempleo era del 10.1 por ciento antes de la tormenta, en comparación con el 4.4 por ciento en Estados Unidos en general, la economía ahora siente un "efecto de Categoría 5", dijo el Secretario del Trabajo Saavedra Gutiérrez.
"Puerto Rico tenía una tasa de desempleo muy alta, pero habíamos progresado", dijo, y señaló que el desempleo había descendido del 12.2 por ciento cuando Rosselló asumió el cargo en enero al 9.8 por ciento en julio, la primera vez que cayó por debajo de 10 por ciento en por lo menos una década. "Esa es una de las cosas tristes sobre el huracán María y la crisis que enfrentamos", agregó.
No está claro cuál es la tasa de desempleo en estos momentos. El gobierno de Puerto Rico todavía no tiene una cifra oficial, pero si las colas para los beneficios de desempleo son alguna indicación, es muy probable que se haya disparado desde el huracán.
En la ciudad de Humacao, a 35 millas al sudeste de San Juan, las pequeñas empresas estaban haciendo todo lo posible para conservar los empleados.
La tienda de estéreos para automóviles, Carolina Music II, aún no había despedido a nadie. "Tratamos de no hacerlo mientras podamos", dijo Carmen Rodríguez, que es dueña de la tienda junto a su esposo.
Las ventas habían bajado un 60 por ciento tras el paso de María y algunos de los proveedores de la tienda habían dejado hacer entregas a Humacao. Con el aumento de los delitos en el vecindario, Rodríguez cierra temprano todos los días. "Hay muchos saqueos", dijo.
En la cercana Martinizing Dry Cleaning, los propietarios Richard Dávila y Adriana Colón no pudieron pagar el generador de $40,000 que necesitaban para reabrir. El techo del edificio había sido dañado y la tienda tenía alrededor de $20,000 en pedidos impagos de lavado en seco que los clientes no habían recogido desde la tormenta. Dávila y Colón no han despedido a sus cuatro empleados, pero tampoco tienen trabajo para ellos. Dos empleados ya decidieron irse a tierra firme en Estados Unidos.
Cuando vuelva la electricidad, "saben que pueden contar con nosotros", dijo Dávila.
Pero no mostraba optimismo sobre la recuperación del servicio eléctrico a corto plazo. Hay rumores de cuándo se repararán las líneas eléctricas locales, pero no hay información oficial. "Dicen que va a ser esta semana, la próxima semana, la siguiente", dijo.
Esta historia fue publicada originalmente el 2 de noviembre de 2017, 5:15 p. m. with the headline "Se disparan las solicitudes de desempleo en Puerto Rico."