Estados Unidos

Temen un brote de enfermedades en Puerto Rico por el agua de mala calidad

Junto a la carretera, los coches pasan zumbando mientras los pobres llenan botellas de plástico y baldes de pintura con el agua que sale de la montaña.

Casi seis semanas después del huracán María, todavía no tienen agua corriente o un lugar donde bañarse o lavar la ropa. Algunos, en áreas remotas donde es difícil o demasiado caro obtener agua embotellada, tampoco tienen otra cosa para beber.

Y a todos les preocupa enfermarse.

“Estamos bebiendo agua de donde podamos obtenerla, porque el agua no llega”, dijo José Luis Gambo Rodríguez, residente de la región montañosa central de Puerto Rico. “El gobierno dice que hay agua [purificada], pero aquí no hay”.

Para la familia de Gambo Rodríguez y otros miles de personas, la escasez representa un serio problema de salud.

Desde el paso del huracán, ha habido al menos 18 casos confirmados de leptospirosis, una enfermedad bacteriana que se propaga a través del contacto con agua contaminada y que puede ser mortal si no se trata rápidamente. Hasta el momento, al menos cuatro personas han muerto a causa de la enfermedad, según cifras oficiales. Es probable que ambas cifras sean más altas porque no reflejan otros casos sospechosos, aún sin confirmar, en áreas remotas.

Médicos y enfermeras también informan haber atendido a pacientes por otros problemas de salud relacionados con la falta de agua limpia, incluidas enfermedades gastrointestinales y conjuntivitis.

Aunque los funcionarios gubernamentales afirman que distribuyeron tabletas de purificación de agua y agua embotellada en toda la isla, a finales de octubre todavía había lugares donde los residentes dijeron que no había llegado la ayuda.

La zona montañosa fuera de Utuado, en el centro de Puerto Rico, era uno de esos lugares. Gambo Rodríguez y su familia dijeron que no habían recibido el agua embotellada o las pastillas de purificación del gobierno y que no podían darse el lujo de comprarlas por su cuenta.

Dos semanas después del huracán, el padrastro de Gambo Rodríguez comenzó a vomitar y le dio fiebre. Wilfredo Cosme de Jesús fue a un hospital local, donde el médico le diagnosticó leptospirosis. Después de tratarlo con antibióticos, el médico le advirtió que no tomara agua que no estuviese purificada.

Pero una semana después de que fuera dado de alta del hospital, Cosme de Jesús estaba bañándose y ayudando a su esposa a lavar la ropa junto a la carretera. Su esposa también se sentía enferma.

Mientras escurría la ropa sobre una palangana de metal, María Rodríguez Rivera dijo que tenía síntomas similares. “Me siento enferma con dolor de cabeza y fiebre”, dijo.

Fallos en las plantas de filtración de agua

El lunes, a casi siete semanas de la tormenta, el 20 por ciento de la isla aún no tenía agua corriente.

La situación era un poco mejor en San Juan, donde las cifras del gobierno indicaban que el 91 por ciento de los clientes ya tenían ese servicio, pero en otras partes de la isla el porcentaje era de hasta 62.

Incluso a quienes tienen agua corriente se les ha aconsejado hervirla o usar tabletas de purificación. Como la electricidad todavía no es confiable en los lugares donde se ha restaurado, y algunos generadores que alimentaban las plantas de tratamiento han tenido problemas, esas plantas pudieran dejar de funcionar sin previo aviso.

Después de alcanzar un máximo del 83 por ciento el domingo, el acceso al agua corriente cayó por debajo del 80 por ciento al día siguiente, cuando los generadores fallaron en toda la isla y más de 45,000 clientes perdieron el servicio, dijo el secretario de Asuntos Públicos Ramón Rosario Cortés en un comunicado. El miércoles por la mañana, el servicio se había restablecido al 85 por ciento.

La entidad de aguas y alcantarillado de Puerto Rico no respondió preguntas sobre cuándo espera que se restaure el servicio por completo.

Mientras tanto, encontrar agua embotellada puede ser un desafío incluso en San Juan. Los precios también han aumentado desde el huracán, lo que dificulta que las familias de bajos ingresos puedan pagar el agua filtrada.

En el pueblo de Humacao, en el extremo este de la isla, los funcionarios locales estaban preocupados sobre cómo conseguir agua potable para las áreas circundantes.

“Tengo 58,000 habitantes y solo un camión para llevar agua a las zonas altas”, dijo Ramón Díaz, subdirector del centro local de manejo de emergencias. Díaz se había reunido con un experto en agua y sanidad de la organización sin fines de lucro Oxfam, que estaba tratando de identificar las áreas cercanas que más urgentemente necesitaban sistemas de purificación de agua.

“¿Cuáles deberían priorizarse?”, preguntó la experta Andrea Chaves Arana, enumerando los nombres de varias áreas.

“Todas, porque no tienen agua”, respondió Díaz.

Chaves Arana ha estado viajando por la isla para evaluar las necesidades en áreas remotas. Aunque dijo que el agua embotellada que los funcionarios del gobierno y los grupos benéficos estaban repartiendo ayudó a suplir la necesidad inmediata de agua potable, no fue una solución a largo plazo.

“La idea es hacer que dure más tiempo y por esa razón es mejor pensar en sistemas que puedan hacer más con menos”, dijo.

Los funcionarios de salud pública han distribuido volantes en refugios, hospitales y mercados por toda la isla como parte de una campaña para que se hierva el agua o se usen tabletas de purificación. Pero incluso aquellos con agua corriente pasan trabajo para hervirla, dijo Cháves Arana. Algunos no tienen electricidad para sus estufas eléctricas mientras que otros se muestran reacios a usar las estufas de gas para hervir grandes cantidades de agua.

La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias y otras agencias gubernamentales han distribuido sistemas de filtración y tabletas de purificación, pero los grupos de voluntarios y organizaciones benéficas dicen que todavía hay grandes necesidades. Están tratando de satisfacer la demanda, especialmente en las regiones más remotas. Los sindicatos también se están involucrando. El sindicato nacional de maestros American Federation of Teachers está trabajando con otras organizaciones para recaudar dinero con el objetivo de proporcionar sistemas de filtración de agua a las familias y escuelas, porque la falta de agua corriente es un obstáculo para la reapertura de todas las escuelas de la isla.

Riesgos de una enfermedad mortal

Los funcionarios de salud pública dicen que la cifra de casos de leptospirosis no va a seguir incrementándose.

A fines de octubre, el epidemiólogo estatal de Puerto Rico le dijo al Miami Herald que la isla “podría terminar con un brote”, pero a principios de noviembre, Carmen Deseda dijo que tenía una idea más clara de la enfermedad y creía que el número de casos ya había alcanzado su punto máximo.

Sin embargo, dada la tensión en el sistema de salud de Puerto Rico y las dificultades de comunicación en áreas remotas de la isla, es probable que algunos casos sospechosos de leptospirosis no hayan llegado al recuento oficial.

Los síntomas de la leptospirosis se confunden fácilmente con otras enfermedades, incluido el dengue, que los médicos también detectan después de un huracán porque el agua estancada engendra mosquitos.

En Puerto Rico no se dispone de pruebas definitivas para confirmar los casos de leptospirosis; para confirmar los casos las muestras deben enviarse a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en Atlanta (CDC, por su sigla en inglés). Hasta el momento se han enviado unas 100 muestras al CDC, de las cuales la mayoría ha arrojado resultados negativos, dijo Deseda. El CDC aún está evaluado muestras adicionales.

La mayoría de los pacientes no desarrollan los síntomas más graves asociados con la enfermedad, dijo Deseda, pero debido a que la leptospirosis puede causar insuficiencia renal o hepática en algunas personas, los funcionarios de salud pública aconsejan a los médicos tratar inmediatamente cualquier caso sospechoso.

“Las pruebas para confirmar la leptospirosis pueden ser un poco complicadas, por lo que realmente estamos presionando para que se haga un diagnóstico precoz y tratamiento temprano y luego confirmaremos”, dijo Henry Walke, jefe de la sección de patógenos bacterianos especiales del CDC.

Sin embargo, no todos los casos sospechosos han sido evaluados por laboratorios del CDC.

En un refugio médico federal en Manatí, en la costa norte de la isla, el personal médico dijo a fines de octubre que habían tratado un pequeño número de casos sospechosos de leptospirosis, pero que no podían estar seguros sin tener las pruebas del CDC. Esperaban trabajar con el CDC para confirmar casos sospechosos en el futuro, pero aún no han podido hacerlo.

“Es un pequeño dilema porque muchas de estas enfermedades no se manifiestan claramente en sus primeras etapas “, dijo Erik Larsen, el director médico que supervisa el refugio Manatí. “A veces hacemos nuestras mejores conjeturas y tratamos de expresarnos con cautela”.

Esta historia fue publicada originalmente el 8 de noviembre de 2017, 6:40 p. m. with the headline "Temen un brote de enfermedades en Puerto Rico por el agua de mala calidad."

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