Equipo poco conocido de Facebook ayuda a regímenes que castigan
Objeto de fuertes críticas por el papel de Facebook como plataforma de propaganda política, Mark Zuckerberg, cofundador de la compañía, ha respondido diciendo que su misión está por encima del partidismo.
“Esperamos dar a todas las personas una voz y crear una plataforma para todas las ideas”, escribió Zuckerberg en septiembre después que el presidente Donald Trump acusó a Facebook de parcialidad.
La red social de Zuckerberg es una herramienta políticamente agnóstica para sus más de 2,000 millones de usuarios, ha dicho el magnate. Pero resulta que Facebook tiene un papel activo en la política mundial. Lo que Zuckerberg no ha dicho es que su compañía trabaja activamente con partidos y líderes políticos, incluidos los que usan la plataforma para silenciar a la oposición, a veces con la ayuda de “ejércitos de trolls” que propagan desinformación e ideologías extremistas.
La iniciativa la dirige un poco conocido equipo global de Facebook especializado en gobiernos y política, que es neutral en el sentido de que trabaja con cualquiera que trate de ganar el poder. La unidad en cuestión está en Washington y la dirige Katie Harbath, antigua estratega republicana especializada en plataformas digitales quien trabajó en la campaña presidencial del ex alcalde neoyorquino Rudy Giuliani en el 2008. Desde que Facebook contrató a Harbath tres años después, su equipo ha viajado por todo el mundo ayudando a clientes políticos a usar las poderosas herramientas digitales de la compañía.
En algunas de las mayores democracias del mundo, como India, Brasil, Alemania y Reino Unido, los empleados de la unidad se han convertido en trabajadores de campaña. Y una vez que los candidatos son elegidos, la compañía en algunos casos capacita a empleados del gobierno u ofrece asistencia técnica para trasmisiones en vivo de actos oficiales.
Incluso antes que Facebook se viera obligada a explicar su papel en la intervención en la campaña presidencial estadounidense —presentada por sus ejecutivos como una participación en lo fundamental pasiva que incluyó publicidad financiada por Rusia— el papel directo y cada vez mayor de la empresa en la prestación de servicios a campañas políticas provocó preocupaciones dentro del gigante de medios sociales.
“En mi opinión, el papel de Facebook no es estar tan cerca de ninguna campaña electoral”, dijo Elizabeth Linder, quien creó y dirigió la unidad política de Facebook en Europa, el Medio Oriente y África hasta el 2016. Linder se había mostrado muy entusiasmada sobre el potencial de Facebook para convertirse en algo “extraordinariamente útil no solamente para los líderes mundiales, sino también para los ciudadanos de todo el mundo”. Linder dijo que decidió abandonar la empresa en parte porque se sintió incómoda con lo que vio como un mayor énfasis en asuntos electorales y de campañas políticas.
En Estados Unidos, la unidad destacó empleados en la campaña de Trump. (La campaña de Hillary Clinton declinó una oferta similar). En India, la compañía ayudó a desarrollar la presencia en internet del primer ministro Narendra Modi, quien ahora tiene más seguidores en Facebook que cualquier otro líder mundial. En Filipinas, capacitó a empleados de la campaña de Rodrigo Duterte, conocido por alentar las muertes extrajudiciales, para usar efectivamente la plataforma. Y en Alemania ayudó al partido antiinmigrante Alternativa para Alemania a ganar sus primeros escaños en el Bundestag, según personal de la campaña.
La percepción general es que Facebook ha sido una herramienta indispensable de participación pública en que candidatos y funcionarios electos, desde alcaldes hasta primeros ministros, usan la plataforma para comunicarse directamente con sus electores, y grupos de base como Black Lives Matter dependen de ella para organizarse.
La compañía dice que ofrece las mismas herramientas y servicios a todos los candidatos y gobiernos, sin importar su afiliación política, incluso a grupos de la sociedad civil que pudieran tener una voz menor. Facebook dice que ofrece asesoría sobre cómo usar mejor sus herramientas, no asesoría estratégica sobre qué decir.
El poder y los medios sociales convergen en Facebook con todo propósito. La compañía ha trabajado desde hace mucho para aplastar a su rival menor, Twitter, para convertirse en la plataforma preferida de los llamados influencers, ya sean políticos, estrellas deportivas o las Kardashian. Los mensajes de esas personas, en teoría, atraen seguidores a Facebook con mayor frecuencia, lo que a su vez lleva a un mayor tráfico para los anunciantes y mejor información sobre qué atrae a los usuarios.
Los candidatos políticos pueden comprar publicidad. Y para los que gastan lo suficiente, Facebook ofrece servicios personalizados que los ayudan a crear campañas efectivas, de la misma manera que haría Unilever y Coca-Cola antes del lanzamiento de un producto.
Aunque Facebook declinó revelar la envergadura de su unidad política, un ejecutivo dijo que puede llegar a tener cientos de personas durante un período electoral, con la participación de personal de los departamentos jurídico, de seguridad informática y política de la empresa.
“Están demasiado cerca del poder”, dijo Mark Crispin Miller, profesor de Medios y Cultura de la New York University.
Ese problema se exacerba cuando el motor democrático de Facebook se implementa de maneras poco democráticas.
Un informe de noviembre de Freedom House, entidad norteamericana sin fines de lucro que defiende los derechos políticos y humanos, concluyó que un número cada vez mayor de países están “manipulando los medios sociales para socavar la democracia”. Un aspecto de eso incluye el uso de propaganda y acoso respaldados por el gobierno para controlar la narrativa, silenciar a los disidentes y consolidar el poder.
Internamente, ejecutivos de Facebook tratan de determinar cómo distinguir entre el acoso de terceros y la libertad de expresión. Zuckerberg ha mantenido desde hace mucho que la compañía no quiere ser censor. La empresa también elimina con frecuencia el material más extremo, desde el de nacionalistas blancos en Estados Unidos hasta el del Estado Islámico, así como material que infringe “normas comunitarias” sobre discurso de odio y violencia. Pero no logra retirar todo ese material de la plataforma.
Facebook se ha integrado a algunos de los movimientos políticos más controversiales del mundo, a la vez que se resiste a la transparencia.
Desde el 2011, ha pedido a la Comisión Federal Electoral de Estados Unidos exenciones generales sobre reglas de divulgación que pudieran haberla ayudado a evitar la crisis sobre la compra de publicidad por parte de Rusia antes de las elecciones presidenciales estadounidenses del 2016, reportó Bloomberg en octubre. Después de una investigación del Congreso sobre la intervención de Rusia en las elecciones norteamericanas, Facebook ha prometido más transparencia sobre los que compran publicidad y dijo que está abierta a normas de regulación.
Pero la relación de la compañía con los gobiernos sigue siendo complicada.
Facebook ha sido criticada en la Unión Europea por varias cosas, como la propagación del extremismo islámico en su red.
La compañía acaba de emitir su informe anual de transparencia, en que explica que solamente entregará información de los usuarios a gobiernos si la solicitud es jurídicamente suficiente, y se defenderá en los tribunales si no lo es. A pesar del deseo de Facebook de funcionar en algún momento en China, y el coqueteo de Zuckerberg con líderes de ese país, la empresa no está dispuesta a ceder lo que el gobierno quiere a cambio de un lugar en ese mercado.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de diciembre de 2017, 4:54 p. m. with the headline "Equipo poco conocido de Facebook ayuda a regímenes que castigan."