Estados Unidos

Analizan errores en redada a secta poligámica

Durante casi dos meses los funcionarios de bienestar infantil de Texas insistieron en que las condiciones en el rancho de una secta poligámica eran tan abusivas que a ninguno de los miembros se les debería permitir quedarse con sus hijos.

Ahora uno de los mayores casos de custodia infantil en la historia de Estados Unidos comienza a desenredarse y algunos quieren saber qué pasó cuando el estado allanó el rancho Yearning for Zion y sacó a más de 400 niños.

Desde que la Corte Suprema de Texas falló que el Departamento de Protección Infantil de Texas (CPS) exa-geró al colocar a los niños bajo custodia estatal, los funcionarios de esa entidad se han negado a discutir el caso.

Pero algunos familiarizados con al asunto dicen que la operación estaba destinada al fracaso desde el principio debido a numerosos errores.

Primero, el carácter raro de una secta religiosa sobre la cual la entidad de protección infantil conocía muy poco, exacerbándose así los peligros inherentes de equilibrar los derechos de los padres con la seguridad de los menores.

Además, estaban las alegaciones de abuso de menores, que comenzaron con una misteriosa llamada telefónica y de la cual se hicieron eco algunos antiguos miembros de la secta, alegaciones que aparentemente se aceptaron como ciertas.

Y un fatídico choque con otro grupo religioso en 1992 que causó la muerte de 21 menores en el recinto de la secta Branch Davidian, cerca de Waco, también en Texas, que todavía perdura en la conciencia colectiva.

"Es difícil saber si en realidad se equivocaron'', dice Linda Spears, vicepresidenta de la Liga de Bienestar Infan-til de Estados Unidos, una agrupación nacional de organizaciones sin fines de lucro que ayudan a niños maltrata-dos y desatendidos.

Los habitantes del Condado Schleicher, un polvoriento sector cerca del centro de Texas, tenían curiosidad, por no decir sospechas, de los miembros de la Iglesia Fundamentalista de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias (FLDS), una rama renegada de los mormones.

Los miembros del grupo veneraban al líder Warren Jeffs como un profeta. Desde que el rancho de Texas se estableció, Jeffs fue declarado culpable en Utah como cómplice de violación y está detenido en Arizona en espera de juicio por otros cargos.

El jefe de policía David Doran cultivó a un confidente para fiscalizar las actividades del grupo y antiguos miem-bros de la FLDS le relataron abusos y matrimonios obligatorios a todo el que quiso escucharlos.

Los investigadores "escucharon mucha información indebida y se dejaron cautivar por los que estaban con-tra la FLDS'', dijo el portavoz de la secta Rod Parker. Cuando alguien que decía ser una joven embarazada de 16 años llamó para reportar un caso de violencia familiar, diciendo que su esposo, un hombre de mediana edad, la golpeaba, las autoridades entraron al lugar con empleados de CPS el 3 de abril. Pero es posible que las llamadas fueran falsas.

"No teníamos otra opción que tomar las llamadas en serio. De lo contrario, si hubiera pasado algo malo la gente se habría indignado'', dijo Tela Mange, portavoz del Departamento de Seguridad Pública, que todavía está investigando posibles abusos sexuales en el rancho.

Los niños y las madres fueron desalojados del lugar porque CPS consideró que sería mejor entrevistarlos en un lugar neutral, algo que no se hizo con la secta Branch Davidian.

Los funcionarios del CPS estaban confusos con los nombres, edades y relaciones de los menores y los adultos en los complicados matrimonios colectivos de la FLDS.

La entidad dijo en ese momento que creía que los miembros de la secta estaban engañando deliberadamente a los investigadores.

Aunque los trabajadores sociales dijeron al asumir la custodia de los menores que la secta estaba obligando a muchachas menores de edad a casarse o tener relaciones sexuales, y enseñaban a los varones a hacer lo mismo con las chicas, sólo unas docenas de los menores desalojados del lugar resultaron ser chicas adolescentes, y solo unas cuentas estaban embarazadas. De 31 madres que el CPS dijo que eran menores, por lo menos la mitad resultaron ser adultas.

Parker dijo que la entidad tomó medidas "muy duras''.

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