Estados Unidos

La división corroe las filas demócratas mientras Trump saca provecho al tema de la inmigración

La líder de la minoría demócrata en el Congreso, Nancy Pelosi, se dirige a la prensa el 31 de enero del 2018.
La líder de la minoría demócrata en el Congreso, Nancy Pelosi, se dirige a la prensa el 31 de enero del 2018. Getty Images

Los demócratas se han pasado el primer año de Donald Trump en la Casa Blanca discutiendo sobre un sistema de salud pagado por el gobierno, la matrícula universitaria gratuita e incluso la destitución del presidente. Pero los líderes de ese partido finalmente se están dando cuenta de que ningún problema de la izquierda es más divisivo que la inmigración.

Se suponía que no fuera de esa manera. Después de los golpes en el 2016, se esperaba que los progresistas y los centristas discutieran sobre políticas económicas mientras se unían en torno a una postura migratoria que refleja lo que muchos de ellos ven como su destino demográfico: futuras victorias electorales gracias a los votantes latinos y afroamericanos.

En cambio, la inmigración se ha convertido en una brecha entre las facciones de la izquierda: los progresistas trazan una estrategia de confrontación agresiva mientras que los centristas se preocupan por las consecuencias políticas en los estados republicanos. El tema jugó su papel el año pasado en la polémica carrera por la gobernación en Virginia, y nuevamente durante el intenso debate de la semana pasada sobre la conveniencia de usar un cierre del gobierno para obligar a los republicanos a salvar a los dreamers de la deportación. (Esa táctica falló, y la izquierda ni siquiera puede ponerse de acuerdo sobre a quién culpar).

Desde el punto de vista de los progresistas, el problema del partido depende del liderazgo demócrata, un grupo de legisladores veteranos que son mayores y más blancos que la mayoría de sus votantes. Ahí se incluyen a Chuck Schumer, de Nueva York, y Nancy Pelosi, de California.

“Estás viendo esta nueva energía proveniente de un grupo de votantes progresistas que ahora prestan mucha más atención debido a Trump y lo que está sucediendo en la capital”, dijo Martin Quezada, un senador estatal demócrata de Phoenix. “Y además está esto, por no encontrar una frase mejor: hay una clase más vieja que está en el poder y que todavía no acepta a los inmigrantes y el tema de la inmigración. Por eso ves que se vuelve cada vez más un punto focal”.

Las cifras lo respaldan. Los demócratas dependen en gran medida de los votos afroamericanos y latinos, grupos que apoyan abrumadoramente a los candidatos demócratas y que están creciendo rápidamente. Algunos líderes demócratas creen que la clave del futuro de su partido está en aprovechar más a esos votantes involucrándose en cuestiones como la inmigración.

Quezada criticó a los demócratas del Senado la semana pasada, cuando la mayoría de ellos votó para reabrir el gobierno a pesar de no lograr un acuerdo con Trump y los republicanos que protegiera de la deportación a casi un millón de jóvenes traídos al país ilegalmente cuando eran niños, conocidos como los dreamers. El legislador estatal tuiteó que no sabía cómo los demócratas “pueden mirar a los ojos a nuestros #DREAMers, sus familias, o a ellos mismos, después de esto y decirles que confíen en que nuestro partido los respalda”.

Era el eco de la reacción de los progresistas en noviembre a una declaración del candidato demócrata a gobernador de Virginia, Ralph Northam, quien dijo que no apoyaría ninguna ciudad santuario en su estado. Su declaración provocó una furiosa reacción, con un grupo liberal que incluso calificó la campaña de “racista”.

Las críticas en ambos casos fueron muy similares: los demócratas estaban cediendo innecesariamente en un tema que, además de causar graves daños sustanciales a un bloque clave de votantes, habría sido un ganador político si el partido hubiese insistido más. Ese es el tipo de crítica que los progresistas han argumentado una y otra vez ante los demócratas desde la derrota de Hillary Clinton, en temas que van desde la atención médica hasta los impuestos.

Pero en el caso de la inmigración, la ira se ha estado caldeando por mucho más que un ciclo electoral. Los defensores de la inmigración se enfurecieron durante el mandato del presidente Barack Obama por el aumento en el número de deportaciones al principio de su administración.

La Casa Blanca de Trump hizo de la inmigración un punto enfático desde el comienzo de su administración, cuando anunció una prohibición de viaje para personas provenientes de algunos países de mayoría musulmana y luego decidió cancelar DACA.

Los demócratas no han respondido de manera pasiva, ya que casi todos los líderes del partido han condenado las decisiones de Trump e, incluso, en una ocasión, se fueron a los aeropuertos el día en que se anunció la prohibición de viaje a algunos países musulmanes. Muchos dicen que el Partido Demócrata se ha movido sustancialmente hacia la izquierda en materia de inmigración en comparación con una década atrás, cuando muchos demócratas prominentes hacían énfasis en la seguridad fronteriza y canalizaban temores de que los nuevos inmigrantes pudieran quitarle los empleos a la clase trabajadora.

“Los demócratas dependen de esta amplia coalición de grupos de interés. Es gente de color. Son familias inmigrantes. Y hemos visto a través de las encuestas que hay apoyo para que los demócratas se apoyen en ese tema “, dijo Angel Padilla, director de políticas del grupo liberal de apoyo Indivisible.

Para Padilla, los demócratas tienen la responsabilidad de luchar contra las políticas que consideran racistas, especialmente cuando gran parte del Partido Demócrata está formado por votantes de color.

Los defensores de la inmigración esperan que el gobierno de Trump encuentre maneras de luchar contra la inmigración desde ahora hasta las elecciones de noviembre de este año, mientras buscan temas para dividir a los demócratas. Cabe preguntarse si la inmigración pondría en serio peligro una elección en la que casi todos los demócratas esperan grandes ganancias: Northam, por ejemplo, arrasó en Virginia a pesar del rechazo de los progresistas.

Pero los demócratas, no obstante, advierten que el partido tendrá que encontrar una mejor manera de responder al problema.

“Todavía queda tiempo, mucho tiempo para que los demócratas arreglen eso”, dijo Quezada, senador estatal por Arizona. “Eso es lo que todos los estudios nos dicen, que los demócratas deben representar algo. Y tenemos la oportunidad de hacerlo, podemos hacerlo. Y tengo la esperanza de que lo hagamos”.

Alex Roarty: 202-383-6173, @Alex_Roarty

Esta historia fue publicada originalmente el 31 de enero de 2018, 2:14 p. m. with the headline "La división corroe las filas demócratas mientras Trump saca provecho al tema de la inmigración."

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