Los han criticado y glorificado. ¿Quiénes son realmente los ‘dreamers’?
Provocaron un debate político que ha enturbiado la política en Estados Unidos desde hace años, y que incluso llevó al cierre temporal de las operaciones del gobierno federal el mes pasado. Pero a pesar de su importancia política, en un país donde la información demográfica se calcula constantemente de mil maneras, estos jóvenes indocumentados beneficiarios del DACA viven como fantasmas en una niebla estadística.
“No sabemos mucho de ellos”, dice Jessica Vaughan, directora de Estudios de Política del Centro de Estudios de Inmigración, que favorece la presencia de menos inmigrantes en el país. “Para ser un grupo que está en el centro de tanta controversia, apenas tenemos idea de sus logros educativos y económicos”.
El DACA es un programa que permite a inmigrantes indocumentados traídos a Estados Unidos cuando eran niños antes del 2007 seguir viviendo y trabajando aquí sin temor a la deportación.
El DACA ha sido controversial desde su creación —el presidente Barack Obama lo estableció en el 2012 mediante una orden ejecutiva, en vez de hacer que el Congreso aprobara una ley— y la promesa del presidente Donald Trump de abolirlo el próximo mes provocó el cierre breve de las operaciones del gobierno federal hace unas semanas. La semana pasada, el secretario de la presidencia, John Kelly, provocó indignación entre algunos cuando sugirió que los que eran elegibles para el DACA pero no se inscribieron eran “demasiado vagos” para levantarse del sofá. Este miércoles, la líder de la minoría en la Cámara, la demócrata Nancy Pelosi, estuvo ocho horas seguidas en el pleno de ese foro, el discurso más largo en la historia de la Cámara, para tratar de encontrar una solución al asunto como parte de un plan de gastos.
Ahora se acerca otro momento importante, porque el DACA expira oficialmente el 5 de marzo, a menos que el presidente Trump y el Congreso puedan llegar a un acuerdo. Los demócratas han acusado al presidente de mantener a los inmigrantes como “rehenes” de su deseo de que el Congreso apruebe la construcción del muro en la frontera con México y se reduzca la inmigración legal. A medida que la controversia se caldea, algunos partidarios tratan de idealizar a los beneficiarios del DACA como ciudadanos modelo, mientras que otros tratan de demonizarlos.
Pero ninguna de las dos partes tiene evidencia estadística que apoye sus posturas. El Censo de Estados Unidos no recoge mucha información sobre los beneficiarios del DACA y las investigaciones privadas han tenido un éxito limitado. “Es un grupo de personas a las que es difícil llegar”, dice Roberto G. Gonzales, profesor de Educación de la Universidad de Harvard, cuyo estudio de cinco años entre 2,684 inmigrantes elegibles para el DACA por lo general se considera el proyecto investigativo más completo sobre el tema hasta el momento.
“Muchas de nuestras medidas tradicionales para conseguir muestras representativas no funcionan en este caso. Es algo muy difícil. Yo tengo confianza en nuestras investigaciones, pero no se pueden extrapolar los resultados a todo el grupo. Lo que decimos es que es un buen vistazo de nuestra muestra de 2,684 personas. Eso es todo”.
Pero como varios cientos de esas personas que cumplían los requisitos para acogerse al programa nunca lo hicieron, la muestra real de beneficiarios es un poco menos de 2,400, un porcentaje mínimo de los aproximadamente 690,000 inmigrantes acogidos al programa.
“El proyecto del profesor Gonzales fue un buen esfuerzo”, dice Vaughan, del Centro de Estudios de Inmigración. “Pero en realidad es solamente un estimado. Y hay que recordar eso siempre cuando se discute el asunto”.
Los que están al otro lado del debate sobre la inmigración han dicho que la organización de Vaughn es antiinmigrante, etiqueta que el grupo considera absurda. Pero ahí está el problema. Los grupos que llevan la cuenta de las cifras de inmigración con frecuencia tienen un punto de vista, que puede manifestarse en las cifras mismas y las palabras que deciden destacar. El presidente Trump y sus aliados se muestran cuidadosos y usan el término neutral DACA para referirse a los inmigrantes, mientras que los demócratas usan el término dreamers, por el proyecto de ley de legalización llamado Dream Act.
La iniciativa de ley fue rechazada, pero el nombre se pegó.
Las estadísticas del gobierno nos ofrecen un buen panorama de los beneficiarios del DACA en términos amplios. Por ejemplo, sabemos que son unos 690,000. (La cifra de 800,000 usada originalmente por el Servicio de Ciudadanía e Inmigración ha sido ajustada a la baja porque algunos beneficiarios se casan con ciudadanos estadounidenses y comienzan el proceso a la naturalización, se marchan del país o no renuevan su estatus). Un poco más de la mitad —53 por ciento— son mujeres, y el promedio de edad es 23 años.
La mayoría abrumadora, unos 548,000, vino de México, de manera que no sorprende que en California y Texas viva la mayoría, unos 311,000. En la Florida, la cantidad de beneficiarios del DACA es sorprendentemente pequeña, unos 27,000, de los cuales aproximadamente 11,000 viven entre Miami y Palm Beach.
Pero conseguir detalles es mucho más difícil. El gobierno no ofrece nombre, dirección ni teléfono de los beneficiarios del DACA (quizás la propia burocracia federal no tenga información precisa y los beneficiarios no tienen que notificar a las autoridades cuando se mudan). De manera que los investigadores privados por lo general piden a organizaciones de defensa de los inmigrantes que les den los nombres de los beneficiarios del DACA con que han trabajado.
Eso introduce un sesgo en los estudios porque los inmigrantes que trabajan con los grupos de defensa quizás no sean típicos. “Probablemente tienen una mayor participación política”, dijo Vaughan, “y quizás ven la encuesta como una oportunidad para enviar un mensaje, lo que puede afectar el contenido”.
Si el estudio usa direcciones de correo electrónico o páginas digitales, eso lo restringe a los que tienen acceso a una computadora, y quizás inclina el estudio más hacia los que tienen un estatus económico por encima del promedio. Y a los inmigrantes —todos, no sólo los beneficiarios del DACA— por lo general no les gusta atraer la atención por temor a caer en la mira del gobierno.
Los grupos que han realizado estudios sobre los beneficiarios del DACA dicen que estas críticas tienen alguna validez.
“Cualquier estudio del DACA tiene algunas limitaciones”, dice Nicole Prchal Svajlenka, analista de políticas sobre temas de inmigración en el Center for American Progress, un grupo de estudios liberal que ha patrocinado investigaciones sobre el DACA. “No podemos seleccionar a un grupo de inmigrantes de la misma manera que sucede con otros grupos. Pero confío en que tenemos buena información”.
El estudio del Center for American Progress —realizado a través de encuestas en línea durante tres semanas a finales de agosto entre 3,063 individuos— generó cifras similares a las proyecto del profesor Gonzales. Entre las conclusiones están:
▪ Aproximadamente una tercera parte de los encuestados en cada estudio había terminado por lo menos la educación secundaria, una tercera parte tenía algunos estudios universitarios y una tercera parte se había graduado de una carrera universitaria.
▪ El DACA facilitó a los beneficiarios sacar la licencia de conducción, lo que a su vez les permitió encontrar mejores oportunidades de estudio o trabajo. En el estudio de Harvard, el 57 por ciento sacó la licencia de conducción en los 16 meses siguientes al comienzo del DACA.
▪ La inscripción en el DACA mejoró las posibilidades de los beneficiarios en el mercado laboral. En el estudio de Harvard, en los 16 meses después del lanzamiento del programa, el 61 por ciento tenía nuevos empleos y 45 por ciento estaba ganando más dinero. En el estudio del Center for American Progress, el 69 por ciento consiguió empleos con mejor sueldo y el salario promedio era de más de $36,000 al año.
▪ Los beneficios del DACA llegaron a la economía en general. Entre los encuestados por el Center for American Progress, el 65 por ciento había comprado su primer vehículo (el precio promedio: poco más de $16,000), lo que generó ingresos al gobierno por cuenta de impuestos y registros de vehículos. Y 16 por ciento compró su primera casa.
Las estadísticas ciertamente parecen mostrar que el DACA fue positivo para los beneficiarios. Pero determinar si los beneficiarios resultaron algo positivo para la economía nacional es algo más complicado. ¿Ganan los beneficiarios del DACA más dinero o tienen resultados escolares más elevados que otras personas de su edad, que otros inmigrantes de su edad? ¿Con quién se les debe comparar? ¿Toman empleos que de otra manera irían a parar a manos de personas nacidas en Estados Unidos?
“Es difícil dilucidar eso”, concuerda Gonzales. “Los dos grupos de comparación son sus iguales naturalizados y los inmigrantes más viejos que llegaron en otro momento, y los beneficiarios del DACA están en medio de estos dos grupos.
“En algunos aspectos, los beneficiarios del DACA son virtualmente idénticos a los ciudadanos estadounidenses de su edad. En general, asistieron a las mismas escuelas, recitaron el mismo Juramento a la Lealtad en la escuela todos los días, miraron los Power Rangers juntos y fueron a las mismas fiestas e hicieron amistades de la misma manera.
“Pero en un punto crítico —conseguir un empleo de verano o después de clases— antes del DACA, eso no lo pudieron hacer, y eso lo cambió todo. Y cuando fueron pasando los años, su vida empezó a parecerse más a la de sus padres que a la de sus amigos que eran ciudadanos”
Un vistazo al DACA
Información sobre los beneficiarios del DACA, que en este momento suman unas 690,000 personas.
Solteros | 82.9 % |
Muejeres/Hombres | 52.6%/47.4% |
Edad media | 23 |
Principales estados donde viven
Lugar | Estado | Cantidad |
1. | California | 197,900 |
2 | Texas | 113,000 |
3 | Illinois | 35,600 |
4 | Nueva York | 32,900 |
5 | Florida | 27,000 |
Mayores concentraciones por regiones
Lugar | Area | Cantidad |
1. | Los Ángeles/Long Beach/Anaheim | 89,900 |
2. | Nueva York/Newark/Jersey City | 47,200 |
3. | Dallas/Fort Worth/Arlington | 36,700 |
4. | Houston/The Woodlands/Sugar Land | 35,800 |
5. | Chicago/Naperville/Elgin | 34,100 |
11. | Miami/Fort Lauderdale/West Palm Beach | 11,400 |
Los cinco países principales de origen
Lugar | País | Cantidad |
1. | México | 548,000 |
2. | El Salvador | 25,900 |
3. | Guatemala | 17,700 |
4. | Honduras | 16,100 |
5. | Perú | 7,420 |
Más detalles sobre el DACA, del Migration Policy Institute:
- Aunque los beneficiarios del DACA tienen casi la misma probabilidad que los adultos estadounidenses en el mismo grupo de edad (15 a 32 años) de estar matriculados en la universidad (18 por ciento frente a 20 por ciento), tienen muchas menos probabilidades de haber terminado sus estudios universitarios (4 por ciento frente a 18 por ciento).
- El 44 por ciento de los beneficiarios del DACA han completado la educación secundaria, pero no están inscritos en una universidad. Otro 20 por ciento sigue en la educación secundaria.
- El 55 por ciento de los beneficiarios del DACA están empleados, lo que significa 382,000 trabajadores. El 62 por ciento de los que no trabajan están estudiando.
- Los beneficiarios del DACA tienen muchas menos probabilidades que jóvenes inmigrantes no autorizados inelegibles para el programa de trabajar en la construcción y más probabilidades de trabajar en empleos de oficina.
- Los sectores donde más trabajan los beneficiarios del DACA son hotelería, comercio minorista, construcción, educación, servicios médicos y servicios profesionales.
Fuentes: Servicio de Inmigración y Ciudadanía de Estados Unidos, CLAIMS3 y ELIS Systems, Migrant Policy Institute
Esta historia fue publicada originalmente el 9 de febrero de 2018, 6:00 a. m. with the headline "Los han criticado y glorificado. ¿Quiénes son realmente los ‘dreamers’?."