Estados Unidos

Desastre ecológico en Louisiana por derrame

Un pelícano bañado en petróleo en Barataria Bay.
Un pelícano bañado en petróleo en Barataria Bay.

Mientras un grupo de funcionarios del gobierno se aprestaba a viajar para supervisar el daño que ha causado en los pantanos costeros el derrame de petróleo en el Golfo de México, algunos pelícanos pardos no podían volar el domingo. Todo lo que podían hacer era caminar con dificultades.

Varios pelícanos se encontraban embarrados de petróleo en la Barataria Bay, frente a Louisiana, con sus plumas pardas y blancas ennegrecidas. Los huevos de los pelícanos se encontraban envueltos en una mugre color óxido, y nuevos lugares de incubación y algunos nidos también estaban envueltos en crudo.

No está claro si la zona podrá limpiarse. Tampoco se sabe cuánto de la Costa del Golfo terminará de la misma forma debido a un pozo que ha dejado escapar una cantidad no informada de millones de galones de petróleo desde que estalló hace más de un mes una plataforma de perforación frente a la costa.

Un tubo de una milla de largo que opera desde hace alrededor de una semana ha sacado más de medio millón de galones, pero durante el fin de semana comenzó a extraer a una menor velocidad. Incluso a su máximo, el esfuerzo no ha capturado todo el petróleo del derrame, y el próximo intento para contener el flujo no se pondrá en acción sino al menos hasta el martes.

Con el petróleo ya dentro de los pantanos de Louisiana y los dos lugares más importantes para la reproducción de los pelícanos ahora cubiertos de crudo, los funcionarios estatales dijeron que han tomado en sus manos parte de la respuesta al derrame en el Golfo de México.

El gobernador Bobby Jindal, de pie en una embarcación en el extremo de uno de los terrenos donde se encuentran los nidos, manifestó que Louisiana no va a esperar más a que el gobierno federal apruebe un plan para una cadena de murallas de arena que podría bordear la línea costera del estado.

Jindal y funcionarios de varios distritos costeros dijeron que las murallas le cerrarían la puerta al petróleo que aún sale de un pozo de una milla de profundidad a unas 50 millas de distancia en el Golfo. El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos estudia el impacto ambiental de la propuesta y no ha dado aún su aprobación.

"No vamos a esperar por ellos. Vamos a construirla'', dijo Jindal.

El gobernador agregó que el estado ya identificó y comenzó trabajos iniciales en 40 lugares para las murallas, pero seguirá buscando la aprobación federal, que podría liberar algunas dragas controladas por el Cuerpo de Ingenieros para la operación. Una sola draga propiedad del estado se activó el viernes para este esfuerzo.

Al menos 6 millones de galones de crudo se han derramado en el Golfo, aunque algunos científicos han dicho que creen que este derrame ya sobrepasó el de Exxon Valdez, en 1989 frente a Alaska, que fue de 11 millones de galones y el peor en la historia de Estados Unidos.

En Barataria Bay, el petróleo anaranjado ya ha penetrado unas seis pulgadas en la costa, manchando la vegetación y los nidos de los pelícanos pardos en los árboles de los manglares. Hace seis meses, se sacó a estos pájaros de la lista de especies en peligro de extinción.

Los pelícanos trataron de quitarse el crudo de sus cuerpos, al salpicarse en el agua y limpiarse las plumas con el pico. Uno se quedó al borde de la isla con sus alas levantadas ligeramente y su cabeza tan llena de petróleo que no podía volar.

Funcionarios de vida silvestre trataron de rescatar el domingo a los pelícanos manchados de petróleo, pero suspendieron sus esfuerzos. Dijeron que no estaban seguros si lo intentarían de nuevo y que algunas veces es mejor dejar solos a los animales que molestar sus colonias.

Los pelícanos son especialmente vulnerables al petróleo. No sólo pueden comerse pescado contaminado y alimentar con él a sus criaturas, sino que también pueden morir de hipotermia o ahogados si se hunden en el petróleo.

Las burbujas de petróleo se han infiltrado a través de barreras de contención colocadas en el área. Billy Nungesser, presidente del distrito de Plaquemines, dijo que British Petroleum (BP), que alquiló la plataforma y es responsable de la limpieza, necesita enviar más barreras. Agregó que son las autoridades federales de la vida silvestre las que deben decidir si tratan o no de limpiar el petróleo que ya está llegando a la costa.

La cuestión es, ¿hará más daño la limpieza debido a que esta isla está cubierta con este desorden?

Los funcionarios han considerado algunas soluciones drásticas para limpiar el petróleo, como quemar o inundar los pantanos, pero también podrían no hacer nada y dejar que la naturaleza se encarge de ello.

Las plantas y los huevos de pelícanos podrían desaparecer debido a seres humanos bien intencionados. Si los pantanos están muy secos, el incendiarlos podría quemar las plantas hasta las raíces y arrasarlos.

El impacto del derrame se extiende ahora unas 150 millas, desde Dauphin Island, en Alabama; hasta Grand Isle, en Louisiana.

Cada día, el derrame crece, así como en el enojo con el gobierno y BP. La responsable de la Agencia de Protección Ambiental de EEUU, Lisa P. Jackson, viajaba el domingo hacia Louisiana, donde planea visitar a los frustrados residentes.

El secretario del Interior, Ken Salazar, y la secretaria de Seguridad Interna, Janet Napolitano, encabezarán una delegación del Senado que llegará el lunes a la región para sobrevolar las áreas afectadas y observar la respuesta.

Esta historia fue publicada originalmente el 23 de mayo de 2010, 9:28 p. m. with the headline "Desastre ecológico en Louisiana por derrame."

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