Estados Unidos

Caso Trayvon Martin: testimonios de vecinos favorecen a defensa de Zimmerman

Nuevos testimonios en el juicio por asesinato en segundo grado contra George Zimmerman, quien disparó mortalmente al joven negro desarmado Trayvon Martin en Florida en 2012, dieron el viernes una versión de la pelea que favorece el alegato del acusado, de haber actuado en defensa propia.

Dos exvecinos de Zimmerman en la urbanización privada donde se cometió el crimen el 26 de febrero de 2012, en Sanford (centro de Florida, sureste de Estados Unidos), dijeron que vieron de lejos una pelea: uno describió a una persona que sería Zimmerman sujetado sobre el cesped, mientras el segundo habló con el exvigilante minutos después del disparo y le dijo que se estaba defendiendo de un ataque.

El último testimonio de esta semana fue el de una asistente médica, Lindzee Folgate, quien trató a Zimmerman tras la confrotación, y dijo que tenía dos heridas en la cabeza, “parecía tener la nariz rota” y sus rasguños y contusiones podrían ser consistentes con la versión de que su cabeza fue estrellada contra el suelo, dijo en la corte.

Tras cinco días de testimonios en la Corte del Condado de Seminole en Sanford, la jueza Debra Nelson decretó el receso hasta el lunes, tras una semana donde han desfilado como testigos policías, vecinos, el vendedor de dulces a la víctima y la amiga del liceo de Trayvon Martin, Rachel Jeantel, quien como “testigo estrella” declaró siete horas entre el miércoles y jueves.

John Good, residente en la urbanización privada donde se cometió el crimen el 26 de febrero de 2012, dijo como testigo que aquella noche lluviosa vio una pelea entre dos hombres, donde una persona “de piel más clara” estaba en el piso y otro con ropa oscura, arriba.

Las evidencias de la noche del crimen muestran que Zimmerman llevaba una chaqueta roja, mientras que Trayvon, estudiante de 17 años de secundaria en Miami (sur del estado), llevaba una sudadera con capucha de color negro.

Al ser interrogado por el fiscal Bernie de la Rionda, Good dijo que, sin estar “100% seguro”, creía que la persona a la que escuchó pidiendo ayuda era la que estaba contra el césped.

Luego, otro vecino, Jonathan Manalo, fue presentado en la corte como la primera persona que vio a Zimmerman tras la pelea.

“Se veía como que había peleado”, dijo a los fiscales y a la defensa de Zimmerman. Manalo tomó fotos con su teléfono celular a Zimmerman y al cuerpo de Travon Martin.

También dijo que el acusado le indicó que usó un revolver 9 milimetros.

Zimmerman le dijo a Manalo: “Me estaba defendiendo y le disparé”, y luego le pidió el favor de llamar a su esposa y decirle solamente que “le había disparado” a alguien.

Zimmerman, de 29 años, de padre estadounidense y madre peruana, vivía en la urbanización privada Retreat at Twin Lakes, donde prestaba servicio como vigilante voluntario la noche del crimen.

El acusado de homicidio en segundo grado se declaró inocente al alegar que disparó contra Martin en defensa propia tras haber sido atacado por el joven que murió de un disparo en el pecho, y que tenía en su ropa un paquete de dulces y un botella de té frío.

Si es hallado culpable Zimmerman podría ser sentenciado a cadena perpetua.

Este caso reabrió un debate en Estados Unidos sobre el prejuicio racial, luego de que Zimmerman considerara al joven negro en actitud de cometer un crimen cuando caminaba de noche hacia la casa donde se encontraba su padre.

Seis mujeres, cinco blancas y una de origen hispano, integran el jurado de un caso que detonó masivas protestas pacíficas lideradas por activistas afroestadounidenses.

En Florida, una permisiva ley sobre el uso de armas autoriza a emplearlas cuando se siente una amenaza de muerte, lo cual da inmunidad ante la justicia.

La Policía detuvo a Zimmerman 44 días después del incidente, cuando crecía la ira en el país e incluso el presidente Barack Obama pidiera entonces una reflexión sobre los prejuicios raciales y que se revisara la ley sobre tenencia de armas en el estado sureño.

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