Preocupa el tráfico laboral en N.Y.
El tráfico laboral es un crimen escondido que ocurre todos los días en Nueva York y aunque las principales víctimas son indocumentados, los residentes legales o los ciudadanos no escapan a esa situación.
“Sabemos que ocurre todos los días muchas más veces de las que hemos podido descubrir. Se necesita darle luz a este problema y educación comunitaria para poder descubrir a toda esa gente que aún está ahí, sin saber que lo que les ocurre es un crimen”, dijo a Efe la colombiana Catalina Cruz, abogada de la División de Asuntos y Políticas del Inmigrante del Departamento del Trabajo.
Aunque el Departamento del Trabajo no lleva estadísticas sobre este tipo de casos, los de la Office of Temporary and Disability Assistance, dependencia del gobierno que brinda servicios de emergencia a las víctimas, señalan que desde 2007 han tenido 331 casos confirmados de tráfico humano, de las que 91 son de tráfico laboral y 216 de tráfico sexual, indicó Cruz.
Las restantes 24 fueron víctimas simultáneamente de tráfico sexual y laboral.
De acuerdo con los datos de la agencia, que no especifica de qué país procedían, 177 nacieron fuera de EE.UU. y 154 en este país.
Los inmigrantes no suelen acudir a agencias del gobierno a pedir ayuda debido a su estatus legal y en casos como este llegan más denuncias a organizaciones proinmigrantes o Caridades Católicas que al Departamento del Trabajo.
“Las víctimas con las que más he trabajado son de México, Guatemala, Ecuador y el sur de Asia, la mayoría hombres, aunque ha habido algunas mujeres y niños”, agregó Cruz, y destacó que las granjas agrícolas “se prestan mucho” para el tráfico laboral porque están distantes y acude mucha gente en busca de empleo.
“Hemos tenido más de una docena de casos en los últimos dos años, algunos han sido sólo investigaciones y otros se han podido confirmar”, dijo.
Recordó un estudio realizado en 2011 por la Universidad de Hofstra en Nueva York que cifró en unos 11,000 los sobrevivientes de tráfico humano en el estado, aunque Cruz asegura que la cantidad podría ser el doble o más.
Advirtió que se considera tráfico de personas para fines laborales cuando se obliga a trabajar a alguien en contra de su voluntad a través de amenazas de deportación, así como de hacerle daño a esa persona o a su familia, o de agredirle.
De acuerdo con Cruz, a veces el que esclaviza a una persona es su propio familiar, que le promete pagar al “coyote” el costo de traerle a EE.UU. -entre 8.000 y 12.000 dólares- bajo la promesa de un trabajo “y que pague después” la deuda.
“Vienen y empiezan a trabajar en la agricultura, restaurante u otro negocio donde el mismo familiar es el dueño y el traficante que le trajo y le paga menos del mínimo, 4 ó 5 dólares, si es que le paga”, indicó.
Con el poco salario que recibe el emigrante comienza a pagarle el dinero por haberlo traído, pero también le cobran por el sitio donde vive y los gastos “y así, la deuda se acumula y no terminan de pagarla”, señaló la abogada colombiana.
“He tenido varios casos. Es lo que más vemos entre nuestra gente emigrante, tan común que la gente no piensa que este proceso es tráfico humano. Es un crimen escondido que no sólo afecta al indocumentado, sino al necesitado”. añadió.
“Las personas tienen tanta necesidad que cuando encuentran un trabajo que parece ser una solución a sus problemas, hasta pagan para tener la opción de ser reclutados o para viajar a EE.UU., y al llegar encuentran que no es así, que no es lo que le prometieron”, advirtió.
Cuando las personas abusadas tratan de dejar el empleo, comienzan entonces las amenazas de deportación para los indocumentados.
El Worker Justice Center, en el norte de Nueva York, es una organización que brinda ayuda a trabajadores agrícolas y según su portavoz, Gonzalo Martínez, son frecuentes los casos de abuso laboral que también se extienden a ciudadanos, como los recientes casos con los que está lidiando.
De acuerdo con Martínez, compañías legalmente constituidas están reclutando en Puerto Rico a trabajadores para las fincas agrícolas por medio de anuncios que colocan en los periódicos en esa isla.
“Como son ciudadanos, no tienen problemas para viajar”, dijo, y agregó que al llegar a las granjas, algunas cerca de Canadá, a algunos les quitan los documentos y les tratan como si fueran indocumentados.
“Les violan sus derechos. Al igual que otros trabajadores, sufren en el invierno porque algunas granjas no tienen calefacción”, afirmó.
Esta historia fue publicada originalmente el 13 de septiembre de 2014, 7:25 p. m. with the headline "Preocupa el tráfico laboral en N.Y.."