Estados Unidos

Exigencias de empleo para beneficiarios de la asistencia social pudiera agravar la pobreza

El Community Food Bank ayuda a alimentar a los pobres en Missouri.
El Community Food Bank ayuda a alimentar a los pobres en Missouri.

Creadas con el fin de aumentar los ingresos y las perspectivas laborales de las personas que ganan poco, las exigencias de empleo propuestas para los que reciben cupones de alimentos pudieran tener otro efecto: aumentar la pobreza entre los que pierden los beneficios y no pueden encontrar empleo, afirman investigadores.

Eso fue exactamente lo que sucedió a casi un millón de madres solteras en los años transcurridos después que la reforma del bienestar social de 1996 impuso exigencias de trabajo y limitaciones al tiempo que podían recibir asistencia en efectivo, en un momento en que la economía de Estados Unidos estaba igual de dinámica que ahora.

Aunque muchos de los beneficiarios de la asistencia social encontraron trabajo y lograron salir de la pobreza después de implementarse las exigencias de empleo, otros perdieron sus beneficios cuando no pudieron cumplir lo que indicaba la ley en término de horas de trabajo.

Para esas personas, en lo fundamental madres solteras, "no había una red de asistencia social que las ayudara y cayeron de nuevo" en la pobreza, con un ingreso 50 por ciento inferior al nivel federal de pobreza, dijo Arloc Sherman, investigador del grupo de estudios Center on Budget and Policy Priorities (CBPP), de tendencia izquierdista.

Entre los núcleos familiares liderados por mujeres con hijos, el índice de pobreza aumentó en más del doble, de 2.7 por ciento —unas 800,000 personas en 1995— a 5.7 por ciento, aproximadamente 1.7 millones de personas en el 2005, según un estudio del CBPP del 2015.

"La información muestra que fue la reducción en la asistencia del gobierno y no los cambios en los ingresos lo que impulsó el fuerte aumento de la pobreza”, dijo Sherman.

Ese nivel de pobreza profunda pudiera aumentar nuevamente con las nuevas exigencias de trabajo que el Congreso estudia para el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP), nombre oficial del programa de cupones de alimentos, dijo Robert A. Moffitt, profesor de Economía en la Universidad Johns Hopkins.

“Casi con toda seguridad habrá muchos beneficiarios que no podrán encontrar ingresos suficientes para compensar la pérdida de esos beneficios", dijo Moffitt, quien estudia los problemas económicos que enfrentan los estadounidenses de bajos ingresos. "Es difícil pronosticar si será el 5 o el 25 por ciento. Pero sobre la base de lo que sabemos por la experiencia del 1996, probablemente será una minoría sustancial”.

Para los beneficiarios de los cupones de alimentos que ya han perdido beneficios, "la asistencia alimentaria pudiera ser el único respaldo que tienen para no quedar completamente desprotegidos", dijo Sherman.

El programa SNAP, uno de los más efectivos del país en la batalla contra la pobreza, redujo el número de personas en un nivel de pobreza profunda en más de 4.6 millones, casi 28 por ciento, en el 2015, según estimados del Urban Institute, sobre la base de cifras del Censo.

Pero Robert Doar, reconocido estudioso de la pobreza en el American Enterprise Institute, dijo que es "un poco exagerado pronosticar con certidumbre que el resultado de esto será más pobreza" para algunos beneficiarios del programa.

"Creo que la mayor atención al empleo de los beneficiarios de los cupones de alimentos que no trabajan ayudaría a esas familias y hay más probabilidades de que eso las lleve a salir de la pobreza que a mantenerlas en la pobreza", dijo Doar, quien administró el programa SNAP del estado y la ciudad de Nueva York.

"Para mí no está claro cuál será el efecto de las exigencias de trabajo", agregó.

"Creo que como probablemente eso llevará a que más personas trabajen, también pudiera significa una pobreza menos grave. ... Mucho depende de la economía y en este momento la economía está muy fuerte", agregó Doar.

En momentos que el Congreso y el gobierno del presidente Donald Trump estudian nuevas exigencias de trabajo para los beneficiarios del programa de cupones de alimentos, de subsidio de viviendas y otros planes de asistencia social, Sherman y Moffitt dijeron que la fortaleza del mercado laboral no asegura que los que abandonen la asistencia pública debido a las exigencias de trabajo estarán en una mejor posición.

Sp_Congress_Farm_Bill_05087.jpg
Paul Ryan (centro), republicano por Wisconsin y presidente de la Cámara de Representantes, expresa apoyo al trabajo de la Comisión de Agricultura en la redacción de la nueva ley de ese sector que la Cámara comenzó a debatir el 16 de mayo del 2018. J. Scott Applewhite AP

La semana pasada, el Senado aprobó su propia versión del proyecto de ley de agricultura después que la Cámara propuso que los adultos de entre 18 y 59 años en condiciones de trabajar y sin dependientes trabajen 20 horas a la semana o asistan a 20 horas de educación o capacitación para poder mantener sus beneficios.

Negociadores de la Cámara y el Senado ahora deben conciliar las dos versiones en una sola, una tarea difícil porque solamente la versión de la Cámara incluye exigencias de empleo para los beneficiarios de SNAP, aunque muchos republicanos presionan en ese sentido.

“Sabemos que el comité de conciliación va a tener un buen debate sobre esto”, dijo la senadora Debbie Stabenow, demócrata por Michigan y miembro de más rango de su partido en la Comisión de Agricultura del Senado.

Por su parte, la senadora Joni Ernst, republicana por Iowa, dijo que la ausencia de exigencias de empleo en el proyecto de ley de agricultura del Senado “es perder la oportunidad para ayudar a beneficiarios de SNAP que sí pueden trabajar para sacarlos de la pobreza" en momentos que hay buena oferta de empleos.

Pero el economista James Ziliak, director fundador del Centro de Investigación de la Pobreza de la Universidad de Kentucky, dijo que “no hay evidencia que sugieran que solamente porque la economía marcha bien ahora es el momento de hacer esto, porque no sabemos cuán fiable sea la evidencia para decir que estas exigencias de empleo van a sacar a la gente de la pobreza", dijo Ziliak.

Doar afirmó que las nuevas propuestas de exigencias de empleo son perfectamente razonables.

"En los núcleos familiares donde no hay otro ingreso debemos hacer algo para ayudar a las personas a ponerse a trabajar", dijo.

Cuando el presidente Bill Clinton firmó la Ley de Responsabilidad Personal y Oportunidades de Empleo en 1996, eso provocó una reducción significativa en la cantidad de casos del bienestar social, porque muchos participantes abandonaron el programa y encontraron empleo. Sus esfuerzos fueron impulsados por alzas en el salario mínimo federal y mayores créditos tributarios para familias de bajos ingresos, que hicieron aumentar el salario de trabajadores que ganaban poco.

“Toda esa combinación de factores fue suficiente para sacar a algunas personas de la pobreza”, dijo Harry Holzer, profesor de Políticas Públicas de la Universidad de Georgetown, quien estudia el mercado de empleos de sueldos bajos.

En 1996, 5.2 por ciento de todos los norteamericanos recibían más de la mitad de todos sus ingresos del programa de Asistencia Temporal para Familias Necesitadas (TANF), cupones de alimentos o Ingreso Suplementario, según cifras del gobierno. Para el año 2000, esa cifra había bajado a 3 por ciento y 5.4 millones de personas menos dependían del bienestar social, reportó el gobierno. Esa menor dependencia también ayudó a reducir el índice de pobreza del país, de 13.7 por ciento en 1996 a 11.3 por ciento en el 2000.

Un estudio realizado en el 2000 por los investigadores Rebecca Blank y Robert Schoeni concluyó que "los cambios a las políticas [de bienestar social] en los años 1990 redujeron la cantidad de casos, pero también hicieron aumentar los ingresos y bajar la pobreza".

Pero investigaciones realizadas más tarde concluyeron que el éxito inicial de la reforma al bienestar social perdió fuerza con el tiempo, cuando las personas entraban y salían de un mercado de empleos de sueldos bajos que mantenía a muchos muy cerca del nivel de pobreza, dijo Moffitt.

"La mayoría de esas personas no terminaron en empleos de sueldo elevado que les permitiera salir de la pobreza", dijo Moffitt. "Consiguieron ingresos aproximadamente similares a lo que les pagaban los beneficios que perdieron. De manera que sus ingresos en realidad no aumentaron, pero tampoco bajaron".

  Comentarios