Estados Unidos

Ya empezaron las clases en Puerto Rico, pero los efectos del huracán María siguen a la vista

Students arrive at Rosa Costa Valdivieso Middle School in Yabucoa on Monday, Aug. 13, 2018. It was the first day of a new school year in Puerto Rico, almost a year after Hurricane Maria devastated the island.
Students arrive at Rosa Costa Valdivieso Middle School in Yabucoa on Monday, Aug. 13, 2018. It was the first day of a new school year in Puerto Rico, almost a year after Hurricane Maria devastated the island. pportal@miamiherald.com

Casi un año después que el huracán María destrozó este pueblo en un valle cerca del extremo suroeste de la isla, acabando con viviendas y dejando a la población en medio de la oscuridad y la miseria durante meses, las familias marcaron el lunes una nueva etapa en el largo camino a la recuperación: el primer día de un nuevo curso escolar.

Los niños llegaron a la escuela intermedia Rosa Costa Valdivieso, donde María, una tormenta de categoría 4 destrozó casi todas las ventanas y sacó las puertas de las bisagras el 20 de septiembre del 2017, cuando tocó tierra en Yabucoa.

Sin embargo, el lunes la escuela mostraba pocas cicatrices de la tormenta. Las ventanas nuevas relucían al sol mientras los alumnos tomaban sus asientos en aulas recién pintadas en rosa y amarillo pastel.

Pero aunque la escuela parecía poco afectada, el huracán María ha dejado cicatrices profundas en el pueblo. Los niños lloran la pérdida de amigos y familiares que huyeron a territorio continental estadounidense, parte de un éxodo de 27,000 estudiantes en los meses siguientes a la tormenta. El número telefónico de prevención de suicidios se ha visto inundado de llamadas de gente desesperada. Y en las montañas que rodean el pueblo, las lonas impermeables azules todavía cubren las viviendas donde no se han reparado los techos.

Yabucoa “se está recuperando poco a poco”, dijo Aricelis Fuentes mientras dejaba a su hija, Naomi Meléndez, en la escuela durante su primer día de octavo grado. Después de semanas sin agua corriente y nueve meses sin electricidad tras el paso del huracán, la vida vuelve lentamente a la normalidad, dijo. El primer día de clases marca un nuevo comienzo.

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La directora Victoria García Burgos da la bienvenida a estudiantes de sexto grado en la escuela intermedia pública Rosa Costa Valdivieso, en la localidad puertorriqueña de Yabucoa, el lunes 13 de agosto del 2018. PEDRO PORTAL pportal@miamiherald.com

En todo Puerto Rico, el comienzo de las clases reveló una isla enormemente afectada por María. La inscripción escolar bajó de 347,000 alumnos al comienzo del curso escolar anterior, a unos 312,000. (Después del éxodo inicial tras el paso del ciclón, más familias se han ido durante el verano).

Docenas de escuelas necesitan reparaciones. Una encuesta de 856 escuelas de la isla realizada por la Asociación de Maestros de Puerto Rico la semana antes del comienzo de las clases indicó la presencia de techos con goteras, moho y baños inoperables. En una escuela había muchas ratas, según la encuesta, y otra todavía estaba llena de escombros de la tormenta.

En la escuela intermedia Carlos Rivera Ufret, en el poblado de Humacao, 20 minutos en auto al norte de Yabucoa, el aire acondicionado no funcionaba y había hongos en las aulas, según una maestra. La oficina del director estaba cubierta por una lona en vez de un techo.

Las escuelas de Puerto Rico sufrieron daños por valor de $142 millones, según un cálculo de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA), y probablemente pasen seis meses antes que las reparaciones se concluyan, dijo la secretaria de Educación, Julia Keleher. Aunque la mayoría de las escuelas de la isla reabrieron el año pasado a mediados de noviembre tras algunas reparaciones, no fue posible reparar todos los daños durante las vacaciones de verano. Parte del problema es que no hay muchos suministros de construcción, incluidas las ventanas, dijo Keleher.

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La asesora Isis Vega dio la bienvenida a los alumnos de séptimo grado en la escuela intermedia pública Rosa Costa Valdivieso, en la localidad puertorriqueña de Yabucoa, el primer día de clases, en una imagen del 13 de agosto del 2018. PEDRO PORTAL pportal@miamiherald.com

Y contra el fondo de la recuperación, una ambiciosa iniciativa de reforma ha provocado fuerte oposición de padres y maestros.

Durante el verano, el Departamento de Educación cerró 254 escuelas, parte de un plan establecido desde antes de María que se aceleró cuando miles de alumnos se fueron de la isla. Unas 500 de las 1,110 escuelas de Puerto Rico estaban a 60 por ciento de capacidad después de María, dijo Keleher. Y en momentos que Puerto Rico tiene que hacer frente a una deuda abrumadora y fuertes reducciones de presupuesto, las autoridades consolidan las escuelas para poder funcionar con los limitados recursos del departamento.

“Al consolidar las escuelas y ubicar más alumnos en el mismo lugar se pueden hacer inversiones, ya sea en materiales, tecnología o recursos humanos, que permitan ofrecer un mayor beneficio a un menor costo para la mayor cantidad posible de alumnos”, explicó Keleher. La isla ahorrará al menos $14 millones en costos de operación de las escuelas, según un cálculo del Departamento de Educación.

Pero el cierre de escuelas significa que miles de alumnos y maestros tienen que ir a otros planteles este año. Perder una querida escuela local ha sido doloroso para algunas familias, que han cuestionado la decisión y presentado una demanda para mantener las escuelas abiertas. (Algunas de las demandas no lograron avanzar en los tribunales y otras están pendientes. Los padres también critican la falta de información de parte de las autoridades escolares. Algunas familias dijeron al Miami Herald que se enteraron que la escuela de su barrio iba a cerrar a través de las redes sociales y las noticias locales.

Mientras las autoridades se apresuraban a reubicar alumnos y personal en las semanas anteriores al comienzo de las clases, la Asociación de Maestros de Puerto Rico criticó lo que calificó de “caos” en el sistema escolar. El lunes, el sindicato reportó la falta de maestros y falta de material escolar en algunos planteles.

“Entonces tú tienes un niño que viene de ese trauma y va a llegar a una escuela sin maestros donde no hay suficientes salones o donde es incómodo. Esto va a causar un trauma emocional”, dijo Aida Díaz, presidenta del sindicato. Díaz agregó que aunque entiende la necesidad de cerrar algunas escuelas, los cierres son demasiados y ocurren demasiado pronto después del huracán. “No creo que deben haber hecho esto en este momento, porque más que cualquier otra cosa, afecta a los niños”, dijo.

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Los alumnos buscan sus nombres y las aulas que le corresponden en las listas colocadas a la entrada de la escuela intermedia pública Rosa Costa Valdivieso, en la localidad puertorriqueña de Yabucoa, el primer día del curso escolar, el lunes 13 de agosto del 2018. PEDRO PORTAL pportal@miamiherald.com

El anuncio del miércoles pasado de que el Departamento de Educación estaba comprando aulas portátiles mientras se reparan las escuelas provocó más indignación. En una protesta el viernes en San Juan, varios maestros dijeron que no comprendían por qué el Departamento de Educación estaba comprando aulas portátiles mientras docenas de escuelas están vacías.

“Estoy sumamente indignada”, dijo Elda Gautier, maestra de Español en la localidad de Canóvanas, a 30 minutos de camino al sureste de la capital. Aunque siempre ha habido problemas al comienzo del curso escolar, agregó, “este año ha sido el peor”.

Y no es solamente el cierre de escuelas lo que afecta al sistema escolar. Una ley de reforma de la educación aprobada hace unos meses ha permitido por primera vez las escuelas charter en Puerto Rico. Después de derrotar una demanda del sindicato de maestros para bloquear la creación de escuelas charter, el Departamento de Educación anunció el domingo por la tarde que la primera escuela de ese tipo abrirá en San Juan este otoño. Y es probable que más escuelas charter abran el próximo curso escolar.

Keleher dijo que aunque entiende que el cierre de escuelas ha provocado ansiedad, dijo que le parece importante que hay que seguir adelante con los esfuerzos para reformar un sistema en que los alumnos están atrasados en comparación con los del territorio continental. (En una prueba estandarizada de Matemáticas a alumnos de cuarto y octavo grados en todo Estados Unidos, por ejemplo, los estudiantes puertorriqueños tuvieron calificaciones por debajo del promedio nacional).

“Hemos hecho varios intentos para mejorar las calificaciones en la isla, y no ha sucedido nada”, dijo Keleher. “Yo no estoy de acuerdo con permitir que pase otro año más [sin cambios]”, agregó.

Sin embargo, en Yabucoa, donde varias escuelas cerraron durante el verano, el cambio ha sido difícil para algunas familias.

“Estoy asustada, nerviosa”, dijo Jesenia Meléndez, de 13 años, quien comienza el octavo grado en la escuela intermedia Rosa Costa Valdivieso después del cierre de la escuela de su vecindario. “Allí fue donde estuvimos todos juntos”.

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La directora Victoria García Burgos da la bienvenida a los alumnos de sexto grado en la escuela intermedia pública Rosa Costa Valdivieso, en el poblado puertorriqueño de Yabucoa, el primer día del curso escolar, este lunes 13 de agosto del 2018. PEDRO PORTAL pportal@miamiherald.com

La directora, Victoria García, quien también es nueva en la escuela, dijo que atendió llamadas de padres y maestros preocupados en los días anteriores al comienzo de las clases.

Pero aunque la escuela donde García trabajaba anteriormente también cerró, está tratando de poner la mejor cara posible al cambio. Cuando llegó a la Rosa Costa Valdivieso durante el verano, encontró ventanas rotas y filtraciones de agua en las aulas. Los maestros ayudaron a limpiar la escuela y pintar las aulas. Para el comienzo del curso escolar, las reparaciones más importantes ya estaban concluidas.

“Estoy feliz y tengo gente buena a mi alrededor”, dijo mientras visitaba las aulas una por una para presentarse a los nuevos alumnos. “Todo ha sido el 100 por ciento”.

Después de un curso escolar lleno de sorpresas y retos, el trabajador social Julio Isales dijo que estaba optimista ante el nuevo semestre. “Este año va a ser de gloria, de bendición. Este año va a ser extraordinario porque no viene ningún huracán”, dijo. “No estamos listos”.

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