Grupos conservadores contentos con oposición demócrata al muro de Trump
Grupos conservadores, en un giro político extraño, dicen que están agradecidos a los demócratas por oponerse al muro que el presidente Donald Trump quiere construir en la frontera.
No es que estén opuestos a la idea del muro, pero defensores de políticas de inmigración conservadoras dicen que quieren un muro que esté acompañado de medidas más estrictas de seguridad en la frontera y medicas de cumplimiento más duras en zonas alejadas de la frontera.
Así las cosas, consideran que los demócratas son os que están salvando al país de una política que dicen haría poco por reducir la inmigración ilegal y probablemente la aumentaría.
“Lo que ha aliviado un poco mis preocupaciones es que los demócratas están firmes en su postura, porque tenía temor de que el liderazgo republicano estuviera tratando de no ver las cosas”, dijo Jessica Vaughan, directora de Estudios de Políticas del Center for Immigration Studies, quien participa regularmente en discusiones con el gobierno. “Tal parece que se oponen al muro como si fuera un veneno”.
La posibilidad del cierre de ciertas operaciones del gobierno durante la temporada navideña se acentuó cuando Trump dijo a líderes republicanos de la Cámara que no va a firmar ningún proyecto de ley que mantenga abierto el gobierno sin los fondos necesarios para el muro en la frontera. Este miércoles, Trump indicó que aprobaría el proyecto de ley aprobado en la Senado si la Cámara lo avala, pero entonces cambió de opinión después que conservadores se quejaron.
“Tuvimos una reunión prolongada y productiva con el presidente”, dijo a los reporteros Paul Ryan, presidente saliente de la Cámara, después que representantes demócratas se reunieron con el mandatario durante más de una hora este jueves. “El presidente nos infirmó que no va a firmar el proyecto de ley aprobado por el Senado anoche por sus preocupaciones legítimas sobre la seguridad en la frontera”.
Varios grupos conservadores cuestionan la efectividad real de un muro si no se combina con más medidas de cumplimiento dentro de Estados Unidos, la verificación de la identidad de los trabajadores y mayores restricciones al asilo.
Esos grupos señalan que muchos extranjeros se presentan en los puertos de entrada y piden asilo en vez de tratar de entrar ilegalmente por el desierto.
Grupos conservadores como el Center for Immigration Studies, FAIR y NumbersUSA, que desde hace mucho han defendido un mayor control inmigratorio, están particularmente preocupados por varios programas de trabajadores temporales incorporados a la ley de gastos.
Una de las propuestas en las más de 2,232 páginas de la ley federal de gastos de $1.3 billones que impulsa el senador Thom Tillis, de Carolina del Norte, permite al Departamento de Seguridad Nacional aumentar el límite de 66,000 visas para trabajadores temporales extranjeros para el año fiscal vigente, que termina el 30 de septiembre. Otra propuesta facilitaría a las empresas traer personas de otros países para labores agrícolas temporales que el sector dice son necesarios para recoger las cosechas.
“El muro en la frontera solamente no va a terminar con la inmigración ilegal”, dijo Chris Chmielenski, subdirector de NumbersUSA, grupo que defiende una reducción en la cantidad de inmigrantes. “Lo que están haciendo es cambiar $5,000 millones por un muro en la frontera, que hará muy poco por disuadir la inmigración ilegal en el futuro, pero a la vez están aumentando los programas de trabajadores agrícolas. No consideramos que eso sea algo positivo”.
Estos grupos están preocupados de que el interés político de Trump por cumplir la promesa de campaña de construir el muro debe priorizarse sobre el asunto más importante de implementar medidas de cumplimiento.
Su desaliento es el más reciente de una serie de conservadores que últimamente se han expresado contra políticas de Trump. El senador Lindsey Graham, republicano por Carolina del Sur, ha liderado la oposición a la decisión de Trump de retirar fuerzas militares estadounidenses de Siria, y la comentarista conservadora Ann Coulter calificó esta semana de “una bruma” su presidencia.
La Casa Blanca ha trabajado en varios planes, que incluyen desde ofrecer la ciudadanía a casi 2 millones de inmigrantes indocumentados hasta medidas más específicas de cumplimiento que financian el muro, restringen el asilo y reducen la inmigración ilegal.
Los que presionan en la Casa Blanca por una propuesta más moderada han dicho al presidente que cualquier plan debe contar con algún apoyo demócrata y advirtieron que no llegar a un acuerdo pudiera significar comenzar la campaña presidencial del 2020 sin el muro en la frontera y la posible deportación de los llamados dreamers, personas que fueron traídas ilegalmente a Estados Unidos cuando eran niños.
Trump estuvo hace varios meses a punto de aceptar un acuerdo que habría financiado la construcción del muro a cambio de protecciones para los dreamers. Pero el acuerdo no prosperó.
RJ Hauman, el director de Relaciones Gubernamentales del grupo FAIR, que defiende un mayor cumplimiento de las leyes de inmigración, dijo que el tema más importante no es necesariamente los 11 millones de personas que se calcula están ilegalmente en el país, sino asegurar que otros 11 millones no los sigan porque no existen las medidas de cumplimiento necesarias.
Y a los conservadores les preocupa desde hace mucho tiempo que Trump pueda llegar a un acuerdo para ofrecer legalización de indocumentados para poder anotarse una victoria con el muro.
No es imposible, dijo, que pudiera otorgarse la legalización de inmediato y que la financiación del muro se complique en los tribunales.
“Creo que lo único que nos salva de eso es la extrema izquierda del Partido Demócrata”, dijo Hauman. “[El senador demócrata] Schumer estaría más dispuestos a cambiar [la legalización de los dreamers] a cambio de financiar el muro. Ya lo ha hecho antes”.
Esta historia fue publicada originalmente el 21 de diciembre de 2018 a las 1:20 p. m..