Trump arremete contra los chavistas, pero ¿hizo dinero vendiéndoles propiedades?
La Organización Trump vendió en 2015 una propiedad frente al mar en República Dominicana a una misteriosa compañía pantalla que parece vinculada con venezolanos relacionados con un poderoso político ahora sancionado por Estados Unidos, según registros obtenidos por McClatchy y el Miami Herald.
Los venezolanos son colaboradores cercanos de Diosdado Cabello, el segundo hombre más poderoso en Venezuela después de Nicolás Maduro. El gobierno de Trump ha acusado a Cabello de narcotráfico y lavado de dinero.
La propiedad en República Dominicana se vendió en abril del 2015, dos meses antes que Donald Trump anunciara su postulación a la presidencia. Aunque se desconoce el monto de la venta, el entonces candidato declaró en su declaración financiera de mayo de 2016 que la entidad de Trump que controlaba la organización había ganado $2 millones en ventas de terrenos en 2015. Material promocional de 2014 mostraba que la propiedad se estaba vendiendo en $3.5 millones.
No hay ninguna prueba de nada ilegal de parte de la Organización Trump, pero la transacción es notable hoy, en momentos que el presidente trata de sacar del poder a Maduro y critica a otros mandatarios estadounidenses por no lidiar más enérgicamente con los gobiernos socialistas de Venezuela.
“Gobiernos pasados permitieron que esto sucediera”, dijo Trump en una sesión informativa del 25 de marzo. Pero durante esos gobiernos, la compañía de Trump participó en el proyecto inmobiliario en República Dominicana, que su familia sabía dependía de fuertes inversiones desde Venezuela, según registros judiciales estadounidenses.
El proyecto dominicano es otro ejemplo de lo poco que se conoce públicamente sobre la participación de la Organización Trump en operaciones en otros países y los conflictos potenciales de esas relaciones con las políticas de Estados Unidos.
Al presentarle preguntas detalladas sobre la venta, el vicepresidente ejecutivo y encargado de asuntos legales de la Organización Trump, Alan Garten, declinó hacer declaraciones. También declinaron repetidas solicitudes de declaración por teléfono y correo electrónico: Alejandro Peña-Prieto, el abogado dominicano que, según documentos jurídicos, fue autorizado por Caribusiness Investments, empresa de Trump, a vender la propiedad en la República Dominicana.
La Organización Trump vendió la propiedad dominicana a una compañía costarricense llamada Multiservicios Shape de Costa Rica S.A. Esa compañía compartía a varios directivos con otra firma del mismo país creada en 2013 y llamada Tu Andamio S.A., controlada por una mujer venezolana llamada Marlene Coromoto Arenas Colina.
Dos de los directivos comunes en las compañías costarricenses, Alejandro Herrera Quirós y Esther del Carmen Jirón Dávila, recibieron números de identificación fiscal en la República Dominicana el mismo día y en la misma oficina que Arenas en 2015, según registros tributarios dominicanos obtenidos por McClatchy y Miami Herald.
Arenas está casada con Pedro Fritz Morejón, quien fue ministro de Turismo de Venezuela durante el gobierno del presidente Hugo Chávez, quien falleció en marzo del 2013 y fue reemplazado por Maduro.
Medios de comunicación e informes de grupos de estudio vinculan a Arenas y Morejón con Cabello, el poderoso jefe del Partido Socialista Unido de Venezuela, quien está sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos desde el 18 de mayo de 2018.
“Estamos imponiendo costos a figuras como Diosdado Cabello, que se aprovechan de sus cargos para participar en el narcotráfico, el lavado de dinero, la malversación de fondos del estado y otras actividades de corrupción”, expresó en un comunicado en ese momento Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos.
Cabello fue sancionado mucho más tarde que otros altos funcionarios venezolanos. McClatchy reportó anteriormente que Cabello no fue sancionado en 2017 con la esperanza de que ello sembrara dudas sobre su lealtad al régimen de Maduro. La intención era alimentar especulaciones en Venezuela de que Cabello estaba cooperando con el gobierno de Estados Unidos.
Las conexiones
McClatchy habló con varios costarricenses vinculados con la compañía pantalla que compró la propiedad a la Organización Trump en República Dominicana, quienes dijeron que no saben quién era el propietario ni recuerdan los detalles.
Contactado por teléfono, Herrera Quirós dijo a McClatchy que no conocía la propiedad dominicana en cuestión, que nunca había estado en República Dominicana y que era directivo en las compañías como un favor al abogado Christian Garnier. El bufete de Garnier —que indica tener oficinas en Costa Rica y Venezuela— registró los negocios. Herrera Quirós no respondió numerosos intentos de seguimiento.
La hija de otro directivo común a las dos compañías costarricenses en cuestión, Edgar Martín Quesada Corrales, dijo a McClatchy que su padre, quien era mensajero de oficina, también aparecía en las dos firmas como un favor a una secretaria que no trabajaba para el bufete.
“Él no conoce a nadie”, dijo Marianela Quesada de su padre, quien declinó ofrecer más detalles.
Ni Edgar Quesada ni Jirón, cuya profesión aparece como secretaria, parecen tener el dinero suficiente para comprar una propiedad de lujo en República Dominicana. Y en sus perfiles en las redes sociales no se menciona ningún viaje a República Dominicana.
Garnier —la dirección del bufete en Costa Rica es la misma de Multiservicios y Tu Andamio— dijo a McClatchy que no recordaba a las compañías ni sus directivos, aunque él y Herrera Quirós son amigos en Facebook. La esposa de Garnier, Ana Karine Niño, abogada y ejecutiva de bienes raíces, también aparece como agente administrativa en los documentos. Niño fue elegida recientemente como legisladora en Costa Rica.
“No tengo idea”, respondió Garnier cuando se le preguntó a qué se dedicaban las compañías costarricenses en cuestión, y agregó que no recordaba a Herrera Quirós o la oficina de su propio bufete en Caracas, Venezuela, que está en su página digital.
Un socio venezolano de Garnier Abogados, Alejandro “Guppy” Medina Arnesen, no respondió a varios intentos de contacto por teléfono o correo electrónicos facilitados por su firma.
McClatchy no pudo contactar a Morejón ni Arenas, el matrimonio, en tres negocios con los que están relacionados en Venezuela.
Cuando McClatchy contactó a uno de los socios de negocios de Morejón, José Reinaldo Corona Hernández, la primera llamada se interrumpió después que se preguntó a Corona sobre los negocios de Morejón en el extranjero.
No está claro si Corona colgó o si fue un fallo del sistema telefónico venezolano. Varias llamadas posteriores se cayeron o llevaron directamente a la contestadora.
Buenas perspectivas
Trump Farallon Estates en Cap Cana iba a ser un complejo de villas de lujo frente al mar Caribe. La parte de Trump fue uno de los primeros participantes para el proyecto más amplio en Cap Cana, que incluía una marina, hoteles frente al mar y varios campos de golf diseñados por Jack Nicklaus.
Donald Trump estuvo en el lanzamiento de las residencias marca Trump en mayo de 2007, ayudando a los urbanizadores a registrar más de $300 millones en ventas el primer día.
Entre esos compradores estaba el venezolano Richard Tucker Loero, propietario de una cadena privada de universidades en su país, quien dijo que invirtió todos sus ahorros en una parcela.
“La gente compraba por era Trump”, dijo en una entrevista. “Él era el gran urbanizador de Nueva York, una estrella de la televisión”.
Pero el urbanizador del proyecto no pudo pagar todas las facturas durante la crisis financiero mundial y Farallon Estates sigue sin terminarse hoy.
La Organización Trump demandó en 2012 a Cap Cana y a la prominente familia Hazoury, el urbanizador, después de no recibir unos $6 millones por concepto de licencia que le debían.
Las partes saldaron la demanda en 2013, y entre los términos del acuerdo estuvo entregar dos propiedades a la Organización Trump.
El primero de esas dos parcelas se vendió a la compañía costarricense en 2015, mientras que la segunda se vendió en el verano de 2018 al empresario suizo Robert De Mico. Ninguna de las dos ventas se había reportado hasta ahora.
De Mico dijo a McClatchy desde Ginebra que había comenzado a construir una residencia de verano en la parcela que compró, que dijo sería la primera construcción en cualquiera de las parcelas de Farallon.
“Nunca ha hablado con su presidente [Trump] ni su hijo, nunca he tenido contactos con ellos” dijo De Mico al confirmar que sabía que estaba comprando la parcela a una compañía que ahora dirige Eric Trump. De Mico declinó decir lo que pagó por la parcela, pero agregó que fue “mucho menos” que los $5.5 millones que estaban pidiendo por ella en 2014.
A pesar de la demanda, la Organización Trump y Cap Cana reanudaron su alianza en 2017 y Eric Trump visitó el desarrollo dos semanas después que el presidente Trump lo inauguró.
Los urbanizadores dijeron que estaban “entusiasmados de trabajar con la Organización Trump en las fases futuras del proyecto”.
‘Disneyland para chavistas’
La demanda reveló que los urbanizadores, miembros de la familia Hazoury, habían convertido a venezolanos como Tucker Loero, quienes trataban de sacar su dinero de Venezuela, en fuente de financiación para el proyecto.
En junio de 2010, Fernando Hazoury le escribió a Eric Trump que a raíz de la recesión mundial, los urbanizadores dominicanos habían “explorado agresivamente el mercado venezolano... y debido a asuntos políticos en ese país, hay un gran interés [por parte de venezolanos] de invertir en el extranjero”.
Operar en lugares con menos restricciones legales y transparencia no es algo nuevo en la Organización Trump. Mientras otros grandes urbanizadores como Marriott y Hyatt construyen hoteles en capitales occidentales como Londres y París, durante los últimos 15 años la Organización Trump se ha ampliado a países menos desarrollados como Indonesia, Azerbaidján y Panamá. El modelo de negocios de Trump en el extranjero no es depender su propia compañía para conseguir financiación, sino cobrar licencias a otros por usar el nombre Trump, más un pequeño porcentaje de los ingresos de la venta de apartamentos y estancias en los hoteles.
La zona turística dominicana está en el extremo oriental de la isla, a unos 90 minutos por avión desde Miami o Venezuela, y espera avanzar paralelamente a su vecino Punta Cana, una zona de hoteles todo incluido popular entre los turistas estadounidenses.
El proyecto más amplio de Cap Cana ha sido popular entre los venezolanos vinculados con el régimen de Maduro, y anteriormente con el de Chávez, quienes han invertido en el proyecto y comprado residencias allí, dijo un experto en la región, quien pidió no ser identificado debido a su papel en ayudar en investigaciones federales estadounidense en la región.
“Cap Cana es Disneyland para los chavistas”, dijo el experto.
Adrián Velásquez Figueroa, jefe de la seguridad del entonces presidente Chávez, es uno de varios venezolanos que tienen o han tenido propiedades en Cap Cana, aunque no la parte vinculada directamente con la Organización Trump. Su propiedad en Cap Cana estaba en una zona donde el precio de las residencias comenzaba en $400,000 y llegaba a un máximo de cuatro veces esa cifra. Su esposa, Claudia Díaz Guillén, fue enfermera de Chávez y posteriormente tesorera de Venezuela. Díaz Guillén fue sancionada hace unos meses por el Departamento del Tesoro por supuestamente aceptar sobornos que incluyeron una propiedad en Cap Cana. El matrimonio está en este momento bajo arresto domiciliario en España.
En Cap Cana también tenía una residencia Omar Farías Luces, conocido como el zar de los seguros por su trabajo con el monopolio petrolero estatal venezolano. Farías Luces, ha sido descrito como confidente de Chávez y Cabello. Hasta abril de 2018 era accionista —junto con Marlene Arenas y el socio jurídico venezolano de Garnier, Alejandro “Guppy” Medina Arnesen— en una compañía venezolana de inversión llamada Vale Inversiones.
Después de la publicación de los llamados Papeles de Panamá en abril de 2016, una gran cantidad de documentos secretos de compañías pantalla, Farías y Velásquez pasaron trabajo para explicar la riqueza oculta detrás de las compañías pantalla. Farías fue arrestado mientras trataba de huir de la isla en agosto de 2016 en medio de un colapso bancario. Fue arrestado nuevamente en República Dominicana a principios de 2018.
Negocios en la Florida
Morejón and Arenas —los venezolanos vinculados con compra de la propiedad de Trump— también tenían varias compañías en la Florida, comenzando en 2010, y algunas estuvieron activas hasta 2016, según registros empresariales.
McClatchy visitó la dirección de NW 66 Avenue en Miami incluida en documentos de registro de Distributors Zen LLC, Invershow LLC, Carrillo Colina Construction LLC y Sidney Production USA Corp. Cada una identificaba a Morejón y Arenas como gerentes.
“Yo no tenía idea de que lo que tenían. Sé que están en Venezuela”, dijo Ali Carrero, un inmigrante venezolano quien dijo que alquila el lugar desde hace tiempo y subarrendó espacio a Morejón y su esposa durante unos seis meses, período que parece no encajar con los registros de inscripción que incluyen la dirección durante varios años.
“Lo usaban para almacenar cosas, nada más. Eran clientes que almacenaban mercancías”, dijo Carrero del almacén, que tienen una puerta un letrero que dice Shipping Logistics Corp.
Muchas de las compañías que identifican a Morejón y a Arenas —entre ellas algunas en la Florida— tienen los mismos nombres de compañías venezolanas que parecen pertenecerles. Estas firmas ofrecen una amplia gama de servicios, como andamiaje, iluminación e incluso representación de artistas nuevos, para conciertos y otros eventos.
Pero Arenas también tiene compañías con nexos más estrechos con el gobierno venezolano. Arenas es una importante accionista de Vale Canjeable Ticketven C.A., empresa que fabrica tarjetas que se usan para algo parecido al programa de cupones de alimentos en Venezuela. En un momento, su esposo fue también un alto funcionario en el Ministerio de Desarrollo Sociales, que entrega asistencia alimentaria a la población venezolana.
Esta historia fue publicada originalmente el 6 de mayo de 2019, 4:57 p. m..