Estados Unidos

Protestas dan voz a la calle en Puerto Rico: ‘Esto es un caos’

Puertorriqueños piden la renuncia del gobernador Rosselló

Cientos de puertorriqueños siguen protestando el 17 de julio de 2019 contra el gobernador de la isla, Ricardo Rosselló, después de que se filtraran algunos mensajes blasfemos que escribió.
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Cientos de puertorriqueños siguen protestando el 17 de julio de 2019 contra el gobernador de la isla, Ricardo Rosselló, después de que se filtraran algunos mensajes blasfemos que escribió.

Desde los choferes de Uber hasta cualquier persona que camina por la calle en San Juan, los puertorriqueños tienen una queja a flor de labios: “Esto es un caos”.

Cada vez que señalan una obra de construcción a medio terminar, una calle rota, un edificio con los balcones y ventanas tapiadas con maderas y cartones cubiertos de grafiti, o un puente que no se acaba, exclaman que es un proyecto condenado al fracaso porque está a cargo de una entidad pública.

La percepción generalizada es que tienen un gobierno corrupto y fallido, y no se ocultan para denunciarlo.

“Esto aquí es un desastre. No se hace nada. Tengo muchas amistades que se han ido para Santo Domingo”, dijo Miguel Cancio, un conductor de Uber en San Juan, hace unos días mientras la situación se ponía tensa en la isla.

Miles de personas se manifestaron en las calles de San Juan, Puerto Rico el 15 de julio de 2019 para pedir la renuncia del gobernador de la isla, Ricardo Rosselló.

El estallido popular, que derivó en manifestaciones violentas que piden la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló, tuvo su detonante en los arrestos por corrupción de varios funcionarios la semana pasada. Se sumaron las conversaciones en un lenguaje soez y derogatorio contra la mujer en un chat privado del gobernador y sus colaboradores, que sacó a la luz la prensa recientemente.

Sin embargo, el malestar de los puertorriqueños tiene sus antecedentes en la inefectiva respuesta a la devastación causada por el huracán María. La situación se convirtió en verdadera “rabia” –así la describen muchos– por la falta de transparencia gubernamental al no reconocer las más de 2,900 muertes que fueron la consecuencia más trágica del huracán.

Un año después que el huracán María destrozara Puerto Rico, la cifra oficial de muertos asciende a 2,975, lo que convierte a María en uno de los peores desastres naturales en la historia de Estados Unidos. Narración de Rita Moreno.

Después de María se estima que unos 300,000 puertorriqueños abandonaron la isla en busca de una mejor situación en Estados Unidos y otros países del Caribe, y aunque se calcula que han regresado unos 100,000, el éxodo ha tenido un alto costo para la isla, que ha perdido muchos jóvenes en edad laboral y profesionales, entre ellos muchos en el campo de la salud.

Entre las manifestaciones del caos que se resisten a aceptar como normal, los puertorriqueños señalan que el Aeropuerto Luis Muñoz Marín tiene dos terminales cerradas desde hace tres años. Se quejan a su vez de que han cerrado numerosas fábricas y que no se crean nuevos puestos de trabajo.

“Cidra tenía 44 fábricas y hoy le quedan tres”, detalló Cancio sobre las pérdidas en esta municipalidad en la región central de la isla.

“La situación actual de la Isla se caracteriza por la pérdida de confianza de gran parte de la ciudadanía en las instituciones políticas tradicionales y sus principales dirigentes, sobre todo el gobernador Rosselló y algunos miembros de su gabinete”, afirmó Jorge Duany desde Miami, catedrático de Antropología de la Universidad Internacional de la Florida y estudioso de los patrones de votación de los puertorriqueños que residen en Estados Unidos.

Primero fue el arresto de varios funcionarios públicos prominentes, entre ellos la ex Secretaria de Educación Julia Keleher, acusados de corrupción por el Departamento de Justicia federal.

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La ex Secretaria de Educación Julia Keleher. PEDRO PORTAL pportal@miamiherald.com

Ahora se añade el escándalo de los comentarios soeces, misóginos y homofóbicos del gobernador y miembros de su círculo íntimo en el chat de Telegram, enumeró Duany.

Estos comentarios generaron una reacción en las redes sociales de varios artistas de la isla, como Ricky Martin, René Pérez Joglar “Residente” y el reggaetonero Bad Bunny, quienes animaron a sus seguidores a sumarse a las protestas.

A estos reclamos unieron sus voces políticos y legisladores de la isla exigiendo la renuncia del gobernador Rosselló.

Cientos de personas se congregaron en el Viejo San Juan gritando “Ricky, renuncia”, algunos manifestantes escribieron grafiti con las frases que se utlizaron en el chat y la policía lanzó gases lacrimógenos. Por su parte, el gobernador dijo que al menos 21 agentes del orden resultaron heridos.

Asimismo, el gobernador se negó a renunciar. “Yo voy a continuar en mi trabajo (...) Siempre uno enfrenta distintos retos y este es un gran reto, pero nosotros tenemos que cumplir con nuestro objetivo y yo continuaré en esa misma dirección”, dijo Rosselló en una conferencia de prensa tras emitir un mensaje a la nación.

Sin embargo, la crisis ha salido de las fronteras de la isla con varias protestas alrededor del mundo. Sacudidos por el escándalo, los boricuas han realizado manifestaciones en Barcelona, Madrid, Nueva York, Orlando y Washington.

En Miami, más cerca del epicentro de la controversia, un grupo de puertorriqueños se reunió el martes por la noche en la Torre de la Libertad reclamando la renuncia de Rosselló.

“Estoy aquí porque realmente estoy indignada con el gobierno de Puerto Rico. Si no renuncia, pues lo sacamos. Todos los puertorriqueños estamos indignados. Ahora mismo le estamos dando una oportunidad de que salga a las buenas, que no llegue a más porque queremos llevar esto en paz”, dijo Ingrid Castillo, una de las participantes en la protesta en Miami.

Este jueves, está programado un evento en el restaurante La Placita, en Biscayne Blvd., con el mismo propósito.

“Lo más grave de toda esta situación –de por sí problemática– es que se produce en medio de una profunda crisis fiscal, una continua recesión económica y una lenta recuperación de la isla a poco menos de dos años del azote del huracán María. Se trata de la peor crisis económica, política y moral en Puerto Rico por lo menos desde la Gran Depresión de la década de 1930”, resumió Duany.

Ante el posible escenario de la renuncia del gobernador Rosselló, el académico explicó que le tocaría asumir la gobernación al Secretario de Estado. Sin embargo, Luis Rivera Marín, que ocupaba la posición, presentó su renuncia durante el fin se semana, la cual se hará efectiva el 30 de julio.

“Las instituciones gubernamentales en Puerto Rico son tan frágiles como su infraestructura después de María”. Dijo Jorge Bonilla, presentador de un programa de entrevistas a puertorriqueños, con sede en Florida. “Creo que es insostenible que él siga siendo gobernador. En este punto, hay que preguntarse qué más puede pasar antes de que el Congreso tome el control de la isla”.

Otros activistas se hicieron eco del temor de Bonilla de que el gobierno federal utilice los cargos de corrupción como pretexto para aumentar la supervisión federal de la isla.

“Pedíamos fondos para la educación y [los federales] arrestaron al secretario de Educación. Pedíamos fondos de Medicaid y arrestaron a funcionarios de atención médica”, dijo el activista Frederick Velez III Burgos, que reside en Miami. “Durante mucho tiempo, contribuimos con nuestro diminuto grano de arena. Ahora esto sucede y es como si esa pequeña esperanza que teníamos se hubiera desvanecido. ... De repente no hay credibilidad “.

Tampoco está claro si la legislatura de la isla iniciará el proceso de destitución de Rosselló, que el gobernador niega se haya discutido entre los miembros de su partido, el Partido Nuevo Progresista, en favor de la estadidad.

Esta incertidumbre política resulta en una carga mayor para los isleños que tratan de sostener una economía en crisis.

Las compañías ya reaccionan ante el posible recrudecimiento de las protestas. Royal Caribbean International, con sede en Miami, suspedió las paradas de sus cruceros en San Juan, desviando los barcos a otros destinos.

El éxodo y la resistencia

El caos imperante en la isla ha provocado un éxodo que ha roto todos los retos migratorios históricos. En la actualidad, aunque algunos han retornado, la Isla sigue perdiendo población a un ritmo acelerado.

En Puerto Rico todos tienen una historia de un familiar o de un amigo que se fue. La cuentan con un dejo de nostalgia y otro de esperanza, porque muchos quieren seguirles los pasos.

“Quiero irme a Miami porque la escuela privada de mis hijas me cuesta mucho. La educación pública aquí no sirve”, expresó Juan Carlos, padre de dos niñas, una de ellas ya en edad escolar.

Cuando a la más pequeña le toque ir a la escuela, Juan Carlos –que prefiere no dar su apellido– no podrá pagar una institución privada con su sueldo actual, que solo le alcanza para cubrir gastos.

El sueña con visitar Disney World en la Florida con frecuencia, y aunque se le dice que los floridanos no lo hacen tan a menudo, y que cuesta bastante cada viaje a los parques, Juan Carlos se aferra a la sonrisa que pondrán sus hijas al ver a sus personajes preferidos.

También recalca que las tarifas de Uber en la isla son diferentes a las de Miami, y que en la semana que pasó en esta ciudad después del huracán María solía ganar más que en la isla.

A su vez, el éxodo de jóvenes se produce en medio de otra realidad que ya golpeaba a la isla, el envejecimiento creciente de su población.

“Me gustaría morir en mi tierra”, afirmó Cancio, que ya está cercano a la edad de retiro, pero sigue trabajando con entusiasmo y también por una necesidad que impacta su economía familiar.

“Llevo siete años tratando de vender mi casa, pero no voy a regalarla porque me costó 30 años pagarla”, dijo Cancio, contando que los compradores piden una rebaja que no está dispuesto a aceptar, sobre todo porque ahora muy pocos tienen recursos para comprar una casa y tampoco pueden acceder a los créditos bancarios.

“Todo lo que vivimos fue un embuste. A una familia que ganaba $1,500 al mes le aprobaban para comprar una casa de $200,000”, dijo sobre los antecedentes de la crisis, que se agravaron con la situacion que dejó María.

Por otra parte, aunque la intensa actividad y el buen funcionamiento de los servicios de turismo en la capital comienzan a crear una sensación de que ya han regresado a los tiempos previos al huracán, en algunos lugares de la isla no se ha recuperado totalmente el servicio eléctrico, recalcan residentes de San Juan.

Santurce, uno de los vecindarios más antiguos de la capital, muestra todavía los daños del huracán en sus edificios. A su vez, los residentes señalan que muchos ya estaban en decadencia desde antes del paso de María.

Numerosos comercios cerrados en una de las avenidas principales de Santurce, la Juan Ponce de León, reflejan las pérdidas que enfrentan comerciantes y residentes, muchos de los cuales se resisten a abandonar un territorio que consideran los nutre de diversas maneras.

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Un edificio abandonado en la avenida Ponce de Leon en Santurce. Jose A. Iglesias jiglesias@elnuevoherald.com

El escritor Luis Negrón, autor de Cuentos crueles y Los tres golpes, es uno de los que ha decidido quedarse a esperar la renovación del barrio, como dueño de una pequeña librería que ofrece los títulos desde unos cuantos anaqueles que ven los transeúntes a través de un cristal.

Negrón no tiene un gran letrero a la entrada ni una máquina para pasar los pagos con tarjeta de crédito, por lo que solo acepta efectivo. Pero como le sobra pasión por la cultura, vende obras de escritores jóvenes, cuyos títulos reflejan la decepción, la desesperanza y el rechazo a dejarse aplastar que viven los puertorriqueños.

Uno de esos libros es Aterrizar no es regreso, una crónica de Xavier Valcárcel que cuenta el horror durante el paso del huracán, los daños a la casa de su familia, y su viaje a Nueva York dos meses después del desastre.

Valcárcel narra además su regreso a la isla después de un tiempo de intentar echar para adelante en la Gran Manzana.

“Los que regresan a vivir en la isla tienen que reconstruir sus vidas, especialmente sus viviendas, si es que las perdieron o estas sufrieron daños materiales; pero también tienen que enfrentarse a una economía en decrecimiento, a un país en ruinas, a la pérdida de calidad de vida y ahora a un sistema político que se tambalea por la corrupción, la ineficiencia y la falta de ética de sus lideres”, explicó Duany.

Para Negrón, uno de los aspectos más duros que les ha tocado vivir es que se achaquen los problemas a que “los puertorriqueños no quieren trabajar”, lo que se prueba como una falsedad en el caso de tantos que han decidido mantener abiertos sus negocios.

La incertidumbre y también la voluntad sostienen a artistas como José Luis Cortés, quien prepara el documental Santurce, pueblo fantasma.

“Voy a las ‘zombies casas’, que empezaron a quedarse vacías desde antes de María”, contó sobre los escenarios que ha escogido para filmar.

“El barrio se fue muriendo, el abandono de Santurce viene desde Plaza de las Américas y la [construcción] de las urbanizaciones”, expresó Cortés, refiriéndose al centro comercial de Hato Rey y las nuevas edificaciones que sustituyeron a los edificios tradicionales.

En Santurce también resisten comercios como El Patio de Solé, un lugar muy acogedor con un patio central y una decoración muy imaginativa de objetos reciclados como un viejo banco de iglesia.

“Yo no estoy en Miramar ni en Condado, pero siempre he vendido”, expresó optimista el dueño, José Solé, quien lleva 15 años en la zona y atribuye su éxito a que vende comida criolla a precios moderados.

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El comerciante José Solé en la ventanilla de su negocio, El Patio de Solé, un pequeño restaurante en la calle Cerra en Santurce, Puerto Rico, el 11 de julio. Jose A. Iglesias jiglesias@elnuevoherald.com

También tiene éxito La Bodeguita de Lydia, un restaurante en el hotel AC Marriott de Condado, que durante los días posteriores al huracán se convirtió en tabla de salvación para los vecinos de la zona.

“Teníamos luz porque el hotel tiene una planta”, dice uno de los meseros, Griselio Torresola, indicando que solían hacer sándwiches más pequeños y los vendían más baratos.

El restaurante servía además de refugio, en medio del calor, a muchos retirados de la zona que viven en los edificios de los alrededores, a los que solo les funcionaban los elevadores unas horas al día.

“El negocio no decayó en ningún momento”, dijo Torresola, quien en el orden personal todavía está esperando que el seguro le pague los daños a su apartamento en el viejo San Juan, los que tuvo que costear de su bolsillo.

En cuanto a posibles soluciones económicas, Duany señaló que la prioridad para cualquier administración en la Isla es la creación de empleos, que pudieran retener a parte de la población joven, sobre todo los profesionales.

Sin embargo, recalcó el experto, las estructuras de gobierno en Puerto Rico prácticamente han colapsado como resultado de la crisis de legitimidad de la gobernación.

“No parece que el gobierno tenga la capacidad de salir del estancamiento económico de la Isla, agobiada por una enorme deuda pública y además sometida a una junta de supervisión fiscal impuesta por el gobierno federal, que no responde a las necesidades e intereses de la población insular”, concluyó.

A esta información contribuyeron las reporteras Jimena Tavel y María Luisa Paúl Rangel.

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