Estados Unidos

Manifestantes reciben con protestas a Trump en Dayton y El Paso

Miguel de Anda (centro) sostiene un cartel mientras acompaña a otros manifestantes opuestos a la visita del presidente Donald Trump a El Paso, Texas, durante una manifestación el 7 de agosto de 2019.
Miguel de Anda (centro) sostiene un cartel mientras acompaña a otros manifestantes opuestos a la visita del presidente Donald Trump a El Paso, Texas, durante una manifestación el 7 de agosto de 2019. NYT

Con el objetivo de jugar el papel tradicional de sanar los ánimos en medio de una tragedia nacional, el presidente Donald Trump visitó el miércoles dos ciudades que se recuperan de masacres que dejaron 31 muertos y decenas de heridos. A las palabras divisivas que precedieron su visita siguieron grandes protestas y fuertes ataques político.

El presidente y la primera dama Melania Trump volaron a El Paso ya tarde este miércoles después de visitar el hospital de Dayton, Ohio, donde reciben tratamiento muchas de las víctimas del ataque del domingo en esa ciudad. Los reporteros que viajaban con el presidente no pudieron seguirlo dentro del hospital, pero Stephanie Grisham, secretaria de Prensa de la Casa Blanca, dijo que la pareja e reunión con personal de hospital y de los servicios de emergencia, y después pasó tiempo con los heridos y sus familiares.

Trump dijo a las familias que “estaba con ellos”, dijo Grisham. “Todos lo recibieron con mucha calidez. Todo el mundo estaba muy entusiasmado de verlo”.

Pero afuera del Hospital Miami Valley, al menos 200 manifestantes culparon lo que calificaron de la retórica incendiaria de Trump por los problemas políticos y tensiones raciales en el país, y exigieron medidas para controlar las armas de fuego. Algunos dijeron que Trump no era bienvenido en su ciudad. Pero también hubo partidarios de Trump en el lugar.

Las emociones todavía están a flor de piel tras la masacre del domingo, que dejó 1o muertos, entre ellos el propio agresor en el popular distrito de entretenimiento de la ciudad. Los críticos alegan que las propias palabras del presidente han contribuido a crear un entorno tóxico que ha provocado violencia en ciudades como El Paso, donde otro agresor mató a 22 personas durante el fin de semana.

Y el vitriolo continuó el miércoles. Trump pasó parte del vuelo entre Ohio y Texas quejándose en Twitter, reprendiendo a legisladores demócratas, a un potencial rival en los comicios de 2020 y a la prensa.

Trump y la Casa Blanca han disputado con fuerza la idea de que el presidente tiene alguna responsabilidad por la división que enfrenta el país, y el presidente lo mantuvo cuando salió en su viaje del miércoles.

“Mis críticos son políticos”, dijo Trump, mencionando la aparente inclinación política del agresor en la masacre de Dayton. También defendió su retórica en asuntos como la inmigración, alegando que lo que él hace es “unir gentes”.

Aproximadamente 85% de los adultos en Estados Unidos opinan que el tono y la naturaleza del debate político se ha vuelto más negativa, y una mayoría afirma que Trump ha hecho empeorar la situación, según una encuesta reciente del Pew Research Center. Y 78% dice que los funcionarios electos que usan palabras caldeadas o agresivas para hablar de ciertas personas y grupos hacen más probable la violencia contra esas personas.

En Dayton, la furia y el dolor estaban a la vista de todos mientras los manifestantes coreaban “Prohíban esas armas” y “¡Hagan algo!”, durante la visita de Trump.

Sosteniendo un cartel que decía “No lo queremos aquí”, Lynnell Graham dijo que piensa que la respuesta de Trump a la violencia no ha sido sincera.

“Me parece falsa”, dijo.

Dorothee Bouquet, de pie bajo el sol con su hija de 5 años y su hijo de 2, les explicó que iban a protestar “para decir a los adultos que hagan mejor las cosas”.

Pero en El Paso, donde lo esperaban más protestas, Raúl Meléndez, cuyo suegro, David Johnson, murió en la masacre del sábado, dijo que lo más apropiado que Trump podía hacer era reunirse con familiares de las víctimas.

“Eso muestra que realmente se preocupa, si habla con las familias”, dijo Meléndez, quien dijo que Johnson ayudó a salvar a su hija de 9 años cuando la empujó debajo de un mostrador. Meléndez, hijo de inmigrantes mexicanos y veterano del Ejército, dijo que al único que culpa de lo sucedido es al agresor.

“Esa persona tenía la intención de matar a otros, ya venía con esa idea”, afirmó. “Las palabras de alguien no pueden haber provocado eso”.

Legisladores demócratas locales que han expresado preocupación sobre la visita dijeron que de todas maneras Trump hizo lo debido el miércoles.

“Hizo lo posible por consolar a otros. Él y Melania hicieron lo correcto. Su trabajo ahora es consolar a la gente”, dijo el senador Sherrod Brown, quien de todas formas afirmó que estaba “muy preocupado por las posturas de un presidente que divide en su retórica y juega con las razas en su retórica”.

“Creo que las víctimas y el personal de emergencias se mostraron agradecidos de que el presidente de Estados Unidos haya venido a Dayton”, agregó la alcaldesa Nan Whaley, quien agregó que le parecía bien que Trump no hubiera visitado el lugar de los hechos.

“Muchas veces sus palabras pueden ser muy divisivas, y eso es lo último que necesitamos en Dayton”, dijo la alcaldesa.

Grisham escribió en Twitter desde el avión presidencial que era “verdaderamente triste” ver a legisladores “celebrar de inmediato una conferencia de prensa deshonesta por razones partidistas”.

La discordia continuó en el El Paso. Rep. Verónica Escobar, la legisladora demócrata que representa a la ciudad, declinó reunirse con Trump. “Me niego”, afirmó en una entrevista en CNN.

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