Estados Unidos

Líderes demócratas divididos sobre cómo mantener la atención sobre su movimiento en Puerto Rico

Puerto Rico celebra la salida del gobernador Rosselló

Miles de puertorriqueños llenaron las calles de San Juan para celebrar la renuncia del gobernador de la isla, Ricardo Rosselló, que será efectiva a partir del 2 de agosto de 2019.
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Miles de puertorriqueños llenaron las calles de San Juan para celebrar la renuncia del gobernador de la isla, Ricardo Rosselló, que será efectiva a partir del 2 de agosto de 2019.

Pocos días antes de su dramática salida del poder el 2 de agosto, Ricardo Rosselló firmó con poco alboroto una ley que adelanta de junio a marzo las elecciones primarias de 2020 en Puerto Rico.

Fue una de las últimas cosas que hizo antes de abandonar el cargo, una medida que Rosselló creía que podía colocar a la abrumada isla en el mapa político de Estados Unidos el próximo año. Aunque los puertorriqueños en la isla no pueden votar en las elecciones presidenciales en la isla, desde 1979 tienen el derecho de votar en las primarias Y en medio de un nutrido grupo de candidatos, un total de 23 demócratas, cada delegado puede resultar crucial para ganar la nominación.

“Esta ley tiene por fin llevar la atención nacional [de Estados Unidos] a Puerto Rico, especialmente en las próximas primarias demócratas”, dijo Rosselló cuando firmó la ley. “En este momento, la primaria se celebra en junio, lo que reduce el impacto que podemos tener. Al conseguir que Puerto Rico vote de manera adelantada, los candidatos se verán forzados a prestar más atención a nuestras necesidades”.

La firma de la ley coincidió con uno de los momentos políticos más difíciles en la historia de la isla: la movilización de cientos de miles de personas en todo el territorio para pedir la renuncia de Rosselló. Las protestas, que duraron más de dos semanas, llegaron mucho más allá de Puerto Rico, a comunidades de la diáspora en lugares como la Florida, Nueva York, Washington DC y Texas.

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Cientos de manifestantes piden la renuncia del entonces gobernador Ricardo Rosselló el martes 23 de julio de 2019, en San Juan, Puerto Rico. Pedro Portal pportal@miamiherald.com

Pero en momentos en que la gente en la isla siente el regreso de cierto grado de normalidad, hay nuevas desilusiones entre los puertorriqueños en la isla y en la Florida de que los candidatos demócratas están ignorando sus necesidades y que han perdido una oportunidad de llegar a los electores puertorriqueños. Y temen que el movimiento que esperaron que impulsara los comicios de 2020 está perdiendo fuerza rápidamente.

Frederick Vélez III Burgos, activista progresista radicado en Miami y de origen puertorriqueño, dijo que quedó asombrado de la poca atención que se prestó a la isla durante los dos debates de la primaria demócrata que se han celebrado este año.

“Por favor, somos 1.3 millones en la Florida... ya se han celebrado dos debates y ni siquiera nos mencionaron”, dijo. “Cuando todos está celebrando la enormidad de la participación política de los puertorriqueños...no siquiera nos mencionan, excepto [Julián] Castro otra vez”.

De los 23 precandidatos demócratas, sólo cinco tienen una plataforma sobre Puerto Rico en la página digital de sus campañas.

La senadora Elizabeth Warren dio a conocer un plan de alivio de la deuda para Puerto Rico, que incluye presentar otra vez una iniciativa de ley que fracasó en 2018 que pudiera haber permitido a la isla eliminar su deuda. El senador Bernie Sanders también respalda un plan de alivio de la deuda y la necesidad de centrar los recursos en la reconstrucción de la infraestructura de la isla tras el paso del devastador huracán María.

Pete Buttigieg, quien se reunió con miembros de la comunidad puertorriqueña en la región central de la Florida hace poco tiempo, apoya que Puerto Rico tenga representación en el Colegio Electoral y dijo que apoyaría la estadidad para la isla si contara con el apoyo de la mayoría de la población puertorriqueña.

Julián Castro, quien lanzó su campaña en Puerto Rico, tiene una declaración en español en su página digital que pide invertir en el sistema de educación de la isla. Y el candidato Andrew Yang apoya la estadidad.

“Para todos los demás candidatos, Puerto Rico es algo de menor importancia”, dijo Nicole Rodríguez, presidenta del Club Demócrata Puertorriqueño Maurice A. Ferré de Miami-Dade y presidente del Concilio Demócrata Hispano de la Florida. “¿Dónde están los otros?”

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Wanda Vázquez jura el cargo de gobernadora en San Juan, Puerto Rico.

Aunque los puertorriqueños solamente eligen un representante al Congreso, que no tiene derecho al voto, el estatus territorial de la isla no permite a los habitantes tener una verdadera representación en el gobierno federal. Y en algo que complica aún más las cosas, ni el Partido Demócrata ni el Partido Republicano participan en las elecciones locales en la isla, así que para muchos la primaria cada cuatro años es la única oportunidad de participar.

Pero al votar tan tarde en la temporada de primarias, los líderes políticos pensaron que la voz política de la isla no se hacía escuchar.

Charles Rodríguez, presidente del Partido Demócrata en Puerto Rico, dijo que el nuevo cronograma electoral debe amplificar la voz de la isla.

En este momento, Puerto Rico tendrá 59 delegados a la Convención Nacional Demócrata, más que otros 24 estados y territorios, pero la cifra puede cambiar antes de esa cita.

Rodríguez dijo que los candidatos demócratas tienen que ofrecer soluciones reales para una isla abrumada por la recesión, que pierde población y que carga con una deuda de más de $70,000 millones.

Puerto Rico tiene más de 2.2 millones de electores inscritos y cualquiera dispuesto a firmar un papel que lo identifique como demócrata (incluso el día de las elecciones) puede votar en la primaria.

Fernand Amandi, encuestador demócrata de Miami, dijo que la ley firmada por Rosselló tendrá un impacto sobre la primaria demócrata, calificándola de “el regalo de despedida que Rosselló le dio a la comunidad puertorriqueña”.

“Cuando se considera la respuesta federal al huracán María, la renuncia del gobernador de Puerto Rico y el hecho de que este presidente [Donald Trump] la emprende con la comunidad hispana, si los puertorriqueños en el territorio continental no participan ni votan... entonces nada logrará politizarlos”, dijo Amandi.

Mientras tanto muchos hispanos liberales en la Florida no se han recuperado de las elecciones intermedias de 2018, en que el voto puertorriqueño, que en elecciones pasadas se ha inclinado por los demócratas, no se materializó para el partido en las cifras que se esperaban.

Se calcula que unos 50,000 puertorriqueños se asentaron en la Florida tras el huracán María en 2017, en s mayoría en el centro de la Florida.

En parte, estrategas y activistas atribuyen las pérdidas en el estado a la agresividad de republicanos como el ahora senador Rick Scott, quien viajó a Puerto Rico ocho veces cuando era gobernador del estado.

A pesar de haber apoyado políticas del presidente Trump, quien es profundamente impopular en la comunidad puertorriqueña, la campaña de Scott financió publicidad política en la televisión puertorriqueña y desplegó recursos estatales de la Florida tras el paso del huracán María.

Fue un momento que los demócratas no parecieron aprovechar, dicen activistas.

“Cuando se pierde la Florida no se puede culpar a los puertorriqueños”, dijo Frances Colón, activista comunitaria puertorriqueña en el sur de la Florida. “Había una expectativa poco realista de que los puertorriqueños que llegaban a la Florida la iban a ganar para el Partido Demócrata sin una estrategia coordinada sustancial para atraer a esos electores”.

Esa opinión es compartida por Federico De Jesús, asesor sénior de la organización Power 4 Puerto Rico, con sede en Washington DC, quien dijo que el problema con el voto puertorriqueño no fue de asistencia a las urnas, sino de falta de recursos.

De Jesús afirmó que “no fue necesariamente una baja asistencia a las urnas, pero Rick Scott hizo una mejor campaña que [el titular] Bill Nelson... Que los demócratas no hayan conseguido los resultados que querían no significa que [los puertorriqueños] no salieron a votar”.

Sin embargo, la participación electoral de los puertorriqueños probablemente quedó por debajo del promedio estatal, que pudiera haberle costado la Florida a los demócratas, según expertos e información de los precintos.

Power 4 Puerto Rico, una coalición de grupos puertorriqueños en la isla y en territorio continental, lanzó una campaña llamada Show us your Puerto Rico Policy para conseguir que todos los aspirantes a la nominación presidencial demócrata se pusieran de acuerdo sobre un plan integral para la isla.

La directora del grupo, Erica González, dijo que el segundo aniversario del huracán María, el 20 de septiembre probablemente vuelva a centrar la atención de los candidatos sobre la isla.

“Cuando se acerque el segundo aniversario, no queremos solamente mensaje de solidaridad, queremos propuestas concretas” de los candidatos, dijo. “Esperamos respuestas y soluciones, no solamente que se tomen fotos”.

Boricuas en el sur de la Florida

Algunos defensores mencionan pasos alentadores, como las recientes victorias de políticos puertorriqueños en el la zona central de la Florida, entre ellos el primer legislador puertorriqueño de la Florida, el representante Darren Soto, de Kissimmee, y Amy Mercado, representante estatal por Orlando.

Aunque en el centro de la Florida viven 380,000 puertorriqueños, según información de 2017 de la American Communities Survey, la cantidad de puertorriqueños que viven en el sur de la Florida es sustancial. En la zona metropolitana de Miami, Fort Lauderdale y Pompano Beach, viven cerca de 224,000 boricuas.

La Florida dejó hace poco atrás a Nueva York para convertirse en el estado con mayor población puertorriqueña fuera de la isla, según información del Censo correspondiente a 2017. Casi 1.2 millones de boricuas viven oficialmente en la Florida, pero la cifra real probablemente es mucho mayor porque el éxodo desde la isla se mantiene. Algunos líderes en la comunidad piensan que la representación local llevará a que los puertorriqueños se sientan alentados a votar.

“Las cosas no van a cambiar hasta que tengamos a más puertorriqueños elegidos a nivel local”, dijo Vélez, el activista de Miami. En una región donde los cubanoamericanos han dominado históricamente la política local, muchos activistas esperan que los puertorriqueños le sigan los pasos.

Eleazar Meléndez, antiguo periodista y asesor político, es un candidato puertorriqueño al Distrito 1 de la Comisión de Miami. Meléndez está respaldado localmente por líderes puertorriqueños que lo consideran una oportunidad para aumentar la representación de la isla.

“Ha estado muy activo es un miembro destacado de nuestra comunidad desde hace tiempo”, dijo Colón. “Ha tenido una gran participación en la comunidad puertorriqueña en términos de elevar su visibilidad, pero también ha tratado todos los temas en la ciudad”.

¿Se acabó la ‘revolución de verano’ de Puerto Rico?

En un período de tres semanas, Puerto Rico tuvo tres gobernadores, cuando la Corte Suprema de la isla falló que Pedro Pierluisi, la persona que reemplazó a Rosselló, llegó al poder de manera ilegal. El vacío de poder terminó con la juramentación de Wanda Vázquez, la antigua secretaria de Justicia.

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Pedro Pierluisi habla durante la audiencia de confirmación ante la Cámara de Representantes de Puerto Rico, el 2 de agosto del 2019. Dennis M. Rivera Pichardo AP

“Ahora parece que nada ha sucedido y que todo ha regresado a la normalidad”, dijo Fernando Rivera, director del Puerto Rico Research Hub en la Universidad del Centro de la Florida. “La ilusión con María era que todos nos íbamos a unir como por arte de magia. Pero ese proceso fue como activar a la Guardia Nacional... Eso puede trasladarse a un nivel político, pero ahora todos parecen haber regresado a sus antiguas posturas.

“Todavía no sabemos cuáles serán las consecuencias”, dijo.

Sin embargo, la breve atención prestada a las masivas protestas en la isla da a algunos esperanza de que Puerto Rico pueda abordar su estatus de Estado Libre Asociado.

“Como no somos un estado... todos los años tenemos que batallar por los mismos fondos federales”, dijo Vélez. “Al final, todo depende de nosotros... Ahora queda más claro que nunca que nuestro futuro político no está en nuestras manos”.

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