Casi dos años después de María, Puerto Rico pudiera enfrentar una prueba crucial
Casi dos años después que el huracán María devastó Puerto Rico —con un saldo de miles de muertos y con muchas zonas sin electricidad durante casi un año— la isla se prepara para los embates de la lluvia y el viento.
Se espera que la tormenta tropical Dorian, que en este momento pasa por las Antillas Menores, pase sobre Puerto Rico el miércoles, con el potencial de vientos con casi fuerza de huracán y un pronóstico de entre 4 y 6 pulgadas de lluvia en partes de la isla.
Eso pondrá a prueba la débil infraestructura de Puerto Rico, así como la sabiduría política de su nueva gobernadora, Wanda Vázquez, quien lleva menos de un mes en el cargo.
Aunque el territorio estadounidense ha avanzado significativamente en su recuperación tras el paso de María en 2017, la lentitud en los pagos de los seguros y la asistencia federal significa que muchas zonas todavía no se han recuperado.
La Administración de Vivienda de Puerto Rico indica que entre 25,000 y 30,000 personas viven en viviendas que todavía no tienen un techo permanente. Y algunas ciudades y poblados, particularmente en la zona central, están reconstruyendo carreteras que quedaron destruidas hace dos años.
La tormenta Dorian será el reto más reciente para Vázquez, quien asumió el cargo el 2 de agosto después que Ricardo Rosselló renunció en medio de protestas masivas que se desataron cuando se conoció que había participado en un chat donde hubo numerosos mensajes ofensivos y varios miembros de su gabinete fueron arrestados bajo cargos de corrupción.
Vázquez ha tranquilizado a la población diciéndoles que la isla está en una situación mucho mejor que antes de Marí, particularmente las redes de electricidad y telecomunicaciones.
Después que María azotó la isla como un poderoso huracán categoría 4 el 20 de septiembre de 2017, los 3.2 millones de habitantes de la isla quedaron sin electricidad durante varios meses, y en algunas áreas la restauración del servicio demoró casi un año. El prolongado colapso de la red eléctrica hizo que se disparara la tasa de mortalidad, y el gobierno calcula ahora que casi 3,000 personas perdieron la vida como resultado de la tormenta.
En una conferencia de prensa, Vázquez dijo que la compañía de electricidad local AEE tiene más de 120,000 focos para el alumbrado público, más de 7,400 transformadores y más de 23,000 postes de reserva. Además, tiene acuerdos con 33 compañías del territorio continental para que envíen personal y equipo de emergencia después que la tormenta pase, si es necesario.
Pocos de esos preparativos existían antes de María, dijo la gobernadora. Cuando María tocó la isla, la AEE tenía reservas de solamente $22 millones, pero ahora tiene un fondo de emergencia de $141 millones, afirmó.
La red de telecomunicaciones también ha sido modernizada. Desde 2017 se han instalado más de mil millas de cable óptico adicional y hay tres veces más generadores que tienen por fin mantener funcionando las comunicaciones, dijo Vázquez.
“El huracán María nos enseñó una lección”, dijo Vázquez en la conferencia de prensa del lunes. “Y casi dos años después de su desastroso paso, hoy podemos decir que estamos mejor preparados”.
La trayectoria de la tormenta pareció sorprender al presidente Donald Trump.
“Wow! Otra tormenta se dirige a Puerto Rico”, escribió en Twitter el martes. “¿Tendrá esto fin?”
Trump también repitió una alegación de que el Congreso había aprobado $92,000 millones para la recuperación de Puerto Rico tras el paso de María. Sin embargo, expertos dicen que la cifra es aproximadamente $41,000 millones y que, casi dos años después de la tormenta, menos de la mitad se ha entregado.
“Como si no fuera suficiente todo el trauma que Puerto Rico ha experimentado después del huracán María, Donald Trump sigue mintiendo sobre el dinero que se asignó a la isla”, dijo Luisiana Pérez, directora de Comunicaciones del Partido Demócrata de la Florida. “Hay que recordar al presidente que Puerto Rico no solamente no recibió todo el dinero asignado, sino que la recuperación en la isla fue lenta debido a la ineficiencia de su administración”.
Vázquez dijo que había estado en contacto con funcionarios de Seguridad Nacional, la Agencia Federal de Manejo de Emergencias y la Casa Blanca, y todos estaban cooperando y expresaron apoyo a la isla.
Durante un vuelo de reconocimiento el martes ya tarde, “el avión cazahuracanes identificó que el centro se había movido al norte”, dijo Roberto García, meteorólogo jefe del Servicio Nacional del Tiempo de Puerto Rico. “Eso lo cambia todo”.
En su parte del martes a las 5 p.m., el Centro Nacional de Huracanes tenía en efecto un aviso de huracán para Puerto Rico y partes de República Dominicana, así como una alerta de tormenta tropical.
El centro del Dorian se había movido al norte, colocando la tormenta en una trayectoria que debe pasar por la parte suroeste de la isla el miércoles con vientos con fuerza casi de huracán, es decir, vientos sostenidos de más de 74 millas por hora. También se espera que caigan entre 4 y 6 pulgadas de lluvia en la isla, y un máximo de 8 pulgadas en algunas zonas, antes de seguir rumbo a República Dominicana. También hay un aviso de inundaciones repentinas en la región.
Si mantiene su rumbo, la tormenta pudiera tocar el sur de la Florida este domingo.
El martes los centros comerciales de la capital San Juan estaban llenos de personas que compraban agua, batería y bolsas de hielo. Las clases en las escuelas han sido canceladas y el gobierno ha advertido a la población que se mantenga fuera de las calles para facilitar el desplazamiento del personal de emergencia el miércoles.
Puerto Rico, un territorio estadounidense de 3.2 millones de habitantes, había estado batallando con una profunda crisis económica mucho antes de la temporada de huracanes de 2017. La isla tiene una deuda superior a los $70,000 millones y ha sufrido un éxodo hacia el territorio continental. Desde 2016, el presupuesto de la isla está controlado por un comité de supervisión nombrado por el gobierno federal.
La debilidad financiera de Puerto Rico fue una de las razones de que no estuviera bien preparada para hacer frente al María y la demora en la recuperación.
Jenniffer González, la representante sin derecho a voto de Puerto Rico en la Cámara federal, y presidenta del Partido Republicano de Puerto Rico, ha dicho que la percepción de Washington es que la administración saliente de Rosselló era inepta y corrupta, y eso fue lo que impidió que la asistencia llegara a la isla con rapidez.
Esta historia fue publicada originalmente el 27 de agosto de 2019, 6:39 p. m..