Estados Unidos

‘Estamos desesperados’: Bahamenses hacen todo por huir en medio de esfuerzo de asistencia

Los esfuerzos de asistencia recibieron el viernes un fuerte impulso en las islas Gran Bahama y Ábaco con la decisión de las fuerzas armadas de Estados Unidos se hagan cargo de la logística aérea, visitas de funcionarios de gobierno a las zonas afectadas, un barco de cruceros entregó toneladas de insumos y e incluso un conocido chef preparó una paella gigante para las víctimas hambrientas.

Pero muchos bahamenses que sufren bajo el ardiente sol sencillamente quieren salir del lugar, y el ritmo de las evacuaciones todavía era abrumadoramente lento.

“Aquí no hay nada seguro, todo es caótico”, dijo Angelique Hall, quien tenía una pierna infectada, acompañada por su padre ciego y un niño pequeño en la Autoridad de Puertos de Marsh Harbour, donde estaba con la esperanza de poder irse por mar a Nassau. “Estamos desesperados”.

Hall y su familia estaban entre 300 y 400 personas aglomeradas en el puerto. Un ferry privado fue contratado para evacuar a los empleados del puerto, pero la embarcación solo tenía capacidad para unos 100 damnificados y la policía y militares estaban dando prioridad a las mujeres, los niños y los enfermos.

Jean Eugene sostiene a su hijo de seis meses, Linden Eugene, mientras los evacuados se congregan en el puerto de Ábaco este viernes 6 de septiembre de 2019 esperando a salir de la isla.
Jean Eugene sostiene a su hijo de seis meses, Linden Eugene, mientras los evacuados se congregan en el puerto de Ábaco este viernes 6 de septiembre de 2019 esperando a salir de la isla. AL DIAZ adiaz@miamiherald.com

Una escena similar se desarrollaba en el puerto en la isla Gran Bahama, donde el crucero Grand Celebration, con puerto madre en Palm Beach, que entregó toneladas de agua y comida el viernes por la mañana, recibió a bahamenses con permiso para regresar a Estados Unidos. Pero cientos de personas desesperadas esperaban bajo el fuerte calor y había una fila de autos de varias millas, personas que trataban de abordar tres embarcaciones programadas para salir de Freeport el viernes por la noche.

“Después del mediodía todo se volvió un caos”, dijo Urnik Forbes, de 13 años. “Yo estaba muy asustada porque tenía a mi cargo a mi hermana menor”.

Algunos refugiados eran trasladados a la Isla Eleuthera, que escapó a daños mayores pero necesitaba insumos para los damnificados de la tormenta.

El primer ministro Hubert Minnis visitó el puerto de Ábaco y pidió paciencia y calma, particularmente con la comunidad haitiana. También anunció que BahamasAir, la aerolínea nacional, ofrecería vuelos gratis a los residentes de Ábaco y Gran Bahama.

Sin embargo, los esfuerzos de asistencia y evacuación quedaron complicados por problemas en el control de tráfico aéreo.

Pero el viernes llegó la esperanza de una mejor organización cuando la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), que organiza esfuerzos de asistencia, pidió oficialmente ayuda al Departamento de Defensa de Estados Unidos. Autoridades informaron el viernes que el Departamento de Defensa comenzaría a prestar “apoyo de transporte y logística”, que incluiría limpiar la pista del aeropuerto de Ábaco.

El Departamento de Defensa había comenzado a situar equipos y personal en la Base de la Reserva de la Fuerza Aérea en Homestead para que poder entrar en acción tan pronto como recibieran autorización.

“Ellos son los únicos que tienen los aviones grandes y son expertos en trasladar agua, comida y apoyo logístico”, dijo el senador Marco Rubio, quien exhortó a enviar recursos adicionales en una conferencia de prensa el viernes por la tarde.

Evacuados caminan hacia un ferry en Ábaco el viernes 6 de septiembre de 2019.
Evacuados caminan hacia un ferry en Ábaco el viernes 6 de septiembre de 2019. AL DIAZ adiaz@miamiherald.com

Rubio recorrió zonas de desastre el viernes en un helicóptero del Servicios Guardacostas, junto con el senador Rick Scott y el gobernador Rick DeSantis.

“Toda esa destrucción. Lo siento mucho por ellos”, dijo Scott a los reporteros después del recorrido. “La comunidad internacional tiene que cooperar”.

Legisladores también pidieron al presidente Donald Trump que reduzca las restricciones de visa para que los bahamenses con necesidad de atención médica puedan viajar a Estados Unidos.

“Hemos dejado en claro que en el sur de la Florida tenemos muchos hospitales que pueden atender a pacientes críticos que no pueden tratarse en Nassau o en otras islas del Caribe y que han ofrecido aceptarlos”, dijo la representante federal Donna Shalala, demócrata por Miami, en una conferencia de prensa el viernes por la mañana, acompañada de Linda Mackey, cónsul general de las Bahamas en Miami.

“Vamos a coordinar con los hospitales aquí en lo que haga falta. La cónsul general no estaba segura exactamente de lo que es necesario en este momento, pero nos hemos brindado a coordinar aquí la atención médica”, dijo Shalala.

Pero en Ábaco y Grand Bahama, la situación en las instalaciones médicas era desesperada el viernes.

En el Hospital Rand Memorial de Freeport, en Gran Bahama, cuatro personas esperan ser trasladadas a Nassau para recibir tratamiento; cualquier persona que necesitara ser operada tenía que salir de la isla.

Helicópteros del Servicio Guardacostas estuvieron aterrizando toda la mañana en el lugar, entregando suministros médicos. Un oficial entró al vestíbulo del hospital y preguntó a la administradora, Sharon Williams, si podía recibir pacientes.

“Todas las habitaciones quedaron inundadas”, dijo Williams. “Tuvimos que cerrar el hospital, excepto 10 camas, y todas están ocupadas”.

En Gran Bahama, funcionarios de gobierno y trabajadores de asistencia todavía no habían podido llegar al vecindario de Back-of-Town, donde algunas viviendas todavía estaban en pie pero quedaron inhabitables.

Los vecinos del lugar necesitan desesperadamente alimentos, agua y generadores.

“Nadie ha venido a hablar con nosotros”, dijo Roger Moxey, de 47 años. “Necesitamos asistencia”.

More than 100 people wait outside of the Freeport Cruise Port in Grand Bahama on Friday, Sept. 6, 2019. Some Bahamians await the arrival of family members, while others are trying to depart from the island.
More than 100 people wait outside of the Freeport Cruise Port in Grand Bahama on Friday, Sept. 6, 2019. Some Bahamians await the arrival of family members, while others are trying to depart from the island. MATIAS J. OCNER mocner@miamiherald.com

En el puerto de Freeport, la esperanza era el Grand Celebration, barco de crucero de Paradise Cruise Lines. El barco llegó el viernes temprano con 300 voluntarios y trabajadores de emergencias, unas 200 toneladas de agua, alimentos y otros insumos, y unos 200 bahamenses que regresaban a su país.

“Todos sentimos el dolor” dijo el presidente de la línea, Oniel Khosa. “No podemos quedarnos con los brazos cruzados”.

Pero el barco, que tiene capacidad para unas 1,900 personas, planeaba llevar a Estados Unidos a bahamenses con visa o tarjeta de residencia estadounidenses.

Los redactores David Goodhue, Charles Rabin, Jacqueline Charles y David Smiley, del Miami Herald, contribuyeron a este reportaje.

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