Estados Unidos

Audaz ola delictiva estremece Puerto Rico

Junto con los huracanes, la abrumada economía y los problemas políticos, Puerto Rico enfrenta una nueva amenaza: una ola delictiva.

La gobernadora Wanda Vázquez convocó el martes a una reunión de emergencia de su consejo de seguridad después que seis personas fueron asesinadas en Río Piedras, parte de la zona metropolitana de San Juan.

La balacera del lunes por la noche sigue bajo investigación, pero es solamente la más reciente en varios asesinatos audaces que amenazan con ensuciar la imagen de esta isla caribeña que depende tanto del turismo.

El incidente en cuestión ocurrió el lunes a 6:46 p.m., un feriado local por el Día de la Raza. Imágenes compartidas en redes sociales mostraron un complejo de viviendas convertido en una zona de guerra, con fuego de armas automáticas, gritos y sirenas. El martes, la Policía informó que todavía estaba tratando de recuperar más de mil casquillos de balas de alto calibre de la zona donde encontraron cinco personas muertas. Otra murió el martes en el hospital.

Aunque el índice de homicidios ha bajado este año en comparación con 2018, los habitantes de este territorio estadounidense tienen razones para pensar lo contrario. El domingo, dos hombres fueron abatidos a bala a plena luz del día en una de las autopistas de más tráfico en la isla; el 8 de septiembre, las autoridades encontraron cuatro cadáveres en 24 horas, y en agosto, un convicto recientemente liberado fue ejecutado a las 9:30 de la mañana frente a la oficina central del gobierno en San Juan.

“La situación en la calle es increíblemente preocupante y alarmante porque lo que vemos: hechos violentos en lugares y a horas que muestran una impunidad clara”, dijo el legislador puertorriqueño Jesús Manuel Ortiz, miembro del comité de Seguridad, a Wapa Radio. “Los delincuentes saben que no los van a arrestar”.

Ortiz es uno de los que ha pedido la renuncia del jefe de la Policía de Puerto Rico, Henry Escalera.

En lo que va de este año, en Puerto Rico ha habido 483 homicidios, menos que los 515 del mismo período de 2018. Con una población de 3.2 millones de habitantes, el índice de homicidios de Puerto Rico es de 15 por cada 100,000 personas, más elevado que el de cualquier estado del país. Louisiana tiene el mayor índice de homicidios del territorio continental, con 11.4 asesinatos por cada 100,000 habitantes. La Florida, en comparación, tiene un índice de 10 homicidios por cada 100,000 habitantes.

Puerto Rico, como muchas islas del Caribe, es un punto de trasiego de narcóticos que llegan desde Sudamérica y tienen por destino el territorio continental de Estados Unidos y Europa. La policía dice que la gran mayoría de los homicidios en Puerto Rico este año (46%) están relacionados con el narcotráfico. Aunque todavía no se han identificado sospechosos en los hechos del lunes, las autoridades dijeron que creen que tuvieron relación con las drogas.

Dennise Longo, secretaria de Justicia, pidió paciencia a la población y exhortó a los testigos a contactar a las autoridades.

“Es un caso complejo. Necesitamos tiempo para realizar una investigación exhaustiva”, dijo Longo.

La delincuencia es solamente el más reciente dolor de cabeza para los puertorriqueños, que todavía tratan de recuperarse de la mortal temporada de huracanes de 2017 y de una recesión que ya dura un decenio. Además, el gobernador Ricardo Rosselló renunció en agosto en medio de alegaciones de corrupción y un escándalo sobre mensajes de texto indebidos.

La gobernadora Vázquez, quien lleva menos de tres meses en el cargo, convocó a la reunión de emergencia con el Departamento de Justicia y los jefes policiales de San Juan y Bayamón. Vázquez, quien fue secretaria de Justicia antes de asumir la gobernación, dijo que la seguridad ciudadana sigue siendo su mayor prioridad.

En comunicado emitido el lunes ya tarde, Vázquez dijo que estaba pidiendo a las autoridades de seguridad una actualización de los planes de seguridad y sugirió que se están planeando medidas adicionales.

“En esa reunión pediré cambios urgentes”, dijo.

Pero no está claro qué cambios pudieran planearse. Después de la cita, el jefe policial Escalera dijo que sus fuerzas harán “ajustes, pero no voy a hablar de los detalles ahora”.

Escalera agregó que también prometió sacar a las pandillas de las drogas de los residenciales, como en el que ocurrió el incidente más reciente.

“Tenemos un mensaje para los delincuentes”, dijo. “La fuerza policial y las personas decentes de los residenciales son los que controlan la situación”.

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