Estados Unidos

Puerto Rico trastabilla en medio del vacío de información por falta de pruebas del coronavirus

Puerto Rico ganó aplausos al principio por tomar medidas decisivas para controlar la propagación del coronavirus, como el cierre de negocios no esenciales, ordenar que la gente se quede en casa y la imposición de un toque de queda.

Cuando la mayoría de los estados del territorio continental siguieron su ejemplo, la gobernadora Wanda Vázquez dijo que este territorio de 3.2 millones de habitantes podía ser un ejemplo de cómo combatir al “enemigo invisible” del coronavirus.

Pero en el mes transcurrido desde que Puerto Rico comenzó a combatir el virus, se ha quedado atrás en casi todos los demás aspectos. A pesar de muchos intentos de administrar más pruebas y establecer un programa de seguimiento de pacientes, la isla marcha ahora por detrás de todos sus vecinos regionales.

Y eso ha hecho que algunos teman que el coronavirus se sume a la larga lista de problemas —huracanes, terremotos, inestabilidad política y una recesión que empezó hace muchos años— que ha han afectado a la isla.

Melissa Marzán-Rodríguez, epidemióloga y profesora adjunta del Programa de Salud Pública de la Ponce Health Sciences University en el sur de Puerto Rico, dijo que la falta de un sistema robusto de pruebas significa que los investigadores están dando golpes de ciego en medio de la falta de información.

“Es como navegar sin un mapa, y eso lo complicad todo”, dijo. “Es como si nos estuviéramos preparando para un tormenta menos pero entonces resulta ser un huracán categoría 3... No sabemos”.

Hasta el martes, Puerto Rico había realizado 8,151 pruebas del coronavirus, el equivalente de una por cada 392 personas. Ese es el índice per cápita más bajo entre cualquier estado. En comparación, la Florida ha realizado más de 200,000 pruebas, una por cada 107 habitantes. El promedio nacional por estado es una prueba por cada 115 personas, según información del COVID-19 Tracking Project y el Censo de Estados Unidos.

Sobre la base de esos resultados limitados, la gobernadora Vázquez y su equipo especial sobre el coronavirus aseguraron al público el sábado pasado que las medidas de distanciamiento social implementadas desde el 16 de marzo están funcionando y que el ritmo de las nuevas infecciones ha comenzado a bajar.

La gobernadora de Puerto Rico, Wanda Vázquez (derecha= y el jefe del equipo especial sobre el coronavirus en la isla, Segundo Rodríguez, hablan en una conferencia de prensa en San Juan el 26 de marzo de 2020.
La gobernadora de Puerto Rico, Wanda Vázquez (derecha= y el jefe del equipo especial sobre el coronavirus en la isla, Segundo Rodríguez, hablan en una conferencia de prensa en San Juan el 26 de marzo de 2020. Courtesy La Fortaleza

Funcionarios de salud han dicho que Puerto Rico tiene menos casos de coronavirus que cualquier estado del país con una población similar. Y eso es cierto. Aunque la isla tiene 932 casos, Connecticut y Nevada, que tienen una población similar, han reportado 13,380 y 2,971 casos cada uno, respectivamente. Sin embargo, Connecticut ha realizado más de 45,000 pruebas y Nevada 25,000.

Para complicar el asunto, la información en Puerto Rico muchas veces no es clara, dicen investigadores.

El domingo, por ejemplo, el Departamento de Salud reportó el mayor aumento en un día en los nuevos casos de coronavirus, al informar que 109 personas más enfermaron. Pero esas pruebas se realizaron entre el 24 de marzo y el 2 de abril

El Departamento de Salud no ha respondido a numerosas solicitudes de información del Miami Herald, como preguntas sobre al desglose día por día de nuevos casos. Expertos en salud pública dicen que están enfrentando los mismos obstáculos.

Mirna Arroyo, epidemióloga y abogado, dijo que el gobierno es conocido por no entregar información clara. Aunque los funcionarios de Salud, por ejemplo, dicen que la cota máxima de enfermedades y muertes pudiera ocurrir en cualquier momento, entre ahora y el 8 de mayo, Arroyo dijo que la información no está a la mano en una manera que investigadores puedan verificar tales suposiciones o usar modelos alternativos.

“No podemos decir nada, de una forma u otra”, dijo Arroyo cuando se le preguntó sobre las perspectivas de reabrir la economía. “La realidad es que no hemos hecho suficientes pruebas, nuestra información no es robusta y los modelos tienen un margen de error grande”.

Señales esperanzadoras

A pesar de la falta de información, hay razones para creer que el brote está bajo control en la isla. Un mes después de comenzar la pandemia, los hospitales no han sido abrumados. De las 631 camas de terapia intensiva en la isla, solamente 309 están ocupadas, y solo 373 de los 1,145 respiradores que hay en la isla se están usando.

El gobierno también reconoce el punto ciego. El secretario de Salud, Lorenzo González, ha dicho que hace falta realizar al menos 20,000 pruebas para tener una idea clara, pero no está claro cuando se pueda realizar esa cantidad de pruebas.

Un hombre camina por una calle vacía en el Viejo San Juan, Puerto Rico, el 21 de marzo de 2020-
Un hombre camina por una calle vacía en el Viejo San Juan, Puerto Rico, el 21 de marzo de 2020- RICARDO ARDUENGO AFP via Getty Images

Otra debilidad en la respuesta de la isla ha sido el seguimiento de los contactos con enfermos. A pesar de planes de permitir a universidades o municipalidades hacer esa labor, nada se ha hecho, dijeron expertos.

Arroyo dijo que eso debió ser un prioridad cuando los casos eran pocos, y ahora es mucho más importante.

“Estamos atrasados”, dijo. “Pero es mejor tarde que nunca”.

Ecos de María

El déficit de información se exacerba por la desconfianza en el gobierno.

Desde que el coronavirus llegó a la isla a principios de marzo, la administración ha tenido tres secretarios de Salud. El segundo, Concepción Quiñones de Longo, renunció menos de dos semanas después de ocupar el cargo, alegando que la presionaron a firmar acuerdos por $40 millones para comprar 1 millón de pruebas rápidas. Esos contratos han sido cancelados y el Departamento de Salud esta ahora bajo investigación federal, según medios locales.

Y en algo que se agrega a la sensación de caos institucional, el martes el enlace del Departamento de Salud con la prensa, Eric Perlloni, renunció después que se filtró una grabación de audio de él quejándose de los reporteros locales.

Fernando Rivera, director del Puerto Rico Research Hub de la Universidad Central de la Florida y profesor de Sociología, dijo que la respuesta de Puerto Rico al COVID-19 “fue muy fuerte desde el primer momento” y tomó en serio el distanciamiento social.

Pero el desfile de secretarios de Salud, los contratos cuestionables y la poca y conflictiva información hacen daño.

“Todo lo bueno que empezaron se está echando a perder”, dijo. “La falta de transparencia y la falta de rendición de cuentas es un problema”.

Rivera y otros ven similitudes en lo ocurrido después del huracán María en 2017, cuando el saldo de muertes fue mucho menos que la realidad.

“Después de María uno escuchaba a la gente diciendo: ‘Mis padres fallecieron pero no están reflejados en las cifras’ ”, dijo Rivera. “Pienso, lamentablemente, que estamos otra vez en la misma situación. Y hay dos posibilidades: hay información que no se está compartiendo o no existe la capacidad de [recopilar la información] y compartirla de manera que los investigadores y las autoridades de salud pública puedan hacer tu trabajo”.

Los médicos en Puerto Rico han estado tratando de llenar el vacío de información. El 17 de marzo —días después del primer caso confirmado en la isla— un grupo de expertos en salud pública de la Ponce Health Sciences University creó una página digital para seguir los síntomas de la enfermedad. Desde entonces, más de 40,388 personas han subido información a la plataforma, y la iniciativa tiene ahora el respaldo del programa de Salud Pública de la Universidad de Harvard y otras instituciones.

El Departamento de Salud creó su propia página sobre el COVID-19 la semana pasada.

Luisa Morales, epidemióloga de la Universidad de Ponce que trabajó en la iniciativa privada con Marzán y otros, dijo que el sector público necesita toda la información y las herramientas para guiar sus decisiones. Eso es particularmente cierto en momentos que ya se habla de reabrir la economía.

“Mi preocupación es que la gente baje la guardia”, dijo. “En este momento, cuando uno va al supermercado, ya ve más gente en la calle... Me preocupa que las personas tengan una falsa sensación de seguridad”.

Solo el tiempo dirá si falta de información en Puerto Rico va a socavar su capacidad para combatir la enfermedad.

Marzán dijo que la isla tiene desde hace muchos años problemas para recopilar y diseminar información.

“Durante los últimos 15 años, la norma ha sido no tener ninguna información, y una se ajusta a eso”, dijo. “Pero, obviamente, en un momento crítico como este, eso tiene una mayor importancia. Es un asunto de vida o muerte”.

Esta historia fue publicada originalmente el 15 de abril de 2020, 7:00 a. m..

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