Muerte de líder hispano en Nueva Jersey refleja el drama de millones por el coronavirus
Herminio García siempre estaba dispuesto a dar una mano al necesitado, por eso nadie se sorprendió que cuando se enteró de la muerte de su sobrino en Nueva York, víctima del coronavirus, moviera cielo y tierra para recuperar su cadáver, enviarlo a Piaxtla, un pequeño municipio de Puebla en el sureste mexicano, y darle cristiana sepultura. Lo que jamás imaginó era que también correría la misma suerte.
Líder de la comunidad hispana en Nueva York y Nueva Jersey, presidente de la Organización Mexicanos y Americanos Unidos y fundador del Desfile Mexicano en Passaic, donde residía, Don Herminio, como lo conocían, murió el 4 de abril último fulminado por el COVID-19 en un dramático desenlace que muestra en una tragedia individual el drama que viven millones de personas en Estados Unidos en la zona más golpeada por la pandemia.
“El 20 de marzo pasado le avisaron a mi padre que su sobrino había muerto en el Bronx, víctima del coronavirus, y de inmediato se puso en contacto con sus familiares para repatriar su cuerpo y enterrarlo en Piaxtla”, reveló su hija Tamara Morales.
“Mi padre era el campeón en ayudar a los inmigrantes, y de inmediato se puso en acción, pero esos eran los momentos de mayor confusión de la pandemia, el cadáver de su sobrino ya estaba en la morgue y ni siquiera pudieron ubicarlo. Aquello provocó en mi padre un ataque de ansiedad”.
Don Herminio, quien tenía 77 años de edad, fue llevado al hospital pues sufría problemas renales y cardiacos. Pertenecía al grupo más vulnerable frente a la pandemia. Le hicieron las pruebas del COVID-19 y salió negativo. A los tres días se sintió muy mal, tenía escalofríos, fiebre y fue llevado de nuevo al hospital. Volvieron a hacerle la prueba y esta vez dio positivo y fue inducido al coma.
“La atención fue rápida en el hospital, la doctora me dijo que iba a ser entubado para ayudarlo a respirar y verían cómo reaccionaba al día siguiente, me asignaron una persona de contacto y me dijeron que me fuera a casa y a la mañana siguiente me llamarían”, recordó su hija. “En efecto, me llamaron y me dijeron que el estado de mi padre se había complicado, fallaban los riñones y no le podían hacen diálisis porque el corazón lo tenía muy débil. Me dijeron también que lo iban a desentubar para usar la máquina ventiladora en otro paciente con mayores posibilidades de salvarse. Le rogué a la doctora que le diera un día más y así fue”.
Al día siguiente, Don Herminio fue desentubado. Su hija pidió tiempo para llamar a un sacerdote y darle la extremaunción. También le dieron la oportunidad para escoger una funeraria y pudiera ser enterrado en Passaic; había comprado un espacio en el cementerio para él y su esposa Martha, donde descansarían juntos para siempre. Ella lo sobrevive.
Al cuidar a su padre, la señora Tamara contrajo el virus, que se manifestó tan pronto como enterró a Don Herminio.
“Se me desató una fiebre alta, dolor en el cuerpo, tos, el estómago se me puso morado como si me hubieran agarrado a golpes, era como una gripe combinada con problemas gastrointestinales”, confesó Tamara. “No tuve temor, el hecho de tener que cuidar a mi madre me dio fuerzas. El médico me recomendó mucho líquido caliente y Tylenol. Ahora ya me siento mucho mejor y estoy en cuarentena”.
Don Herminio era agricultor en Piaxtla y a principios de la década de los años 60 emigró a California a trabajar en la cosecha de fresas y otras frutas. Ahí le dijeron que en el área de Nueva York tendría más oportunidades y no tuvo reparos en adentrarse en el camino.
Solo tenía segundo grado de estudios escolares, pero poseía un corazón enorme y generoso. Fue trabajador hasta el colmo de la fatiga. Sabía que su gente en Piaxtla dependía de su ayuda y el dinero que ganaba le permitía sobrevivir, enviar a su familia, ayudar a quienes no tenían y ahorrar.
“Su primer negocio fue Tortillería la Poblana, en Nueva York, pero cuando murió su socio se lo dejó a los hijos del finado y se mudó a Passaic”, contó Tamara. “Luego abrió Real State NicaMex en Passaic y el restaurante Rancho Grande en West Orange. Su situación personal la consolidó de una manera admirable”.
Todos lo recordarán por su preocupación por los demás y por haber dado vida a OMAU, una entidad cuyo objetivo es ayudar a los que llegan y a los más necesitados.
“Mi padre fundó el Desfile Mexicano de Passaic, uno de los principales en Estados Unidos”, afirmó Tamara. “El próximo 20 de septiembre íbamos a celebrar su edición número 30. El año pasado asistieron al desfile más de 100,000 personas”.
Sobreviven a Don Herminio su esposa Martha, sus más de 10 hijos, e incontables nietos y bisnietos. Paz en la tumba de un hombre humilde que trabajó duro, triunfó y jamás se olvidó de conjugar la palabra compartir.
Esta historia fue publicada originalmente el 22 de abril de 2020, 11:30 p. m..