Laboratorios militares: ‘una vacuna’ estará lista este año, pero no será para todos
Los laboratorios del Ejército que investigan el coronavirus confían que “alguna forma” de una vacuna será identificada a finales de este año, pero advirtió que el acceso a gran escala llevará tiempo y que aún queda mucho por saber sobre el virus.
Científicos del Ejército están trabajando en una vacuna separada de cuatro grandes esfuerzos del sector privado que actualmente se ensayan en personas y que son el foco de una operación que impulsa el gobierno para desarrollar lo más rápido posible una vacuna contra el coronavirus para finales de este año.
Pero aunque el objetivo del gobierno es lograr una vacuna “en cierta escala” para finales de 2020, aumentar el acceso del público probablemente demorará hasta 2021, dijo un científico del Ejército en una llamada con los periodistas el martes.
“Es razonable esperar que haya algún tipo de vacuna que podría estar disponible en algún nivel para cierta parte de la población para finales de este año o principios de 2021”, dijo la coronel Wendy Sammons-Jackson, directora del Programa de Investigación de Enfermedades del Comando de Investigación y Desarrollo Médico del Ejército de Estados Unidos en Fort Detrick, Maryland.
El Dr. Kayvon Modjarrad, director de enfermedades infecciosas en el Instituto de Investigación Walter Reed del Ejército, dijo que el siguiente paso en el desarrollo de la vacuna en su laboratorio estará listo en pocos días.
“Hemos vacunado a cientos de ratones con diferentes versiones de nuestra vacuna y la próxima semana tomaremos una decisión sobre cuál vamos a producir “, dijo Modjarrad.
El presidente Donald Trump ha impulsado un calendario agresivo para el desarrollo de vacunas. “Las vacunas están avanzando bien, al igual que otros productos terapéuticos”, tuiteó Trump el martes. “Avanzamos más rápido de los previsto. ¡Buenas noticias a futuro!”
Aunque investigadores del Ejército expresaron su confianza en que el objetivo de la administración Trump es realista, destacaron varias incógnitas las investigaciones del coronavirus, que matado a más de 105,000 personas en Estados Unidos.
“Cada vez que pensamos que lo tenemos acorralado y sabemos exactamente cuáles son las señales clínicos de la enfermedad, cómo se reproduce, cómo se propaga en la población y hace algo diferente, aprendemos algo nuevo”, dijo el Dr. John Dye, jefe de Inmunología Viral del Instituto de Investigación Médica de Enfermedades Infecciosas del Ejército de Estados Unidos.
Los científicos no saben si los anticuerpos ofrecer algún nivel de inmunidad protectora a quienes se han recuperado del coronavirus cuando se vuelven a examinar, y no pueden decir si alguno de los candidatos a la vacuna, incluido el que está en desarrollo por el Ejército, proporcionará una protección duradera y a largo plazo.
De las cuatro empresas privadas que también trabajan en vacunas —Moderna, AstraZeneca, Johnson y Johnson y Sanofi—, los científicos dijeron que es probable que la versión de Moderna sea la primera que se pruebe en un ensayo clínico de fase III a gran escala.
Pero los laboratorios del Ejército también están pensando más allá del brote de este año y buscando una vacuna que podría controlar variantes futuras del coronavirus.
“Nuestra vacuna particular adopta un enfoque a largo plazo hacia una posible nueva cepa de COVID-19 y otros coronavirus en el futuro”, dijo Modjarrad. “Actualmente no hay evidencia de nuevas cepas. De hecho, hemos hecho un montón de investigaciones que muestran que todos los virus que circulan actualmente en el mundo pueden ser controlados con una sola vacuna”.
Otras vacunas experimentales se formulan para combatir específicamente el nuevo coronavirus, dijo Modjarrad, quien describió la vacuna del Ejército en desarrollo como otro modelo que puede controlar varias cepas de coronavirus.
“En caso que el virus mute, nuestra vacuna puede controlar cualquier cepa nueva”, agregó Modjarrad.
Aunque Modjarrad dijo que el nuevo coronavirus aún no ha mutado, investigadores del Laboratorio Nacional de Los Alamos publicaron recientemente un estudio que muestra que varias cepas del virus habían llegado a Estados Unidos en diferentes momentos y mostraban diversos grados de contagio.
Las preocupaciones sobre el potencial de mutación del coronavirus, y la falta de conocimiento sobre la inmunidad natural de un individuo al virus después de la recuperación, han complicado el impulso científico de una vacuna.
“Estamos aprendiendo sobre este nuevo virus más rápido que con cualquier otro virus antes”, dijo Modjarrad. “Así que tener una vacuna en cuestión de meses, desde el concepto hasta la etapa tres ensayos clínicos y potencialmente la licencia, no tiene precedentes, pero en este caso creo que mucho es posible”.